CAR-T: la terapia que reprograma las propias células del paciente para atacar el cáncer

La primera imagen parece mostrar algo extraordinario.

Un cuerpo cubierto de señales de cáncer.

Después, otra imagen prácticamente limpia.

El texto asegura que un hombre brasileño de 61 años, después de luchar contra un linfoma durante 13 años, recibió una terapia llamada CAR-T y en solo 48 días desapareció todo rastro detectable de la enfermedad.

La terapia CAR-T sí existe.

Y lo más impresionante es que realmente ha conseguido remisiones completas en pacientes con algunos cánceres avanzados que habían agotado otras opciones.

Pero eso no significa que cure cualquier cáncer en 48 días.

Tampoco deberíamos repetir los datos concretos de un paciente viral cuando no podemos vincularlos de manera fiable con su informe clínico original.

La verdadera historia de CAR-T ya es suficientemente extraordinaria sin exagerarla.

¿Qué significa CAR-T?

CAR-T proviene del inglés Chimeric Antigen Receptor T-cell therapy.

En español se conoce como terapia con células T con receptor de antígeno quimérico.

El nombre es complicado.

El concepto puede explicarse de una forma mucho más sencilla.

Los médicos toman células del sistema inmunitario del propio paciente, las modifican en el laboratorio para que reconozcan mejor determinadas células cancerosas y después las introducen nuevamente en su organismo.

Es una especie de entrenamiento personalizado del sistema inmunitario.

Todo comienza con las células T

Las células T forman parte de nuestras defensas.

Normalmente ayudan al organismo a identificar y combatir amenazas.

Pero el cáncer puede desarrollar mecanismos que dificultan que el sistema inmunitario lo reconozca o destruya.

La terapia CAR-T intenta cambiar esa situación.

Primero se extraen células T de la sangre del paciente mediante un procedimiento llamado leucaféresis.

Después comienza la parte más sofisticada.

Las células se modifican en laboratorio

Los científicos introducen información genética que permite a esas células producir un receptor especial en su superficie.

Ese receptor es el CAR.

Está diseñado para reconocer una molécula determinada presente en las células cancerosas.

En varios cánceres de células B, por ejemplo, uno de los objetivos más utilizados es una proteína llamada CD19.

Una vez modificadas, las células pueden reconocer ese objetivo con mucha mayor facilidad.

Después se producen millones

No basta con modificar unas pocas células.

Las células CAR-T se multiplican en laboratorio hasta conseguir una cantidad suficiente.

El proceso puede necesitar varias semanas.

Mientras tanto, el equipo médico planifica el tratamiento del paciente.

Antes de recibir las nuevas células, generalmente se administra quimioterapia para reducir temporalmente determinados linfocitos y crear condiciones favorables para que las CAR-T puedan expandirse.

Finalmente llega el momento de devolverlas al organismo.

Las células modificadas comienzan a buscar su objetivo

Una vez administradas, las CAR-T pueden multiplicarse dentro del cuerpo.

Cuando encuentran células que expresan el objetivo para el que fueron diseñadas, pueden activarse y atacarlas.

Y aquí aparece la razón por la que esta tecnología cambió el tratamiento de determinados cánceres.

En algunos pacientes con enfermedad muy avanzada se han observado respuestas profundas después de haber fracasado múltiples tratamientos anteriores.

El National Cancer Institute considera CAR-T una de las grandes transformaciones recientes en el tratamiento de algunos cánceres hematológicos.

¿Puede realmente desaparecer todo el cáncer detectable?

Sí.

En determinados pacientes puede ocurrir una remisión completa.

Eso significa que después del tratamiento las pruebas disponibles ya no encuentran signos detectables de la enfermedad.

En estudios de algunos tipos de linfoma las tasas de respuesta han sido impresionantes.

Por ejemplo, el National Cancer Institute señala que en un ensayo con linfoma folicular avanzado, una terapia CAR-T eliminó el cáncer en cerca del 80 % de los participantes, y muchos continuaban sin recaída varios años después.

Eso ayuda a entender por qué aparecen imágenes tan impactantes.

Pero remisión completa y curación no son exactamente lo mismo

Esta diferencia es fundamental.

Cuando las pruebas no detectan cáncer hablamos de respuesta o remisión completa.

Algunos pacientes permanecen libres de enfermedad durante muchos años y pueden considerarse aparentemente curados.

Otros experimentan una recaída.

Por eso una imagen tomada semanas después del tratamiento no puede decirnos automáticamente qué ocurrirá diez años después.

El seguimiento a largo plazo es esencial.

Hay pacientes que llevan años sin evidencia de enfermedad

Los resultados de seguimiento son especialmente interesantes.

En estudios con linfoma de células grandes, más del 30 % de determinados participantes tratados con CAR-T estaban vivos y sin evidencia de cáncer cinco años después del tratamiento.

Para pacientes cuya enfermedad anteriormente tenía muy pocas opciones, esto representa un cambio enorme.

El NCI estima además que las terapias CAR-T han producido remisiones prolongadas en aproximadamente un tercio de adultos con determinados linfomas agresivos tratados con ellas.

Entonces, ¿por qué no utilizar CAR-T para todos los cánceres?

Porque “cáncer” no es una sola enfermedad.

Existen cientos de tipos y subtipos.

CAR-T ha conseguido sus mayores éxitos hasta ahora en determinados cánceres de la sangre.

Entre ellos se encuentran algunos tipos de leucemia, linfoma y mieloma múltiple.

Encontrar un objetivo adecuado resulta mucho más complicado en muchos tumores sólidos.

El problema de los tumores sólidos

En una leucemia o determinado linfoma puede existir una molécula bastante característica que permita dirigir las células CAR-T.

En tumores sólidos, las células cancerosas pueden ser mucho más heterogéneas.

Además, las células inmunitarias tienen que entrar físicamente en el tumor.

Una vez allí encuentran un ambiente que puede dificultar su funcionamiento.

Por eso conseguir que CAR-T funcione ampliamente contra cánceres de pulmón, páncreas, cerebro, mama y otros tumores sólidos sigue siendo una gran área de investigación.

El tratamiento también puede producir efectos graves

CAR-T no es simplemente una inyección y después regresar tranquilamente a casa.

Una de las complicaciones más conocidas es el síndrome de liberación de citocinas.

Cuando las células inmunitarias se activan intensamente pueden liberar grandes cantidades de sustancias inflamatorias.

Esto puede provocar fiebre, disminución de presión arterial, dificultad respiratoria y, en casos graves, complicaciones potencialmente peligrosas.

También pueden aparecer problemas neurológicos.

Por eso los pacientes necesitan seguimiento especializado.

No todas las personas responden

Incluso dentro de los cánceres donde CAR-T está aprobada, algunas personas no responden.

Otras inicialmente responden y posteriormente recaen.

El cáncer puede encontrar maneras de escapar.

Por ejemplo, determinadas células tumorales pueden dejar de expresar el objetivo que las CAR-T reconocían.

Los investigadores trabajan continuamente para superar estas resistencias.

El caso viral de los “48 días”

Aquí debemos separar la tecnología de la historia individual.

Es perfectamente plausible que un paciente con linfoma avanzado presente una respuesta completa rápida después de CAR-T.

Existen casos clínicos y ensayos donde se han observado respuestas espectaculares.

Pero con la información disponible en la publicación viral no es responsable afirmar como hechos independientes que el paciente tenía exactamente 61 años, era brasileño, llevaba exactamente 13 años enfermo y quedó completamente libre de cáncer exactamente a los 48 días.

Una historia médica necesita una fuente clínica identificable.

Una imagen viral no basta.

CAR-T tampoco significa “el fin del cáncer”

La expresión aparece cada vez que surge una terapia prometedora.

Pero el cáncer engloba enfermedades enormemente diferentes.

Una tecnología puede transformar un tipo de leucemia y no funcionar contra otro tumor.

El progreso real ocurre acumulando tratamientos cada vez mejores para grupos específicos de pacientes.

Eso quizá produzca un titular menos espectacular.

Pero es precisamente así como la medicina avanza.

Lo verdaderamente revolucionario no necesita exageraciones

Hace algunas décadas, la idea de extraer células inmunitarias de un paciente, reprogramarlas genéticamente, multiplicarlas y devolverlas al cuerpo para que buscaran cáncer habría parecido ciencia ficción.

Hoy es medicina real.

Existen terapias CAR-T aprobadas.

Existen pacientes con cánceres avanzados que han conseguido remisiones prolongadas.

Y existen personas que continúan sin evidencia de enfermedad años después.

Todavía hay riesgos.

Todavía hay recaídas.

Todavía existen muchos cánceres donde la estrategia no funciona adecuadamente.

Pero la verdadera noticia ya es extraordinaria:

hemos aprendido a modificar células del propio sistema inmunitario para convertirlas en un tratamiento vivo capaz de buscar y destruir determinados cánceres dentro del cuerpo.

Fuentes

  • National Cancer Institute
  • U.S. Food and Drug Administration
  • National Library of Medicine
  • American Cancer Society
  • Estudios clínicos de terapias CAR-T

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