La fotografía provoca casi siempre la misma reacción.

«No puede tener 70 años».
Otros van todavía más lejos.
«Parece de 27».
Cuando una mujer de edad avanzada conserva una apariencia especialmente juvenil, las redes sociales comienzan inmediatamente a buscar un secreto.
Una crema.
Una bebida.
Una dieta.
Algún tratamiento.
Una rutina especial.
O incluso una supuesta fórmula para detener el envejecimiento.
Pero la realidad es mucho más compleja.
Dos personas nacidas exactamente el mismo año pueden aparentar edades considerablemente diferentes. La genética influye, pero también lo hacen la exposición solar, el tabaquismo, el cuidado de la piel, la alimentación, los cambios hormonales y numerosos factores ambientales.
Y existe otro elemento que nunca debería olvidarse cuando analizamos fotografías virales: una imagen no siempre muestra exactamente cómo luce una persona en la vida real.
Edad cronológica y edad aparente no son lo mismo
La edad cronológica es sencilla.
Representa el tiempo transcurrido desde nuestro nacimiento.
Si una persona nació hace 70 años, tiene 70 años independientemente de cómo luzca.
La edad aparente es diferente.
Es una estimación realizada por quienes observan a esa persona.
Podemos mirar un rostro y pensar que alguien tiene 45 años cuando realmente tiene 55.
No existe ninguna contradicción.
Simplemente calculamos incorrectamente su edad basándonos en señales visuales.
Algunas personas realmente parecen mucho más jóvenes
Esto ocurre.
No todas las fotografías sorprendentes tienen que ser falsas.
Existen personas que conservan durante décadas determinadas características asociadas culturalmente con juventud.
Pueden presentar menos arrugas visibles.
Mayor densidad del cabello.
Una distribución de grasa facial que mantiene volumen.
También pueden tener menos manchas producidas por exposición solar.
Todo esto puede influir considerablemente en la edad que otros les atribuyen.
La genética puede desempeñar un papel importante
Nuestro envejecimiento está influido parcialmente por factores hereditarios.
La estructura facial, determinadas características de la piel y la manera en que cambia el rostro con los años pueden tener componentes genéticos.
Algunas familias parecen conservar ciertos rasgos juveniles durante más tiempo.
Pero esto no significa que exista un «gen de parecer de 27 años a los 70».
El envejecimiento depende de numerosas variables actuando simultáneamente.
El sol es uno de los grandes protagonistas
La exposición acumulada a radiación ultravioleta puede acelerar determinados signos visibles del envejecimiento cutáneo.
Con los años puede contribuir a manchas, alteraciones de textura y arrugas.
Este proceso suele denominarse fotoenvejecimiento.
Una persona que durante décadas utilizó protección solar y evitó exposiciones excesivas puede presentar diferencias respecto a otra con una exposición intensa y frecuente.
Protegerse del sol no significa esconderse
La recomendación no consiste en vivir evitando completamente el exterior.
La protección puede incluir diferentes estrategias.
Ropa apropiada.
Sombreros.
Buscar sombra en momentos de radiación intensa.
Y utilizar protector solar adecuadamente.
Estas medidas también tienen importancia para reducir el riesgo de determinados cánceres de piel.
Fumar puede acelerar cambios visibles
El tabaquismo está relacionado con numerosos problemas de salud.
También puede contribuir al envejecimiento prematuro de la piel.
El humo y las sustancias asociadas pueden afectar procesos relacionados con colágeno y circulación.
Por eso dos personas de edades similares pueden mostrar diferencias importantes dependiendo de sus hábitos acumulados durante décadas.
La alimentación también participa, pero no existe un alimento milagroso
Una alimentación adecuada proporciona proteínas, vitaminas, minerales y otros nutrientes necesarios para mantener diferentes tejidos.
Frutas y vegetales aportan numerosos compuestos beneficiosos.
Las proteínas son necesarias para funciones estructurales y metabólicas.
Las grasas saludables también desempeñan diferentes papeles.
Pero no existe una fruta capaz de congelar el rostro a los 30 años.
Dormir bien puede reflejarse en la apariencia
Una mala noche puede ser suficiente para que alguien note ojeras y un aspecto cansado.
Cuando los problemas de sueño son persistentes, también pueden afectar el bienestar general.
Dormir adecuadamente forma parte de un estilo de vida saludable.
Eso no significa que dormir ocho horas elimine las arrugas.
Significa que el descanso participa en numerosos procesos de recuperación del organismo.
El ejercicio tiene beneficios que van mucho más allá del rostro
Mantener actividad física regular favorece la salud cardiovascular, muscular y metabólica.
Conservar masa muscular y movilidad puede influir enormemente en cómo percibimos la edad de una persona.
Una mujer de 70 años físicamente activa puede moverse, caminar y mantener una postura que muchas personas asocien con alguien considerablemente más joven.
La postura puede cambiar nuestra percepción
No calculamos la edad únicamente mirando arrugas.
También observamos movimientos.
Postura.
Cabello.
Ropa.
Expresiones.
Una persona erguida, activa y con determinados estilos puede ser percibida como más joven incluso antes de examinar su piel.
La edad aparente es una combinación de señales.
El cabello tiene un efecto enorme
Las canas se asocian culturalmente con envejecimiento.
Pero algunas personas comienzan a tenerlas muy jóvenes.
Otras tardan mucho más.
Además, teñirse el cabello puede modificar inmediatamente la edad que los demás calculan.
El peinado también influye.
Esto demuestra lo fácil que resulta alterar nuestra percepción sin cambiar biológicamente la edad.
El maquillaje puede restar años visualmente
Un maquillaje profesional puede modificar la apariencia de la piel, ojos, cejas y labios.
También puede utilizar luces y sombras para cambiar visualmente determinadas proporciones.
No significa necesariamente engaño.
El maquillaje existe precisamente para modificar la apariencia.
El problema aparece cuando una fotografía muy producida se presenta como demostración de que una persona «detuvo el envejecimiento».
La iluminación puede transformar un rostro
Una luz frontal suave reduce sombras.
Eso puede hacer menos visibles algunas líneas.
Una luz lateral intensa hace exactamente lo contrario.
Puede resaltar cada textura del rostro.
Por eso una persona puede aparentar edades sorprendentemente diferentes en fotografías tomadas con minutos de diferencia.
Los filtros complican todavía más las comparaciones
Actualmente numerosos teléfonos y aplicaciones pueden suavizar automáticamente la piel.
Algunos filtros reducen arrugas.
Otros modifican el contorno facial.
También pueden cambiar ojos, mandíbula, nariz y textura.
Y en ocasiones la edición es suficientemente discreta como para que el espectador no la detecte inmediatamente.
También existen tratamientos cosméticos
Una apariencia excepcionalmente juvenil puede estar relacionada con procedimientos dermatológicos o estéticos.
Existen tratamientos destinados a mejorar textura, manchas, volumen y determinados signos de envejecimiento.
Eso tampoco significa que cualquier persona que parezca joven se haya realizado procedimientos.
Simplemente es otra posibilidad que no podemos confirmar mirando una fotografía.
¿Puede una persona de 70 parecer literalmente de 27?
Aquí debemos distinguir una expresión viral de una evaluación objetiva.
Alguien puede comentar sinceramente que una mujer de 70 «parece de 27».
Eso expresa sorpresa.
No significa que un grupo de evaluadores independientes necesariamente calcularía esa edad.
Los titulares suelen elegir la comparación más extrema porque genera curiosidad.
«Parece de 55» probablemente conseguiría menos clics.
Envejecer no es una enfermedad
Existe otro problema con este tipo de publicaciones.
Pueden transmitir la idea de que lucir la edad real es algo negativo.
Una mujer de 70 años no necesita aparentar 30 para considerarse atractiva, saludable o cuidada.
Las arrugas son cambios normales.
Las canas también.
El objetivo razonable del cuidado de la salud debería ser llegar a edades avanzadas con la mayor funcionalidad y bienestar posibles.
No existe una rutina capaz de garantizar el mismo resultado
Aunque una persona famosa explique exactamente qué come, qué crema utiliza y cuánto ejercicio realiza, copiar sus hábitos no garantiza obtener su misma apariencia.
La genética es diferente.
La historia de exposición solar es diferente.
El cuerpo es diferente.
También pueden existir tratamientos o factores que no conocemos.
¿Qué hábitos sí tienen sentido?
Proteger la piel de la exposición solar excesiva.
No fumar.
Mantener una alimentación equilibrada.
Realizar actividad física.
Dormir adecuadamente.
Limitar hábitos perjudiciales.
Y utilizar productos dermatológicos apropiados cuando sean necesarios.
Estas recomendaciones tienen beneficios que van mucho más allá de parecer joven.
La fotografía puede sorprender sin demostrar un milagro
Es completamente posible que una mujer de 70 años luzca extraordinariamente juvenil.
Pero una fotografía no permite determinar por qué.
Puede existir una combinación de genética, hábitos, cuidado dermatológico, maquillaje, iluminación, procedimientos estéticos y características individuales.
Incluso puede existir edición digital.
Envejecer más lentamente en apariencia no significa detener el tiempo. La verdadera edad continúa avanzando aunque el espejo parezca contar otra historia. Y quizá el objetivo más importante no sea llegar a los 70 aparentando 27, sino llegar a los 70 con salud, autonomía y ganas de seguir disfrutando la vida.
Fuentes
- American Academy of Dermatology
- National Institute on Aging
- National Institutes of Health
- Skin Cancer Foundation
- Mayo Clinic
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