La muerte es una experiencia universal y, al mismo tiempo, una de las menos conocidas.

Para muchas familias, observar los cambios físicos de un ser querido durante sus últimos días puede resultar aterrador.
La respiración cambia.
La persona duerme cada vez más.
Deja de pedir comida.
En ocasiones parece hablar con familiares que murieron muchos años antes.
La enfermera estadounidense de cuidados paliativos Julie McFadden se hizo conocida en redes sociales precisamente por explicar estos cambios a millones de personas. Mediante su experiencia profesional, ha intentado reducir parte del miedo que rodea al proceso de morir.
Pero existe algo importante que recordar.
No todas las personas experimentan exactamente los mismos síntomas y nadie puede determinar mediante una lista el minuto preciso en que ocurrirá la muerte.
El cuerpo comienza a necesitar menos energía
Cuando una enfermedad avanzada entra en sus últimas etapas, la persona puede pasar más tiempo dormida.
Las actividades que anteriormente realizaba con facilidad comienzan a requerir demasiado esfuerzo.
Puede hablar menos.
También puede perder interés por aquello que ocurre a su alrededor.
Estos cambios no necesariamente significan que esté sufriendo.
Forman parte del proceso que determinadas personas experimentan al final de la vida.
El apetito suele disminuir
Este cambio puede ser especialmente difícil para las familias.
Alimentar a alguien representa cuidado y afecto.
Por eso ver que un ser querido rechaza comida puede generar desesperación.
Sin embargo, cuando el organismo se acerca al final de la vida, sus necesidades pueden cambiar considerablemente.
Forzar alimentos o líquidos en determinadas circunstancias puede producir más incomodidad.
El equipo de cuidados paliativos puede orientar a la familia según la situación.
La persona puede dormir durante períodos prolongados
El nivel de conciencia puede disminuir gradualmente.
Algunas personas pasan buena parte del día dormidas.
Puede resultar difícil despertarlas.
En otras ocasiones tienen momentos de lucidez en los que conversan con la familia.
Estos cambios pueden fluctuar.
Por eso un momento de mayor energía no significa necesariamente que la enfermedad se haya revertido.
¿Qué es el “rally” antes de morir?
Familias y profesionales han descrito situaciones en las que una persona muy enferma experimenta un período inesperado de lucidez o energía.
Puede hablar más.
Pedir comida.
Reconocer a familiares.
Incluso puede parecer considerablemente mejor.
Este fenómeno se conoce popularmente como lucidez terminal o repunte final, aunque todavía existen preguntas científicas sobre sus mecanismos y no ocurre en todos los pacientes.
No debería interpretarse automáticamente como recuperación.
La respiración puede cambiar
Durante las últimas etapas pueden aparecer patrones respiratorios diferentes.
La respiración puede volverse irregular.
Pueden existir pausas.
También pueden alternarse respiraciones más profundas con otras superficiales.
Estos cambios pueden resultar alarmantes para quien nunca los ha observado.
El personal sanitario puede explicar qué está ocurriendo y determinar si existe malestar que necesite tratamiento.
El llamado estertor de muerte
Cuando una persona tiene menos capacidad para tragar o expulsar secreciones, estas pueden acumularse en la garganta.
El paso del aire puede producir un sonido húmedo o ronco.
Para la familia puede resultar muy angustiante.
Sin embargo, el sonido no significa necesariamente que el paciente esté experimentando la misma sensación de ahogo que imagina quien lo escucha.
Cambiar la posición y utilizar determinados tratamientos puede ayudar en algunas situaciones.
Las manos y los pies pueden enfriarse
A medida que cambia la circulación, las extremidades pueden sentirse frías.
La piel también puede presentar cambios de color.
Pueden aparecer zonas moteadas, especialmente en piernas y pies.
Estas modificaciones forman parte de los cambios circulatorios que pueden producirse cuando el organismo se acerca al final.
No deben utilizarse aisladamente para calcular una hora exacta de fallecimiento.
Algunas personas hablan de familiares fallecidos
Julie McFadden ha explicado que algunos pacientes próximos a la muerte hablan de personas queridas que ya fallecieron.
En ocasiones aseguran verlas.
Experiencias similares han sido descritas en cuidados paliativos y estudiadas científicamente.
Para algunas personas resultan reconfortantes.
Su interpretación espiritual pertenece a las creencias individuales.
Desde el punto de vista médico, no existe una explicación única que permita determinar exactamente qué representa cada experiencia.
¿Son alucinaciones?
No necesariamente pueden clasificarse todas de la misma manera.
Algunos pacientes pueden experimentar delirium debido a medicamentos, infecciones, alteraciones metabólicas u otras causas.
Pero determinadas experiencias relatadas al final de la vida son descritas por pacientes de manera tranquila y coherente.
Los investigadores continúan estudiándolas.
Lo importante es evaluar si la persona está angustiada.
Si lo está, el equipo médico puede buscar causas tratables.
Las palabras que más se repiten
McFadden ha comentado que expresiones de afecto aparecen frecuentemente entre personas que se aproximan al final de la vida.
«Te amo» puede convertirse en una de las frases más importantes.
También existen pacientes que llaman a su madre, padre u otros familiares.
No existe, sin embargo, una frase universal pronunciada por todas las personas antes de morir.
Las publicaciones que prometen revelar «las últimas palabras que todos dicen» exageran una experiencia profundamente individual.
¿La persona todavía puede escuchar?
Aunque alguien ya no responda, los familiares suelen recibir la recomendación de continuar hablando con calma.
La audición puede persistir durante etapas avanzadas de pérdida de conciencia.
No podemos saber exactamente cuánto comprende cada paciente.
Pero hablarle con respeto y tranquilidad es una forma razonable de acompañarlo.
Conviene evitar conversaciones angustiosas sobre la persona como si no estuviera presente.
El dolor puede tratarse
Morir no significa necesariamente experimentar un dolor insoportable.
Los cuidados paliativos cuentan con medicamentos y estrategias para controlar muchos síntomas.
Además del dolor, pueden tratar dificultad respiratoria, ansiedad, náuseas y agitación.
Si el paciente parece incómodo, la familia debe comunicarlo.
El objetivo es proporcionar la mayor comodidad posible.
¿Cuánto dura el proceso?
No existe una duración universal.
Algunas personas experimentan cambios gradualmente durante semanas.
En otras, el deterioro ocurre rápidamente.
El tipo de enfermedad y el estado general influyen.
Los profesionales pueden ofrecer estimaciones, pero incluso ellos no pueden determinar siempre el momento exacto.
Por eso el acompañamiento necesita adaptarse a la evolución.
La familia también necesita cuidados
Presenciar el final de la vida de alguien querido puede resultar agotador.
Es normal sentir miedo, tristeza e incluso alivio cuando termina un período prolongado de sufrimiento.
Estas emociones pueden coexistir.
El duelo tampoco comienza necesariamente después de la muerte.
Puede aparecer mientras la enfermedad progresa.
Buscar apoyo no significa abandonar al paciente.
¿Qué pueden hacer los familiares?
Estar presentes cuando sea posible.
Hablar con tranquilidad.
Preguntar al equipo sanitario cómo ayudar.
Mantener los labios y la boca húmedos cuando se indique.
Evitar forzar comida.
Respetar los momentos de descanso.
Y recordar que no es necesario encontrar palabras perfectas.
En muchas ocasiones, simplemente permanecer junto a la persona es suficiente.
Conocer el proceso puede reducir el miedo
Parte del terror que rodea a la muerte procede de no saber qué esperar.
Un cambio respiratorio puede parecer una emergencia inesperada cuando, en realidad, forma parte de un proceso conocido por los profesionales de cuidados paliativos.
Eso no elimina el dolor emocional.
Pero comprender lo que ocurre puede evitar sufrimiento adicional.
Las explicaciones de enfermeras como Julie McFadden no convierten la muerte en algo sencillo. Su valor está en mostrar que muchos de los cambios que parecen aterradores forman parte de un proceso que los equipos de cuidados paliativos conocen y pueden acompañar con dignidad, alivio y respeto.
Fuentes
- National Institute on Aging
- National Cancer Institute
- Hospice Foundation of America
- Organización Mundial de la Salud
- Literatura médica sobre cuidados paliativos y final de la vida
JobCTE | Información útil para la vida diaria Descubre consejos prácticos sobre salud, bienestar, hogar, relaciones, curiosidades y estilo de vida. Contenido informativo pensado para ayudarte a tomar mejores decisiones cada día.