¿Cuál cuerpo eliges: A, B, C o D? Lo que tu elección realmente puede revelar sobre tus gustos

A, B, C o D.

No lo pienses demasiado.

Mira las cuatro siluetas y elige aquella que primero llame tu atención.

¿Ya la tienes?

Ahora viene la parte interesante.

En Facebook, TikTok e Instagram aparecen constantemente imágenes similares acompañadas de frases como:

“El cuerpo que elijas revela qué tipo de persona eres”.

“Si escogiste A, tienes una personalidad dominante”.

“Si elegiste B, eres romántico”.

“Si prefieres C, buscas estabilidad”.

“Si seleccionaste D, eres protector y familiar”.

Miles de personas participan, leen el resultado y quedan sorprendidas porque sienten que la descripción coincide exactamente con ellas.

Pero ¿puede realmente una silueta revelar nuestra personalidad?

La respuesta científica es mucho más interesante que un simple “A significa esto y B significa aquello”.

Una preferencia física puede decir algo sobre lo que nos resulta atractivo, nuestras experiencias y el entorno cultural en el que hemos aprendido qué consideramos bello, pero una elección aislada no funciona como una prueba científica de personalidad.

Antes de conocer el resultado, piensa por qué elegiste esa figura

Esta pregunta cambia completamente el juego.

¿Por qué escogiste esa silueta?

¿Porque te parece atractiva?

¿Porque representa el cuerpo que te gustaría tener?

¿Porque te recuerda a alguien?

¿Porque parece saludable?

¿Porque se acerca al tipo de persona que normalmente te atrae?

Dependiendo de la pregunta, tu elección podría cambiar.

El artículo original de OpenIU plantea precisamente este ejemplo: una persona puede seleccionar una figura cuando se pregunta cuál le resulta más atractiva y escoger otra completamente diferente cuando se pregunta cuál parece más saludable o cuál representa el cuerpo que le gustaría tener.

Eso demuestra algo importante.

Atracción, salud, imagen corporal y personalidad no son la misma cosa.

Entonces, ¿qué significa si elegiste A?

Imaginemos que A representa una silueta más delgada.

En un test viral probablemente encontrarías una explicación parecida a:

“Eres una persona detallista, exigente y organizada”.

Suena interesante.

El problema es que no existe evidencia suficiente para llegar a esa conclusión solamente por haber escogido un cuerpo delgado.

Lo que sí podemos decir es que en ese contexto concreto mostraste preferencia por esa silueta.

¿De dónde puede venir esa preferencia?

De muchos lugares.

Los ideales de belleza que has visto durante años.

Personas que te han atraído anteriormente.

Tu propia imagen corporal.

Películas.

Publicidad.

Redes sociales.

Tu entorno.

Experiencias personales.

Incluso el tipo de cuerpo que culturalmente aprendiste a asociar con atractivo.

Pero no podemos saltar desde:

“Prefiero una figura delgada”

hasta:

“Soy una persona perfeccionista”.

Son afirmaciones completamente diferentes.

¿Y si elegiste B?

Supongamos ahora que B representa una figura con mayor musculatura.

Los tests virales podrían decir:

“Te atraen las personas fuertes porque buscas protección y seguridad”.

Otra interpretación podría afirmar:

“Eres competitivo y tienes grandes ambiciones”.

¿Es verdad?

No podemos saberlo solamente mediante esa elección.

Los cuerpos musculosos pueden asociarse culturalmente con características como fuerza, disciplina, condición física o atractivo, pero que una persona prefiera esa apariencia no demuestra que ella misma posea esas características.

Lo que sí resulta interesante es preguntarnos por qué asociamos determinadas formas corporales con determinados rasgos personales.

Y aquí la psicología ha encontrado algo curioso.

Juzgamos la personalidad por el cuerpo aunque podamos equivocarnos

Un estudio publicado en Psychological Science investigó precisamente las primeras impresiones que las personas construyen observando diferentes formas corporales.

Los participantes atribuían características de personalidad a determinados cuerpos, incluyendo rasgos relacionados con extroversión, responsabilidad y apertura.

Eso demuestra que sí hacemos inferencias psicológicas basándonos en el cuerpo de otras personas.

Pero atención.

Demostrar que hacemos esos juicios no significa demostrar que sean verdaderos.

Si alguien observa un cuerpo musculoso y piensa:

“Debe ser disciplinado”,

estamos aprendiendo algo sobre la percepción del observador.

No necesariamente sobre la personalidad real de la persona observada.

Esa diferencia es enorme.

¿Qué ocurre si escogiste C?

Imaginemos que C representa un cuerpo intermedio o con curvas moderadas.

Internet podría responder:

“Buscas equilibrio y estabilidad”.

“Te importa más la personalidad que la apariencia”.

“Eres una persona tranquila”.

Otra vez tenemos descripciones agradables con las que muchísimas personas pueden identificarse.

Pero científicamente no podemos establecer esas características solamente mediante una selección visual.

Lo que sí sabemos es que las preferencias sobre cuerpos presentan una considerable variabilidad entre personas.

Una investigación con 487 participantes encontró diferencias en los ideales corporales elegidos para posibles parejas y observó asociaciones con factores sociales y con el consumo de determinados medios.

Esto resulta muchísimo más interesante que decir:

“Elegiste C porque eres romántico”.

Nuestras preferencias no aparecen dentro de un vacío.

¿Y si escogiste D?

Supongamos finalmente que D representa una silueta corporal más grande.

Los tests virales pueden decir:

“Valoras la comodidad, el cariño y la familia”.

Pero nuevamente estaríamos inventando una relación psicológica que una simple elección no permite establecer.

Una persona puede sentirse atraída por cuerpos grandes simplemente porque ese es su gusto.

No necesita una explicación oculta.

También puede existir influencia cultural.

En diferentes sociedades y periodos históricos, las características corporales consideradas atractivas han cambiado considerablemente. El propio artículo original destaca que los ideales de belleza dependen parcialmente del entorno social y cultural.

Lo que una sociedad presenta como “cuerpo ideal” no necesariamente coincide con lo que otra considera atractivo.

La cultura influye muchísimo más de lo que pensamos

Desde pequeños observamos cuerpos.

En televisión.

Películas.

Publicidad.

Videos musicales.

Revistas.

Redes sociales.

Familia.

Escuela.

Y actualmente también mediante influencers.

Sin darnos cuenta comenzamos a construir asociaciones.

Musculoso = fuerte.

Delgado = elegante.

Curvilíneo = atractivo.

Alto = dominante.

Pero muchas de esas asociaciones pueden ser estereotipos aprendidos, no características reales de las personas.

El artículo de OpenIU destaca precisamente que la cultura, edad, experiencias personales, relaciones anteriores, medios e ideales de belleza pueden influir en nuestras preferencias.

Instagram y TikTok también pueden modificar lo que consideramos “normal”

Existe otro problema moderno.

Muchas de las imágenes que observamos diariamente están cuidadosamente construidas.

Iluminación.

Ángulos.

Posiciones corporales.

Maquillaje.

Filtros.

Edición.

Retoques.

Incluso fotografías completamente generadas mediante inteligencia artificial.

Después comparamos esas imágenes con cuerpos reales.

El artículo original advierte que esta exposición puede influir en la percepción corporal y que una fotografía de redes sociales no necesariamente representa cómo luce una persona en condiciones normales.

Esto resulta especialmente importante entre adolescentes y adultos jóvenes.

Cuando vemos cientos de veces un mismo tipo de cuerpo presentado como ideal, nuestra percepción puede comenzar a cambiar.

Tu propio cuerpo también puede influir en lo que eliges

Esta parte resulta especialmente interesante.

Las preferencias no dependen únicamente de la persona observada.

También pueden estar relacionadas con quien observa.

Un estudio sobre preferencias de forma corporal encontró asociaciones entre determinadas características del propio participante, su percepción de atractivo y la intensidad de algunas preferencias físicas.

Eso significa que nuestra elección puede estar relacionada con nuestra propia experiencia corporal.

Por ejemplo, alguien puede valorar características parecidas a las suyas.

Otra persona puede preferir características completamente diferentes.

Y alguien más puede elegir el cuerpo que desearía tener, incluso cuando originalmente le preguntaron cuál le parecía atractivo.

¿Una silueta puede decir algo sobre tu autoestima?

No por sí sola.

Aquí debemos diferenciar entre un juego viral y una herramienta psicológica.

Sí existen instrumentos en psicología que utilizan figuras corporales.

La APA describe, por ejemplo, el Body Image Assessment, en el que se presentan figuras que aumentan progresivamente de tamaño y se pide seleccionar cuál representa el cuerpo actual y cuál representa el cuerpo ideal.

¿Notas la diferencia?

No dice:

“Elegiste la figura 3, entonces eres celoso”.

La herramienta utiliza las figuras para estudiar aspectos relacionados con la imagen corporal.

Y aun así, una evaluación psicológica seria necesita contexto e interpretación apropiada.

Una prueba psicológica necesita algo que los tests de Facebook casi nunca tienen

Validez.

Si afirmamos que un test mide personalidad, necesitamos demostrar científicamente que realmente mide personalidad.

También necesitamos estudiar su confiabilidad.

La APA explica que los instrumentos psicológicos utilizados profesionalmente son herramientas estandarizadas diseñadas para medir determinados atributos, mientras que las bases de pruebas psicológicas incluyen información sobre aspectos como confiabilidad y validez.

Un gráfico que alguien diseñó para redes sociales con cuatro cuerpos y cuatro párrafos no se convierte automáticamente en un test psicológico.

Puede ser entretenimiento.

Puede provocar conversación.

Puede ayudarnos a reflexionar.

Pero eso es diferente.

Entonces, ¿por qué sentimos que los resultados nos describen perfectamente?

Aquí ocurre algo curioso.

Muchos tests virales utilizan descripciones suficientemente amplias y positivas para que una enorme cantidad de personas pueda identificarse.

Por ejemplo:

“Eres fuerte, pero algunas veces necesitas que alguien te escuche”.

¿Quién no podría sentirse identificado?

“Te gusta ayudar, aunque has aprendido a desconfiar después de algunas decepciones”.

Otra descripción aplicable a millones de personas.

“Valoras la honestidad y no soportas que jueguen con tus sentimientos”.

Otra vez resulta fácil pensar:

“¡Exactamente así soy yo!”

Por eso sentirse identificado con el resultado no demuestra automáticamente que el test haya descubierto nuestra personalidad.

Lo verdaderamente interesante es preguntar por qué elegiste esa figura

Aquí podemos convertir un test superficial en un ejercicio mucho más útil.

Si escogiste A, B, C o D, pregúntate:

¿Qué fue exactamente lo primero que me llamó la atención?

Después:

¿Esa preferencia siempre ha sido igual?

¿Mis parejas anteriores tenían características parecidas?

¿Las personas que sigo en redes tienen ese tipo de cuerpo?

¿Mi cultura considera esa figura especialmente atractiva?

¿Estoy eligiendo lo que realmente me gusta o lo que aprendí que “debería” gustarme?

¿Elegí pensando en una pareja o pensando en mí mismo?

Estas preguntas no producen una respuesta instantánea.

Pero pueden enseñarte muchísimo más sobre tus preferencias.

Tu personalidad sí puede relacionarse con la imagen corporal, pero la relación es compleja

Esto también merece aclaración.

Decir que una silueta no puede revelar nuestra personalidad no significa que personalidad e imagen corporal jamás estén relacionadas.

Una revisión sistemática de 26 estudios encontró asociaciones entre determinados rasgos de personalidad y aspectos negativos de la imagen corporal. Por ejemplo, una imagen corporal más negativa mostró asociación con mayor neuroticismo y menor extroversión en parte de la evidencia revisada.

Pero eso funciona a nivel de investigación estadística.

No significa:

“Elegiste un cuerpo determinado, por tanto eres neurótico o extrovertido”.

Las asociaciones observadas en grupos no permiten diagnosticar individualmente a alguien mediante una fotografía.

¿La personalidad puede hacer que alguien nos parezca físicamente más atractivo?

Aquí ocurre algo todavía más curioso.

Sí existen investigaciones que sugieren que conocer características positivas de una persona puede modificar cómo evaluamos su atractivo físico.

Un estudio presentó diferentes siluetas junto con información positiva, negativa o sin información sobre la personalidad de una mujer hipotética.

Cuando los participantes recibían información positiva sobre su personalidad, consideraban atractivo un rango más amplio de tamaños corporales.

Esto recuerda algo que probablemente muchas personas han experimentado.

Conoces a alguien que inicialmente no te llamó demasiado la atención.

Hablas con esa persona.

Te hace reír.

Te gusta cómo piensa.

Te trata bien.

Después de varias semanas empiezas a verla diferente.

La apariencia no necesariamente cambió.

Cambió la información que tu cerebro tiene sobre esa persona.

Por eso la atracción física es mucho más complicada que una silueta

En una imagen solamente observamos contornos.

Pero cuando conocemos realmente a alguien aparecen muchas otras variables.

Su voz.

Su forma de caminar.

Cómo sonríe.

Su olor.

Su sentido del humor.

La seguridad que transmite.

Su personalidad.

Sus valores.

La manera en que nos trata.

La conexión emocional.

Incluso recuerdos y experiencias compartidas.

Por eso preguntar:

“¿Cuál de estas cuatro siluetas prefieres?”

puede decir algo sobre una preferencia visual inmediata.

Pero difícilmente puede predecir de quién terminarás enamorándote.

Tampoco existe un cuerpo “correcto”

Este tipo de juegos puede tener un efecto negativo cuando presenta una silueta como superior a las demás.

Los cuerpos humanos tienen una enorme diversidad.

Altura.

Estructura ósea.

Musculatura.

Distribución de grasa.

Proporciones.

Genética.

Edad.

Y una imagen tampoco permite conocer completamente la salud de una persona. El artículo original recalca que una apariencia delgada no garantiza buena salud y que un cuerpo de mayor tamaño tampoco permite determinar por sí solo el estado metabólico de alguien.

La salud necesita evaluarse con mucha más información que una silueta.

¿Puede cambiar el cuerpo que te atrae con los años?

Sí.

No estamos obligados a mantener exactamente las mismas preferencias durante toda nuestra vida.

Experiencias.

Edad.

Relaciones.

Cambios culturales.

El entorno.

Nuestra propia relación con el cuerpo.

Todo puede modificar parcialmente lo que consideramos atractivo.

Quizá a los 20 años alguien valoraba muchísimo un determinado físico.

A los 35 puede descubrir que otros elementos pesan mucho más.

No significa que estaba equivocado antes.

Simplemente cambió.

Entonces, si elegiste A, B, C o D, ¿qué dice realmente de ti?

Probablemente algo mucho más sencillo de lo que prometen los tests virales:

esa silueta llamó más tu atención en ese momento y dentro de ese contexto.

Puede reflejar un gusto estético.

Puede relacionarse con experiencias anteriores.

Puede tener influencia cultural.

Puede estar relacionada con los cuerpos que ves frecuentemente.

Puede incluso recordarte inconscientemente a personas que te han atraído anteriormente.

Pero no existe una clave científica capaz de decir:

A = dominante.
B = romántico.
C = fiel.
D = protector.

El artículo original llega precisamente a esta conclusión: estos retos funcionan mejor como juegos de percepción y preferencias que como diagnósticos psicológicos.

Así que la próxima vez que aparezca una imagen preguntándote:

“¿Cuál eliges?”

elige.

Diviértete.

Compara tu respuesta con la de tus amigos.

Pero después hazte una pregunta todavía más interesante:

“¿Por qué esa figura llamó mi atención?”

Porque probablemente aprenderás mucho más explorando de dónde vienen tus gustos que leyendo cuatro líneas que prometen descubrir toda tu personalidad.

Fuentes

  • Salud Open / OpenIU. ¿Cuál eliges? Lo que tu preferencia por una silueta corporal realmente puede decir de ti. Agosto de 2026.
  • American Psychological Association (APA). Body Image Assessment.
  • American Psychological Association (APA). Testing, Assessment and Measurement.
  • American Psychological Association (APA). PsycTests.
  • Allen, M. S. y Walter, E. E. Personality and body image: A systematic review. Body Image.
  • Murnen, S. K. y colaboradores. Body ideals for heterosexual romantic partners: gender and sociocultural influences. Body Image.
  • Hu, Y. y colaboradores. First Impressions of Personality Traits From Body Shapes. Psychological Science.
  • Fisak, B. Jr., Tantleff-Dunn, S. y Peterson, R. D. Personality information: does it influence attractiveness ratings of various body sizes? Body Image.
  • Price, M. E. y colaboradores. Body shape preferences: associations with rater body shape and sociosexuality. PLOS ONE.

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