Infusión de ajo y orégano: beneficios posibles, preparación y precauciones que debes conocer

El ajo y el orégano son dos ingredientes presentes en prácticamente cualquier cocina. Normalmente los utilizamos para condimentar carnes, sopas, salsas y otros platos, pero desde hace generaciones también forman parte de diferentes preparaciones tradicionales.

Una de ellas es la infusión de ajo y orégano, una bebida que recientemente ha ganado popularidad en redes sociales por afirmaciones que van desde “fortalecer las defensas” hasta limpiar los pulmones, combatir infecciones, controlar la presión arterial o eliminar toxinas.

Pero ¿cuánto de esto está realmente respaldado por la ciencia?

La respuesta necesita contexto. Tanto el ajo como el orégano contienen compuestos biológicamente interesantes, pero eso no convierte automáticamente una taza de esta infusión en un medicamento.

La evidencia científica disponible es mucho más sólida para determinados preparados de ajo que para la infusión de ajo y orégano como combinación. En el caso del té de orégano, la investigación clínica en seres humanos continúa siendo limitada.

¿Qué contiene el ajo?

El ajo, cuyo nombre científico es Allium sativum, lleva siglos utilizándose tanto como alimento como dentro de diferentes tradiciones medicinales.

Uno de sus compuestos más conocidos es la alicina, que se forma a partir de otras sustancias presentes en el ajo cuando este se corta, machaca o tritura.

Precisamente por eso muchas preparaciones tradicionales recomiendan machacarlo antes de utilizarlo.

El ajo y sus compuestos han sido ampliamente estudiados. Sin embargo, muchos de los beneficios investigados corresponden a extractos o suplementos estandarizados y no necesariamente a una taza de agua caliente preparada con un diente de ajo.

Esta diferencia es fundamental.

¿Puede ayudar con el colesterol?

Este es uno de los posibles beneficios del ajo que cuenta con mayor investigación.

El Centro Nacional de Salud Complementaria e Integral de Estados Unidos señala que determinados suplementos de ajo pueden reducir modestamente el colesterol total y el colesterol LDL en personas que presentan niveles elevados.

Eso resulta interesante, pero debemos evitar transformar “puede producir una pequeña reducción” en:

“El ajo limpia las arterias”.

No significa lo mismo.

Además, estos resultados se han estudiado principalmente utilizando preparados específicos de ajo.

No podemos garantizar que beber una infusión casera produzca exactamente el mismo efecto.

¿El ajo puede bajar la presión arterial?

También existe investigación sobre este tema.

Algunos estudios han encontrado reducciones de presión arterial utilizando preparados de ajo en personas con hipertensión.

Una revisión de nueve ensayos que incluyó a 482 participantes encontró disminuciones de presión arterial, aunque los estudios eran relativamente pequeños y existían diferencias importantes entre ellos.

El NCCIH considera que determinados preparados de ajo podrían producir una reducción modesta, pero señala que la evidencia continúa siendo limitada y que ningún suplemento estudiado ha demostrado efectos comparables a los medicamentos utilizados para tratar la hipertensión.

Por tanto, una persona con presión alta no debería abandonar su tratamiento para sustituirlo por ajo y orégano.

¿El ajo fortalece las defensas?

Esta es una de las afirmaciones más repetidas.

El ajo contiene diferentes compuestos que han demostrado actividades interesantes en estudios experimentales.

Sin embargo, cuando analizamos estudios clínicos sobre prevención de resfriados y fortalecimiento del sistema inmunitario, la evidencia resulta considerablemente menos impresionante.

El NCCIH señala que existe muy poca investigación sobre suplementos de ajo para mejorar la función inmunitaria y que los estudios disponibles presentan limitaciones.

Por eso decir que “fortalece las defensas” puede resultar demasiado general.

Consumir ajo dentro de una alimentación variada está perfectamente bien.

Pero no debemos considerarlo un escudo contra virus y bacterias.

¿Qué tiene de especial el orégano?

El orégano tampoco es solamente un condimento aromático.

Contiene diferentes sustancias vegetales, entre ellas compuestos fenólicos y flavonoides.

Dos nombres que aparecen frecuentemente cuando se estudia el orégano son carvacrol y timol.

Estos compuestos han mostrado propiedades antioxidantes y antimicrobianas en investigaciones experimentales.

Aquí aparece nuevamente una diferencia muy importante:

Que un compuesto pueda afectar microorganismos dentro de un laboratorio no demuestra que beber té de orégano cure una infección dentro del cuerpo humano.

Gran parte de la investigación se ha realizado utilizando extractos o aceite de orégano, y muchos estudios han sido experimentales o realizados en animales. La evidencia específica sobre el té de orégano continúa siendo limitada.

¿Puede combatir bacterias?

Tanto ajo como orégano contienen sustancias que han mostrado actividad antimicrobiana bajo determinadas condiciones experimentales.

Pero no deberíamos utilizar esa información para afirmar que la infusión sustituye antibióticos.

Las concentraciones utilizadas en un laboratorio pueden ser muy diferentes de las que alcanzamos después de beber una taza de té.

Además, las infecciones bacterianas pueden requerir tratamientos específicos.

Una infección urinaria, neumonía, infección dental o infección de una herida no debería tratarse exclusivamente con infusiones caseras.

¿Sirve para la gripe o el resfriado?

Una taza caliente puede resultar reconfortante cuando tenemos congestión o molestias leves de garganta.

El vapor y el líquido caliente pueden proporcionar una sensación temporal de alivio.

Pero esto es diferente de eliminar el virus responsable de una infección respiratoria.

No existe evidencia clínica sólida que demuestre que una infusión de ajo y orégano cure la gripe.

Puede utilizarse como bebida complementaria si resulta agradable y se tolera bien, pero no debe presentarse como un antiviral casero comprobado.

¿Ayuda con la digestión?

Tradicionalmente, el orégano se ha utilizado para diferentes molestias digestivas.

Una bebida caliente también puede resultar agradable después de las comidas.

Sin embargo, la evidencia clínica específica sobre té de orégano para tratar problemas digestivos sigue siendo limitada.

Además, el ajo puede producir exactamente el efecto contrario en determinadas personas.

Entre sus posibles efectos adversos se encuentran:

  • Gases.
  • Dolor abdominal.
  • Náuseas.
  • Acidez.
  • Malestar digestivo.

Estos síntomas pueden resultar más evidentes cuando se consume ajo crudo.

Por eso debes observar cómo responde tu organismo.

¿La infusión “desintoxica” el cuerpo?

Esta afirmación necesita ser corregida.

Nuestro organismo ya dispone de sistemas especializados para procesar y eliminar diferentes sustancias.

El hígado y los riñones realizan gran parte de este trabajo continuamente.

No existe evidencia de que una infusión de ajo y orégano realice una “limpieza profunda” de toxinas acumuladas.

Eso no significa que la bebida sea inútil.

Significa simplemente que no necesitamos atribuirle propiedades que no han sido demostradas.

¿Puede ayudar a controlar el azúcar?

El ajo también ha sido investigado en relación con la glucosa.

El NCCIH señala que determinados suplementos podrían reducir ligeramente el azúcar en sangre en personas con diabetes.

Pero nuevamente estamos hablando de un posible efecto modesto observado con determinados productos.

Una infusión casera no sustituye metformina, insulina ni ningún otro tratamiento indicado.

Además, cualquier persona que utilice productos herbales concentrados junto con medicamentos para controlar la glucosa debería comentarlo con su profesional de salud.

Cómo preparar una infusión sencilla de ajo y orégano

Si deseas probarla simplemente como bebida, la preparación puede mantenerse sencilla.

Necesitas:

  • 1 diente pequeño de ajo.
  • 1 cucharadita de orégano seco.
  • 1 taza de agua.
  • Opcionalmente unas gotas de limón para mejorar el sabor.

Calienta el agua hasta hervir.

Machaca ligeramente el ajo.

Retira el agua del fuego y añade el ajo y el orégano.

Cubre la taza y deja reposar aproximadamente entre 5 y 10 minutos.

Después cuela la preparación.

Puedes beberla tibia.

No es necesario preparar una mezcla extremadamente concentrada para obtener “más beneficios”.

En productos naturales, más cantidad no significa automáticamente mejores resultados.

¿Es mejor tomarla en ayunas?

No existe evidencia convincente de que consumirla en ayunas multiplique sus propiedades.

De hecho, para algunas personas podría aumentar la irritación gastrointestinal.

Si el ajo te produce acidez, náuseas o molestias cuando tienes el estómago vacío, probablemente sea preferible evitar consumirlo de esa manera.

La hora del día no transforma mágicamente sus compuestos.

¿Cuántas veces puede tomarse?

No existe una dosis médica establecida para la combinación casera de ajo y orégano porque no se trata de un tratamiento clínicamente estandarizado.

Una taza ocasional preparada con cantidades culinarias suele ser muy diferente de consumir grandes cantidades de ajo, extractos concentrados o aceite esencial de orégano.

Precisamente por eso no debemos extrapolar dosis de suplementos a una receta casera.

Si disfrutas la bebida, puede consumirse con moderación dentro de la alimentación.

No necesitas beber varios litros diariamente.

Cuidado con el aceite esencial de orégano

Este punto merece atención especial.

Una infusión preparada con hojas de orégano no es lo mismo que el aceite esencial de orégano.

Los aceites esenciales son productos mucho más concentrados.

No deben utilizarse como si fueran simplemente una versión más potente del té.

La concentración cambia completamente el perfil de seguridad y puede provocar irritación y otros efectos adversos.

Nunca asumas que porque una cucharadita de orégano culinario es segura, una cucharadita de aceite esencial también lo será.

No son productos equivalentes.

¿Quiénes deberían tener especial precaución?

El ajo consumido como alimento suele ser bien tolerado por muchas personas.

Pero los suplementos de ajo pueden aumentar el riesgo de sangrado, especialmente cuando se combinan con medicamentos anticoagulantes o aspirina.

También conviene consultar antes de utilizar preparados concentrados si:

Tomas anticoagulantes.

Tienes una cirugía programada.

Utilizas medicamentos diariamente.

Presentas problemas gastrointestinales importantes.

Estás embarazada o amamantando.

Tienes alergia al ajo u orégano.

Utilizas medicamentos para controlar la glucosa.

En estos casos, “natural” no significa automáticamente “sin riesgo”.

¿Ajo crudo o cocinado?

Machacar el ajo fresco favorece la formación de determinados compuestos relacionados con la alicina.

Pero consumirlo crudo también puede aumentar molestias gastrointestinales en algunas personas.

No existe necesidad de obligarse a comer grandes cantidades de ajo crudo.

Utilizarlo habitualmente para cocinar también permite incorporar este alimento a una dieta saludable.

El objetivo no debería ser obtener una supuesta “dosis medicinal” en cada comida.

Lo más importante es el patrón completo de alimentación

Este es probablemente el mensaje que menos se hace viral.

Una taza de ajo y orégano no compensará una alimentación constantemente rica en ultraprocesados, exceso de sodio, bebidas azucaradas y poca fruta o vegetales.

Tampoco sustituirá actividad física, sueño adecuado ni tratamiento médico.

Sin embargo, ajo y orégano pueden formar parte de una alimentación saludable.

De hecho, utilizar especias y hierbas para proporcionar sabor puede ayudar a reducir la dependencia de salsas muy saladas o condimentos ultraprocesados.

Ese beneficio cotidiano puede ser mucho más realista que cualquier promesa de “desintoxicación”.

5 afirmaciones que debemos interpretar correctamente

“El ajo baja la presión.” Algunos preparados han mostrado reducciones modestas en personas con hipertensión, pero no sustituyen medicamentos.

“El orégano mata bacterias.” Algunos de sus compuestos muestran actividad antimicrobiana en laboratorio, pero eso no demuestra que el té cure infecciones humanas.

“Fortalece las defensas.” Existe interés científico, pero la evidencia clínica específica es limitada.

“Desintoxica el organismo.” No existe evidencia de una limpieza especial de toxinas mediante esta bebida.

“Si es natural no hace daño.” Falso. Incluso plantas y suplementos pueden producir efectos adversos o interactuar con medicamentos.

¿Entonces vale la pena tomarla?

Sí, si te gusta.

Una infusión suave de ajo y orégano puede ser una bebida caliente interesante y ambos ingredientes contienen compuestos que llevan años siendo investigados.

El ajo, particularmente, cuenta con evidencia de posibles efectos modestos sobre colesterol y presión arterial cuando se utilizan determinados preparados.

El orégano contiene sustancias con propiedades antioxidantes y antimicrobianas demostradas principalmente en investigaciones experimentales, pero todavía necesitamos mejores estudios clínicos para saber cuánto de esos efectos se traduce realmente al consumo de una infusión.

Por tanto, podemos disfrutar la bebida sin convertirla en una medicina milagrosa.

Conclusión

La infusión de ajo y orégano combina dos ingredientes tradicionales con compuestos biológicamente interesantes.

El ajo ha sido ampliamente estudiado y determinados suplementos pueden producir pequeñas reducciones del colesterol LDL y posiblemente de la presión arterial en algunas personas. Sin embargo, esos resultados no pueden trasladarse automáticamente a una taza de infusión casera.

En cuanto al orégano, contiene carvacrol, timol y otros compuestos estudiados por sus propiedades antioxidantes y antimicrobianas, pero gran parte de la evidencia procede de estudios de laboratorio, animales o productos más concentrados que una infusión.

Por eso, ajo y orégano pueden formar parte de una alimentación saludable, pero no sustituyen antibióticos, medicamentos para la hipertensión, tratamientos para la diabetes ni atención médica.

Si disfrutas su sabor y no tienes contraindicaciones, puedes preparar una taza ocasional.

Solo recuerda que la verdadera fortaleza de estos dos ingredientes probablemente esté en algo mucho más sencillo: incorporarlos regularmente dentro de una alimentación variada y saludable.

Fuentes

  • Noticias Tu Salud
  • National Center for Complementary and Integrative Health (NCCIH)
  • National Institutes of Health (NIH)
  • PubMed – National Library of Medicine
  • Health.com

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