¿Por qué una persona casada busca a alguien más? Las razones detrás de una infidelidad que pocos quieren reconocer

Una frase se repite constantemente en redes sociales:

“Si un hombre busca una amante es porque su mujer descuidó algo en la casa”.

Otros dicen exactamente lo contrario:

“Si una mujer es infiel, es porque su marido no supo atenderla”.

Ambas explicaciones tienen el mismo problema.

Son demasiado simples.

La investigación sobre infidelidad muestra que no existe una única razón por la que una persona engaña a su pareja. Puede haber insatisfacción, enojo, desconexión emocional, deseo de variedad sexual, búsqueda de validación, oportunidad, impulsividad o factores personales que no necesariamente reflejan la calidad del matrimonio.

Y existe una distinción fundamental:

comprender por qué ocurrió una infidelidad no significa justificarla.

Los problemas de una relación pueden pertenecer a dos personas. La decisión de romper secretamente un acuerdo pertenece a quien la toma.

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¿Qué se considera realmente una infidelidad?

No todas las parejas responden igual.

Para algunas personas, solamente existe infidelidad cuando ocurre un encuentro sexual.

Para otras, intercambiar mensajes sexuales, mantener conversaciones románticas ocultas, besar a alguien o desarrollar una relación emocional secreta también constituye una traición.

La Asociación Estadounidense de Psicología señala que las definiciones pueden variar, pero recoge una descripción amplia: comportamientos emocionales, sexuales o románticos secretos que violan los acuerdos de exclusividad establecidos en la relación.

Por eso resulta importante que las parejas hablen de sus límites.

Algo que una persona considera un coqueteo sin importancia puede representar una traición para su pareja.

La desconexión emocional puede influir

Una pareja puede dormir en la misma cama y sentirse completamente sola.

Trabajo.

Hijos.

Deudas.

Responsabilidades.

Problemas familiares.

Cansancio.

Con el paso de los años, algunas relaciones terminan funcionando casi exclusivamente como una sociedad para administrar una casa.

Las conversaciones profundas desaparecen.

Los detalles disminuyen.

La intimidad cambia.

Y ambos pueden comenzar a sentirse emocionalmente desconectados.

En determinadas infidelidades, esa insatisfacción o desconexión forma parte de la explicación. Investigaciones revisadas por la APA distinguen precisamente motivos relacionados con problemas de la pareja —como enojo o sensación de desconexión— de otros que tienen poco que ver con el estado del matrimonio.

Pero atención:

sentirse ignorado no obliga a nadie a ser infiel.

Una persona puede expresar su insatisfacción, proponer terapia, establecer límites o incluso terminar la relación.

Algunas personas buscan sentirse deseadas nuevamente

No todas las infidelidades comienzan porque alguien dejó de amar a su pareja.

En ocasiones aparece una necesidad de validación.

Una persona empieza a sentir que ya no resulta atractiva.

Está envejeciendo.

Su autoestima ha disminuido.

Se siente invisible.

Entonces aparece alguien nuevo que le presta atención.

Un mensaje.

Un cumplido.

Una conversación.

“Qué bien te ves”.

“Me encanta hablar contigo”.

“Tu pareja tiene mucha suerte”.

Para alguien emocionalmente vulnerable, esa atención puede convertirse en una fuente poderosa de validación.

El problema es que la persona comienza a depender de alguien externo para sentirse deseada.

Y poco a poco pueden cruzarse límites que inicialmente parecían insignificantes.

La oportunidad también importa

No todas las infidelidades nacen después de meses de planificación.

En algunas intervienen oportunidad, impulsividad, alcohol, atracción o falta de límites.

La APA recoge investigaciones que identifican motivaciones no relacionadas directamente con problemas matrimoniales, incluyendo búsqueda de variedad sexual o ceder ante una tentación bajo determinadas circunstancias.

Esto ayuda a desmontar una creencia frecuente:

una persona puede ser infiel incluso dentro de una relación que considera satisfactoria.

Un estudio realizado con personas que buscaban activamente relaciones extramaritales encontró precisamente que la baja calidad de la relación no era el principal motor de sus aventuras.

Por eso preguntar inmediatamente:

“¿Qué hizo mal su pareja?”

puede comenzar desde una premisa equivocada.

Imagen interna sugerida: la distancia dentro del matrimonio

La rutina puede desgastar una relación, pero no provoca automáticamente una infidelidad

Después de diez o veinte años, una relación difícilmente tendrá exactamente la misma novedad de los primeros meses.

Eso es normal.

La emoción inicial cambia.

Llegan responsabilidades.

Los horarios se complican.

Y mantener la conexión requiere intención.

La rutina puede generar distancia cuando la pareja deja completamente de cuidarse.

Pero millones de matrimonios atraviesan periodos de monotonía sin que ninguno sea infiel.

La propia investigación sobre compromiso muestra asociaciones entre mayor dedicación a la relación y menor involucramiento fuera de ella.

La rutina puede ser un problema que necesita atención.

No es una autorización para engañar.

¿La falta de intimidad puede llevar a una infidelidad?

Puede formar parte de la insatisfacción de determinadas parejas, pero nuevamente debemos evitar generalizaciones.

La frecuencia sexual puede cambiar por innumerables motivos:

embarazo;

crianza de niños pequeños;

cansancio;

estrés;

enfermedades;

medicamentos;

cambios hormonales;

problemas sexuales;

resentimiento;

o simplemente diferencias en el deseo.

Decir:

“Si no atiendes sexualmente a tu pareja, buscará a otra persona”

convierte la fidelidad en una especie de amenaza.

Una relación saludable necesita conversaciones sobre sexualidad, afecto y necesidades.

Si existen diferencias importantes, pueden abordarse juntos o con ayuda profesional.

Hay personas que repiten el patrón

También existen factores individuales.

Una persona puede cambiar de pareja y continuar repitiendo las mismas conductas.

Esto resulta importante porque demuestra que no todo puede explicarse mirando exclusivamente el matrimonio.

La investigación sobre infidelidad ha encontrado asociaciones con factores personales y relacionales, incluyendo estilos de apego, búsqueda de sensaciones, compromiso y actitudes hacia las relaciones extradiádicas.

Por eso una persona que ha sido engañada no debería asumir automáticamente:

“Me fueron infiel porque no fui suficiente”.

Quizá existían problemas reales en la relación.

Pero también puede haber cuestiones pertenecientes exclusivamente a quien decidió engañar.

Entonces, ¿de quién es la culpa?

Aquí necesitamos distinguir problemas matrimoniales de responsabilidad por una conducta.

Supongamos que una pareja lleva dos años discutiendo.

Uno no escucha.

El otro critica constantemente.

Ya casi no tienen intimidad.

Ambos han contribuido al deterioro de la relación.

Eso puede ser responsabilidad compartida.

Ahora uno de ellos comienza secretamente una relación con otra persona.

Esa decisión no se convierte automáticamente en responsabilidad 50/50.

El artículo original de EaCash insiste precisamente en esa diferencia: entender los problemas que rodean una infidelidad no elimina la responsabilidad individual de quien rompió el acuerdo.

Es posible decir simultáneamente:

“Nuestro matrimonio tenía problemas”

y

“Engañarme fue una decisión tuya”.

No existe contradicción.

¿Por qué culpar a la esposa sigue siendo tan frecuente?

Porque proporciona una explicación sencilla.

“Ella lo descuidó”.

“Engordó”.

“No quería tener relaciones”.

“Solo atendía a los niños”.

“Ya no se arreglaba”.

Además de crueles, estas frases pueden trasladar la responsabilidad de una decisión hacia la persona que fue traicionada.

La misma lógica puede utilizarse contra un hombre:

“No era suficientemente romántico”.

“Trabajaba demasiado”.

“No la hacía sentir especial”.

Puede haber críticas legítimas dentro de cualquier matrimonio.

Pero si alguien considera que su relación ya no satisface sus necesidades, tiene otras opciones antes de comenzar una vida secreta.

Hablar.

Pedir cambios.

Buscar ayuda.

O terminar la relación.

¿Se puede amar a alguien y aun así serle infiel?

Sí, aunque resulte contradictorio.

Los seres humanos pueden mantener sentimientos que no encajan perfectamente entre sí.

Una persona puede sentir amor por su pareja y simultáneamente buscar novedad, validación o deseo fuera de la relación.

Eso no disminuye el daño.

Simplemente ayuda a entender por qué:

“Si me amaba, jamás podría haberlo hecho”

no siempre describe correctamente la complejidad psicológica de una infidelidad.

La investigación muestra precisamente una variedad considerable de motivaciones y consecuencias.

¿Una infidelidad significa que el matrimonio terminó?

No necesariamente.

Algunas parejas se separan inmediatamente.

Otras intentan reconstruirse.

Y algunas consiguen crear posteriormente una relación más saludable.

La APA describe distintos enfoques terapéuticos utilizados después de una infidelidad. Uno de ellos trabaja en tres grandes etapas: asumir responsabilidad y reparar inicialmente el daño, abordar los problemas de conexión y finalmente reconstruir el vínculo.

Pero perdonar no debería confundirse con fingir que nada ocurrió.

Reconstruir confianza puede llevar tiempo.

Imagen interna sugerida: terapia y reconstrucción de confianza

¿Qué necesita una pareja para intentar reconstruirse?

Lo primero es terminar con los secretos.

Si continúa existiendo una relación paralela mientras se promete reparar el matrimonio, difícilmente puede reconstruirse la confianza.

También hace falta responsabilidad.

No:

“Te fui infiel porque tú nunca…”

Sino:

“Había problemas entre nosotros, pero yo elegí responder de esta manera”.

Después llega una parte mucho más compleja: comprender qué ocurría individualmente y dentro de la relación.

La APA explica que algunos enfoques terapéuticos primero contienen el daño, después analizan qué condujo a la infidelidad y finalmente ayudan a la pareja a decidir cómo quiere que sea su futuro, incluyendo la posibilidad de separarse.

Perdonar no significa necesariamente continuar

Una persona puede perdonar y decidir marcharse.

También puede continuar y todavía necesitar mucho tiempo antes de recuperar la confianza.

No existe una obligación universal.

Después de una infidelidad, preguntas como estas pueden ser más importantes que simplemente “¿todavía lo amo?”:

¿La persona está asumiendo responsabilidad?

¿Terminó realmente la relación paralela?

¿Continúan las mentiras?

¿Existe arrepentimiento acompañado de cambios?

¿Ambos quieren reconstruir?

¿La relación es emocional y físicamente segura?

Una reconciliación necesita mucho más que miedo a quedarse solo.

Cómo disminuir el riesgo de llegar a una crisis

No existe una fórmula capaz de garantizar que alguien jamás será infiel.

Pero sí pueden construirse relaciones con límites más claros.

Hablar de qué consideran infidelidad.

No alimentar relaciones secretas.

Decir cuando algo está faltando antes de acumular años de resentimiento.

Mantener espacios de pareja incluso después de tener hijos.

Hablar de sexualidad sin humillar.

Evitar utilizar el silencio como castigo.

Y pedir ayuda cuando una discusión lleva años repitiéndose.

La prevención no consiste en revisar constantemente el teléfono de la pareja.

La vigilancia no sustituye la confianza.

La terapia no sirve únicamente cuando alguien fue infiel

Muchas parejas esperan hasta encontrarse prácticamente destruidas para pedir ayuda.

No tiene que ser así.

Una terapia de pareja puede servir para trabajar comunicación, conflictos repetitivos, sexualidad, confianza, resentimientos y decisiones sobre el futuro.

Además, la terapia individual puede resultar útil cuando existen patrones personales que continúan apareciendo independientemente de quién sea la pareja.

Investigaciones recientes revisadas por la APA señalan que existen tratamientos estructurados que pueden ayudar a parejas afectadas por una infidelidad, aunque el objetivo no siempre tiene que ser permanecer juntas.

La pregunta no debería ser solamente “¿quién tuvo la culpa?”

Después de una infidelidad es comprensible buscar una explicación.

Pero probablemente existan varias preguntas.

¿Por qué ocurrió?

¿Qué problemas existían antes?

¿Qué pertenece a la relación?

¿Qué pertenece individualmente a quien fue infiel?

¿Hubo límites que nunca se hablaron?

¿Existe voluntad verdadera de cambiar?

¿Todavía queremos estar juntos?

La infidelidad puede relacionarse con insatisfacción y desconexión en algunos casos, pero también con motivaciones personales que no dependen directamente de la calidad del matrimonio.

Por eso tampoco existe una frase universal como:

“Los hombres son infieles porque sus esposas los descuidan”.

O:

“Las mujeres engañan porque sus esposos no les prestan atención”.

Las personas son más complejas que eso.

Un matrimonio puede tener problemas sin que exista una infidelidad.

Y una persona puede ser infiel incluso cuando su pareja considera que todo marcha bien.

Los problemas de una relación pueden ser compartidos. La responsabilidad de engañar no necesita serlo.

Entender esa diferencia permite hablar de infidelidad sin convertir a la persona traicionada automáticamente en culpable y sin ignorar los problemas reales que quizá existían antes.

Porque después de una traición existen diferentes caminos.

Reconstruir.

Separarse.

Perdonar.

O simplemente cerrar una etapa.

Pero cualquiera de ellos comienza mucho mejor desde la misma base:

verdad, responsabilidad y decisiones claras.

Fuentes

  • DK EaCash. Infidelidad en el matrimonio: por qué ocurre y cómo evitar culpar a una sola persona. Junio de 2026.
  • American Psychological Association (APA). How psychologists help patients heal from infidelity. 2026.
  • American Psychological Association (APA). Lawrence Josephs. The Dynamics of Infidelity: Applying Relationship Science to Psychotherapy Practice.
  • Selterman, D., Garcia, J. R. y Tsapelas, I. Motivations for Extradyadic Infidelity Revisited. The Journal of Sex Research.
  • National Library of Medicine / PubMed Central. Sliding versus Deciding in Relationships: Associations with Relationship Quality, Commitment, and Infidelity.
  • National Library of Medicine / PubMed Central. No Remorse: Sexual Infidelity Is Not Clearly Linked with Relationship Satisfaction or Well-Being in Ashley Madison Users.
  • National Library of Medicine / PubMed Central. Money lies and extramarital ties: Predicting separate and joint occurrences of financial deception and extramarital infidelity.

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