Morante de la Puebla había vuelto a los ruedos después de atravesar años especialmente difíciles relacionados con su salud mental.

Entonces llegó otro golpe.
El 20 de abril de 2026, durante la Feria de Abril de Sevilla, el torero sufrió una grave cornada en La Maestranza. La lesión obligó a operarlo de urgencia en la propia enfermería de la plaza y el parte médico inicial calificó el pronóstico como muy grave.
Apenas unas semanas después, Morante volvía a aparecer públicamente y preparaba su regreso al ruedo.
La recuperación llamó la atención por su rapidez, pero detrás de ella existe una historia más compleja que una simple demostración de resistencia física. En los últimos años, José Antonio Morante Camacho también ha hablado públicamente sobre sus problemas de salud mental, periodos de retirada y tratamientos médicos.
La cornada que volvió a detener su temporada
El accidente ocurrió en La Maestranza de Sevilla durante la Feria de Abril.
Morante sufrió una cornada grave y tuvo que ser intervenido de urgencia. Después permaneció hospitalizado mientras los médicos vigilaban su evolución.
El 24 de abril recibió el alta hospitalaria para continuar la recuperación en casa, aunque seguía necesitando seguimiento y revisiones.
En este tipo de lesiones no basta con que una herida externa comience a cerrar.
Una cornada puede afectar piel, músculos, vasos sanguíneos y otras estructuras. La recuperación depende de la trayectoria de la herida, el daño producido y la evolución posterior.
Para un torero existe además otra dificultad: volver a trabajar significa exponerse nuevamente a movimientos explosivos, cambios rápidos de dirección y al riesgo físico propio de enfrentarse a un animal de cientos de kilos.
Morante quería regresar cuanto antes
Poco después comenzaron a aparecer informaciones sobre su intención de volver.
Inicialmente se habló de una posible reaparición en Valladolid el 10 de mayo. Sin embargo, fuentes de su entorno confirmaron a Cadena SER que todavía no se había recuperado completamente de la cornada y finalmente causó baja en esa corrida.
La decisión muestra algo que a veces se pierde cuando una recuperación se convierte en una historia de superación: tener voluntad de regresar no significa que el cuerpo ya esté preparado.
Los tiempos médicos y los deseos personales no siempre avanzan a la misma velocidad.
Morante continuó recuperándose en su domicilio y sometiéndose a controles. Finalmente, el 15 de mayo reapareció públicamente en Jerez de la Frontera, donde participó en un homenaje a Rafael de Paula y se preparó para volver a torear.
Había pasado menos de un mes desde la grave lesión.
Pero la recuperación física es solo una parte de su historia
Hablar de Morante únicamente como un hombre que consiguió recuperarse rápidamente de una cornada dejaría fuera una parte fundamental de lo ocurrido durante los últimos años.
El torero ha hecho públicos sus problemas de salud mental.
En 2024 interrumpió su actividad después de un agravamiento de esos problemas. Más tarde regresó y protagonizó una destacada temporada en 2025.
El 12 de octubre de ese año, después de salir por la Puerta Grande de Las Ventas, se quitó la coleta y anunció su retirada.
No era la primera vez que interrumpía su carrera.
Durante años había pasado por diferentes periodos en los que necesitó alejarse de los ruedos.
Una depresión que él mismo decidió contar
La historia se conoció con más detalle cuando Morante habló públicamente sobre su experiencia.
La descripción editorial del libro Memoria de Morante, publicado en mayo de 2026 y escrito por Vicente Zabala de la Serna, relata que el torero atravesó una depresión resistente acompañada de episodios disociativos y recibió terapia electroconvulsiva. También señala que el tratamiento le produjo problemas temporales de memoria.
La terapia electroconvulsiva, conocida como TEC, es un tratamiento médico real utilizado en determinadas enfermedades psiquiátricas graves, especialmente cuando otros tratamientos no han funcionado o cuando se necesita una respuesta rápida.
No es el procedimiento dramático que muchas películas antiguas mostraban.
Actualmente se realiza bajo anestesia general y con supervisión médica.
Como cualquier tratamiento, puede producir efectos secundarios. Entre ellos pueden aparecer confusión temporal y alteraciones de memoria.
Volver no significa que una enfermedad haya desaparecido para siempre
En marzo de 2025 Morante consiguió regresar a los ruedos después de meses de pausa.
Su temporada terminó siendo especialmente significativa desde el punto de vista profesional.
Pero hablar de "vencer" definitivamente una depresión puede resultar engañoso.
Los trastornos depresivos pueden evolucionar de maneras diferentes. Algunas personas tienen un único episodio; otras atraviesan recaídas o necesitan tratamientos prolongados.
En el caso de Morante, lo responsable es limitarse a aquello que él y fuentes documentadas han hecho público, sin intentar diagnosticar desde fuera su estado actual.
Su regreso al trabajo demuestra que consiguió recuperar suficiente estabilidad para volver a desarrollar su profesión.
No demuestra que todos sus problemas hayan desaparecido.
En 2026 decidió volver otra vez
La retirada de octubre de 2025 parecía definitiva.
Pero meses después se anunció su regreso.
La Junta de Andalucía, al concederle en febrero de 2026 la Medalla de Andalucía a la Cultura y el Patrimonio, recogió oficialmente tanto su retirada del 12 de octubre como su anunciada reaparición durante la temporada de 2026.
Morante volvió a ponerse delante del toro.
Y poco después sufrió la grave cornada de Sevilla.
Esa secuencia explica por qué su recuperación de abril y mayo llamó tanto la atención.
No se trataba únicamente de reparar una herida física. Llegaba después de años en los que su continuidad profesional había estado condicionada también por dificultades emocionales.
La presión psicológica de regresar después de una lesión
Cualquier deportista puede experimentar miedo después de una lesión grave.
En una profesión de riesgo, ese componente puede ser todavía más intenso.
Una persona puede recuperar fuerza y movilidad y, sin embargo, seguir necesitando recuperar confianza.
Volver al mismo lugar donde existe la posibilidad real de sufrir otra lesión exige gestionar emociones que no pueden medirse únicamente con una radiografía o una revisión de la herida.
Eso no permite afirmar qué estaba sintiendo Morante antes de volver a torear.
Solo él puede describirlo.
Pero sí explica por qué una recuperación completa tiene dimensiones físicas y psicológicas.
La recuperación no debería convertirse en una carrera
Historias como la de Morante pueden inspirar la idea de que una persona fuerte siempre debe regresar rápidamente después de una lesión.
Ese mensaje puede ser problemático.
Cada lesión tiene su propio tiempo.
Dos personas con heridas aparentemente similares pueden evolucionar de manera diferente.
Regresar antes de estar preparado puede aumentar el riesgo de nuevas lesiones o complicaciones.
En el caso de Morante, incluso su prevista aparición en Valladolid tuvo que cancelarse porque todavía no se encontraba completamente recuperado.
Eso también forma parte de recuperarse: saber que algunos planes tendrán que esperar.
Una carrera marcada por regresar
Morante de la Puebla nació en 1979 y tomó la alternativa en Burgos en 1997.
Desde entonces construyó una de las carreras más reconocidas del toreo contemporáneo. Entre sus actuaciones más recordadas está el rabo que cortó en La Maestranza en abril de 2023, un hecho que no ocurría allí a un matador de toros desde 1971.
Pero su trayectoria también ha estado marcada por interrupciones.
Ha tenido que detenerse.
Ha regresado.
Ha vuelto a detenerse.
Y en 2026 volvió a hacerlo después de una lesión física muy seria.
Más que una historia de resistencia
Es fácil resumir la historia con una frase: "Morante volvió a levantarse".
Pero detrás hay algo más.
Hay médicos que tuvieron que intervenirlo urgentemente después de una cornada.
Hay semanas de recuperación y revisiones.
Hay una carrera que ya había sido interrumpida anteriormente por problemas de salud mental.
Y hay decisiones difíciles sobre cuándo parar y cuándo volver.
Morante reapareció después de la grave cornada de Sevilla, pero su historia también recuerda que recuperarse no significa ignorar el dolor.
A veces recuperarse consiste precisamente en hacer lo contrario: reconocer que existe, recibir tratamiento, cancelar cuando todavía no se está preparado y regresar únicamente cuando las condiciones lo permiten.
Fuentes
- Junta de Andalucía
- Cadena SER
- Europa Press
- EL ESPAÑOL
- Penguin Random House / Memoria de Morante
- Diario de Tauromaquia
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