“Dile adiós a la diabetes”.

“Elimina la presión alta”.
“Limpia tus arterias”.
“Recupera la circulación”.
“Solo necesitas estos ingredientes”.
Promesas así aparecen constantemente junto a bebidas preparadas con plantas, frutas, especias o semillas.
El problema no está en que muchos de esos alimentos puedan formar parte de una dieta saludable.
El problema comienza cuando se presentan como sustitutos del tratamiento de enfermedades que pueden causar complicaciones graves.
La diabetes tipo 2 y la hipertensión pueden mejorar muchísimo con cambios en el estilo de vida y tratamientos adecuados. Algunas personas con diabetes tipo 2 incluso pueden alcanzar remisión bajo determinadas condiciones.
Pero no existe una bebida casera capaz de garantizar que desaparezcan la diabetes, la hipertensión y los problemas circulatorios al mismo tiempo.
Empecemos por la diabetes
Cuando hablamos de “diabetes” no estamos hablando de una sola enfermedad.
La diabetes tipo 1 ocurre cuando el organismo produce poca o ninguna insulina debido a la destrucción autoinmune de las células que la producen.
Las personas con diabetes tipo 1 necesitan insulina para vivir.
La diabetes tipo 2 funciona de otra manera.
En ella existe resistencia a la acción de la insulina y, con el tiempo, el páncreas puede tener dificultades para producir suficiente cantidad para mantener la glucosa dentro de rangos adecuados.
Por eso decir simplemente:
“Esta planta cura la diabetes”
ya empieza con un problema.
Ni siquiera está distinguiendo de qué tipo hablamos.
La diabetes tipo 2 sí puede mejorar mucho
Aquí existe una buena noticia.
Cambios sostenidos en:
alimentación;
actividad física;
peso corporal cuando existe exceso de peso;
sueño;
y otros factores
pueden mejorar considerablemente el control de la glucosa.
Además, existen diferentes medicamentos que pueden utilizarse según las necesidades de cada persona.
¿Puede entrar en remisión?
Sí, en algunas personas.
Pero debemos utilizar correctamente esa palabra.
Un consenso internacional convocado por la American Diabetes Association y otras organizaciones propuso utilizar el término remisión cuando una persona con diabetes tipo 2 mantiene una HbA1c por debajo del umbral diagnóstico durante al menos tres meses sin utilizar los medicamentos habituales para reducir la glucosa.
Remisión no significa que exista una garantía de que la enfermedad nunca volverá.
Y mucho menos que una infusión la haya “curado”.
La pérdida importante de peso puede ser determinante en algunos casos
Ensayos clínicos como DiRECT han demostrado que programas estructurados de pérdida de peso pueden conseguir remisión de diabetes tipo 2 en una proporción de participantes, especialmente cuando se logra una reducción considerable de peso.
Esto es muy diferente a beber:
canela con limón;
ajo en ayunas;
agua de hojas;
o cualquier otra mezcla durante siete días.
La intervención estudiada fue mucho más compleja.
No todo el mundo conseguirá remisión
La duración de la diabetes importa.
La capacidad restante del páncreas para producir insulina importa.
El peso importa en algunas personas.
Los medicamentos utilizados importan.
La genética importa.
Por eso dos personas pueden seguir planes similares y obtener resultados diferentes.
La meta no debería ser sentir que “fracasaste” si todavía necesitas medicamentos.
La meta es reducir el riesgo de complicaciones y mantener la glucosa bien controlada.
Necesitar medicamentos no significa que hiciste algo mal
Esta idea merece repetirse.
Hay personas que comen bien.
Caminan.
Bajan de peso.
Y aun así necesitan tratamiento farmacológico.
La diabetes no es una prueba moral.
No demuestra falta de disciplina.
Y utilizar medicamentos no convierte a nadie en un fracaso.
Ahora hablemos de presión alta
La hipertensión también puede permanecer silenciosa durante años.
Una persona puede sentirse perfectamente y tener valores elevados.
Por eso medir la presión es mucho más útil que intentar adivinarla por síntomas.
La American Heart Association señala que la presión arterial elevada aumenta el riesgo de problemas cardiovasculares importantes y que el tratamiento puede incluir tanto cambios en el estilo de vida como medicamentos.
La alimentación sí puede ayudar mucho
Un patrón alimentario favorable para la presión suele incluir:
frutas;
vegetales;
legumbres;
cereales integrales;
fuentes saludables de proteínas;
y menor cantidad de sodio y alimentos ultraprocesados.
El patrón DASH es uno de los modelos alimentarios más estudiados para ayudar a controlar la presión arterial.
Eso es bastante diferente a depender de un único alimento.
Ninguna fruta sustituye un antihipertensivo indicado
Puede existir evidencia de que determinados alimentos producen pequeñas reducciones de presión.
Perfecto.
Pero una reducción promedio de unos puntos en un estudio no significa que una persona con hipertensión importante pueda dejar su tratamiento.
Si quieres modificar medicamentos porque tu presión mejoró, esa conversación debe hacerse con quien controla tu tratamiento.
“Mala circulación” puede significar muchas cosas
Esta expresión se utiliza para prácticamente cualquier molestia en las piernas.
Pies fríos.
Hormigueo.
Calambres.
Hinchazón.
Dolor.
Várices.
Pesadez.
Pero no todas esas cosas tienen la misma causa.
Existe enfermedad arterial periférica
La enfermedad arterial periférica ocurre cuando las arterias que llevan sangre a las extremidades se estrechan, generalmente debido a aterosclerosis.
Puede producir dolor al caminar que mejora con el descanso, entre otros síntomas.
Las personas con diabetes y quienes fuman presentan mayor riesgo.
Una infusión no puede “destapar” mecánicamente una arteria obstruida.
También existen problemas venosos
Las venas pueden presentar dificultades para devolver la sangre.
Eso puede favorecer:
hinchazón;
pesadez;
cambios en la piel;
o várices.
Y existe otro problema completamente distinto:
la trombosis venosa profunda.
Por eso decir:
“toma esto para la circulación”
sin saber qué está ocurriendo puede ser demasiado simplista.
Una pierna hinchada repentinamente necesita atención
Especialmente si aparece:
dolor;
calor;
enrojecimiento;
o cambio de color.
Podría existir una trombosis.
Y si además aparece:
dificultad para respirar;
dolor en el pecho;
tos con sangre;
mareo intenso;
o desmayo,
hay que buscar atención médica inmediata.
Una embolia pulmonar puede ser potencialmente mortal.
¿El ajo ayuda a la circulación?
El ajo contiene compuestos interesantes y se ha investigado por posibles efectos cardiovasculares.
Eso no significa que disuelva coágulos.
Ni que elimine placas de las arterias.
Ni que sustituya anticoagulantes.
Puedes utilizarlo para cocinar.
No para intentar tratar una emergencia vascular.
¿Y la canela para la diabetes?
La canela es probablemente uno de los remedios más repetidos.
Algunos estudios han investigado posibles cambios en glucosa y otros marcadores metabólicos.
Los resultados no permiten considerarla sustituto de los tratamientos establecidos para diabetes.
Además, “canela” tampoco es una dosis médica estandarizada.
Existen variedades y preparaciones diferentes.
Más canela tampoco significa más beneficio
La canela Cassia puede contener cantidades relativamente altas de cumarina.
Consumir grandes cantidades de manera sostenida no es necesariamente inocente, especialmente en personas susceptibles a problemas hepáticos.
La cantidad culinaria utilizada para dar sabor y las cucharadas diarias tomadas como supuesto tratamiento son situaciones distintas.
El jengibre tampoco cura estas enfermedades
Puede formar parte de comidas e infusiones.
Ha sido investigado para diferentes usos.
Pero no tenemos evidencia para afirmar que:
cura diabetes;
destapa arterias;
o elimina hipertensión.
Un alimento puede tener propiedades interesantes sin convertirse en medicamento.
¿Y el vinagre de manzana?
Otro clásico.
Algunas investigaciones sugieren pequeños efectos sobre determinados marcadores de glucosa.
Pero tampoco “limpia” las arterias.
No disuelve grasa abdominal.
No elimina placas.
Y beber grandes cantidades puede causar problemas gastrointestinales y afectar los dientes debido a su acidez.
Los suplementos merecen todavía más cuidado
Una cápsula concentrada no es igual que utilizar una especia en la cocina.
Los suplementos pueden contener dosis mucho mayores.
También pueden interactuar con:
anticoagulantes;
medicamentos para diabetes;
antihipertensivos;
diuréticos;
y otros tratamientos.
Por eso “es natural” nunca debería ser la única evaluación de seguridad.
La combinación también puede producir problemas
Imagina a una persona que utiliza:
medicamentos para diabetes;
un antihipertensivo;
un anticoagulante;
y además comienza cinco suplementos porque vio un video.
Si alguno reduce la glucosa, otro influye en la presión y varios afectan la coagulación, el resultado puede ser difícil de predecir.
El médico necesita saber qué estás tomando.
Incluso si lo compraste en una tienda naturista.
Hay hábitos con mucha más evidencia
Si quieres apoyar tu salud metabólica y cardiovascular, empieza por lo menos espectacular.
Muévete regularmente.
Come más alimentos mínimamente procesados.
Aumenta frutas, vegetales y legumbres.
Reduce el exceso de sodio.
Evita fumar.
Controla tu peso si existe exceso y tu profesional considera apropiado reducirlo.
Duerme suficientemente.
Controla glucosa, presión y colesterol.
Toma los medicamentos indicados.
Parece menos emocionante que un remedio secreto.
Precisamente porque no es secreto.
Caminar puede tener efectos importantes
La actividad física ayuda al control de la glucosa y beneficia la salud cardiovascular.
Las recomendaciones generales para adultos incluyen actividad aeróbica semanal y fortalecimiento muscular, adaptados a las posibilidades de cada persona.
No necesitas comenzar corriendo diez kilómetros.
Para alguien sedentario, aumentar progresivamente el movimiento ya puede ser un paso importante.
Si tienes diabetes, cuida también tus pies
La diabetes puede dañar nervios y afectar la circulación.
Eso puede hacer que pequeñas heridas pasen desapercibidas y se compliquen.
Revisar regularmente los pies, utilizar calzado adecuado y buscar atención ante heridas que no mejoran forma parte del cuidado preventivo.
No esperes a que una lesión duela mucho.
La pérdida de sensibilidad puede precisamente reducir el dolor.
Los números importan más que las sensaciones
“Me siento bien”.
Eso es excelente.
Pero no nos dice:
cuánto tienes de glucosa;
cuál es tu HbA1c;
cómo está tu presión;
cuánto tienes de LDL;
o cómo están funcionando tus riñones.
Muchas enfermedades cardiometabólicas pueden avanzar sin síntomas claros.
Los controles permiten detectar problemas antes de que se conviertan en emergencias.
Desconfía de una promesa demasiado perfecta
Si un anuncio dice que un remedio:
cura diabetes;
elimina hipertensión;
destapa arterias;
mejora circulación;
limpia hígado;
desintoxica riñones;
y además adelgaza,
todo con los mismos tres ingredientes,
detente.
Cuantas más enfermedades diferentes promete resolver un producto, mayor debería ser tu nivel de cautela.
También desconfía de la frase “los médicos no quieren que lo sepas”
Es una herramienta clásica de marketing.
Crea un enemigo.
Hace sentir al espectador que acaba de descubrir información prohibida.
Y evita una pregunta incómoda:
“¿Dónde están los ensayos clínicos que demuestran esto?”
Si realmente un tratamiento económico curara diabetes e hipertensión de manera fiable, sería una de las noticias médicas más importantes del mundo.
Lo natural y lo médico no tienen que ser enemigos
Puedes comer:
ajo;
jengibre;
canela;
frutas;
vegetales;
avena;
legumbres;
semillas;
y otros alimentos nutritivos
mientras sigues un tratamiento médico.
No tienes que elegir entre ambos mundos.
El problema aparece cuando un alimento empieza a utilizarse como sustituto de algo que necesita tratamiento.
Mejorar sí es posible
Aquí no hace falta terminar con un mensaje pesimista.
La diabetes tipo 2 puede controlarse muy bien.
En determinadas personas puede entrar en remisión.
La hipertensión puede mejorar.
El riesgo cardiovascular puede reducirse.
La condición física puede aumentar.
El peso puede cambiar.
El colesterol puede mejorar.
Dejar de fumar produce beneficios importantes.
La actividad física funciona.
Una alimentación saludable funciona.
Y los medicamentos adecuados también funcionan.
La diferencia es que estos resultados requieren tiempo, seguimiento y constancia.
No una bebida milagrosa preparada durante tres noches.
Por eso quizá deberíamos cambiar aquella frase viral.
En vez de:
“Dile adiós a la diabetes, la mala circulación y la presión alta con este remedio”.
Una versión más responsable sería:
“Empieza hoy a cuidar tu glucosa, tu presión y tu salud cardiovascular con hábitos que puedas mantener y tratamientos que realmente hayan demostrado funcionar”.
Es menos espectacular.
Pero puede hacer mucho más por tu salud.
Fuentes
American Diabetes Association — Consenso internacional sobre remisión de diabetes tipo 2.
DiRECT Trial — Investigaciones clínicas sobre pérdida de peso y remisión de diabetes tipo 2.
American Heart Association — Información sobre hipertensión y salud cardiovascular.
National Heart, Lung, and Blood Institute — Plan alimentario DASH.
Centers for Disease Control and Prevention — Diabetes, actividad física y prevención de complicaciones.
National Heart, Lung, and Blood Institute — Enfermedad arterial periférica.
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