Solo puedes elegir una.

A, B, C o D.
Una pregunta tan sencilla puede conseguir miles de respuestas cuando aparece acompañada de cuatro mujeres con diferentes tipos de cuerpo.
Algunos eligen inmediatamente. Otros dudan entre dos opciones. Y siempre aparece alguien asegurando que la respuesta revela mucho más de lo que imaginamos sobre nuestra personalidad.
Pero ¿es verdad?
¿Preferir una mujer delgada, curvilínea, atlética o con mayor volumen puede revelar algo sobre la persona que hace la elección?
La ciencia ha estudiado las preferencias corporales y la atracción física, pero la respuesta es bastante más compleja que los populares test de redes sociales.
Lo primero que debemos aclarar es importante: no existe un test psicológico científicamente validado capaz de determinar tu personalidad simplemente porque elijas una de cuatro siluetas.
Sin embargo, nuestras preferencias tampoco aparecen completamente de la nada.
¿Qué significa realmente elegir A, B, C o D?
En términos sencillos, significa que entre las opciones presentadas existe una silueta que te resulta visualmente más atractiva.
Eso es lo único que podemos afirmar con seguridad.
Si escogiste A, no significa automáticamente que seas romántico.
Elegir B tampoco demuestra que busques estabilidad.
Preferir C no te convierte en una persona dominante.
Y seleccionar D no demuestra que seas protector o aventurero.
Este tipo de interpretaciones pueden funcionar como entretenimiento, pero no como una evaluación psicológica. El artículo que originó el reto también advierte que no existe evidencia que permita extraer esas conclusiones a partir de cuatro fotografías.
Lo interesante comienza cuando preguntamos algo diferente: ¿por qué esa silueta te parece más atractiva que las demás?
La ciencia sí ha estudiado nuestras preferencias corporales
Los investigadores llevan décadas estudiando qué características físicas influyen en la percepción del atractivo.
Un estudio publicado en PLOS ONE utilizó escáneres corporales tridimensionales para analizar diferentes medidas relacionadas con el atractivo de cuerpos masculinos y femeninos.
Entre las características estudiadas estuvieron la relación cintura-cadera en mujeres, la relación cintura-pecho en hombres y otras medidas relacionadas con las proporciones corporales.
Los resultados encontraron patrones.
Pero también mostraron algo fundamental: las preferencias individuales varían.
No todas las personas consideran atractivo exactamente el mismo cuerpo.
Y eso explica por qué una imagen con cuatro opciones puede generar cientos de respuestas diferentes.
Primera imagen interna sugerida: principales tipos de silueta corporal
Tu propia percepción puede influir en lo que encuentras atractivo
Este punto resulta especialmente interesante.
El estudio publicado en PLOS ONE también examinó si determinadas características de quien evaluaba los cuerpos estaban relacionadas con la intensidad de sus preferencias.
Los investigadores analizaron factores como la forma corporal de los participantes, su atractivo autopercibido y determinadas actitudes relacionadas con las relaciones sexuales y sentimentales.
Encontraron algunas asociaciones.
Por ejemplo, entre los hombres participantes, una mayor percepción de su propio atractivo estuvo relacionada con una preferencia más intensa por determinadas características consideradas atractivas en los cuerpos femeninos.
Sin embargo, muchas de las asociaciones examinadas no resultaron estadísticamente significativas.
Por eso sería incorrecto transformar esos resultados en reglas universales.
La ciencia puede identificar tendencias dentro de grupos.
No puede mirar tu elección de una fotografía y describir automáticamente toda tu personalidad.
La cultura también puede modificar lo que consideramos atractivo
Nuestra idea del “cuerpo ideal” no se desarrolla en aislamiento.
Familia, sociedad, publicidad, televisión, cine, moda y actualmente las redes sociales pueden influir en aquello que vemos repetidamente.
También existen diferencias entre poblaciones.
Un estudio clásico publicado en Sex Roles encontró diferencias en preferencias corporales entre participantes afroamericanos y angloamericanos. En esa investigación, por ejemplo, los hombres afroamericanos mostraron una mayor preferencia por cuerpos femeninos de mayor tamaño que los hombres angloamericanos participantes.
Otros estudios realizados en distintas poblaciones también han encontrado patrones particulares relacionados con determinadas proporciones corporales.
Esto ayuda a desmontar una idea muy extendida:
No existe una única preferencia física compartida exactamente por todas las personas del planeta.
¿Por qué cambian tanto los cuerpos considerados “perfectos”?
Solo hay que mirar fotografías de diferentes décadas.
Los ideales estéticos cambian.
En determinados períodos se han popularizado cuerpos extremadamente delgados.
En otros momentos las figuras más curvilíneas han recibido mayor atención.
También han existido épocas donde una apariencia atlética o musculosa ha dominado determinadas tendencias.
Las redes sociales aceleran todavía más esos cambios.
Una celebridad puede popularizar determinada silueta, una tendencia de entrenamiento puede cambiar el ideal corporal y posteriormente otra moda puede desplazarlo.
Eso significa que aquello que alguien considera extremadamente atractivo hoy también puede estar parcialmente influido por las imágenes que observa repetidamente.
¿Podemos juzgar la personalidad de una mujer por la forma de su cuerpo?
No.
Pero nuestro cerebro intenta hacerlo.
Y esta diferencia es fascinante.
Una investigación publicada en Psychological Science mostró a participantes cuerpos masculinos y femeninos generados digitalmente y les pidió que atribuyeran diferentes características de personalidad.
Los participantes efectivamente asociaron determinadas formas corporales con rasgos como extraversión, responsabilidad y otras características.
Esto demuestra que formamos estereotipos basándonos en la apariencia corporal.
No demuestra que esos estereotipos sean ciertos.
Una persona puede mirar un cuerpo atlético e imaginar disciplina.
Puede observar otra figura y atribuirle espontáneamente una personalidad diferente.
Pero esa primera impresión no permite conocer realmente el carácter de esa persona.
El cuerpo no revela si alguien es fiel, trabajador o buena pareja
Este es precisamente el error de muchos test virales.
Toman una asociación o impresión y la convierten en una afirmación.
Por ejemplo:
“Si elegiste una mujer curvilínea significa que buscas estabilidad”.
No existe base científica suficiente para realizar semejante diagnóstico.
La forma corporal de una persona tampoco permite saber si es inteligente, responsable, cariñosa, celosa, trabajadora o fiel.
El artículo original insiste precisamente en que ninguna de las cuatro figuras permite deducir inteligencia, personalidad, autoestima o carácter.
Podemos sentir atracción física.
Pero conocer a una persona requiere información completamente diferente.
¿Cuál de las cuatro mujeres es más saludable?
Tampoco podemos saberlo.
Este punto es especialmente importante porque muchas conversaciones sobre cuerpos terminan convirtiéndose rápidamente en conversaciones sobre salud.
Una fotografía no muestra la presión arterial.
No revela el colesterol.
No indica los niveles de glucosa.
Tampoco permite conocer la alimentación, capacidad cardiovascular, fuerza muscular, calidad del sueño o actividad física.
Por eso sería incorrecto afirmar que una de las cuatro siluetas representa automáticamente a una persona más saludable.
El artículo original también recuerda que incluso herramientas médicas ampliamente utilizadas, como el índice de masa corporal, tienen limitaciones y necesitan interpretarse junto con otros factores.
Dos mujeres pueden pesar lo mismo y tener cuerpos completamente diferentes
El número de la balanza tampoco cuenta toda la historia.
La apariencia corporal está influida por factores como altura, estructura ósea, masa muscular, distribución de grasa y genética.
La edad y los cambios hormonales también pueden modificar las proporciones.
Por eso dos mujeres del mismo peso pueden lucir considerablemente diferentes.
Incluso las conocidas clasificaciones de cuerpo tipo pera, reloj de arena, rectángulo, manzana o triángulo invertido son simplemente formas prácticas de describir proporciones.
No son diagnósticos médicos.
Segunda imagen interna sugerida: diversidad de formas corporales
Tener una preferencia física no te convierte en superficial
Este punto también merece aclararse.
Sentirse físicamente atraído por determinadas características forma parte de la experiencia humana.
Algunas personas prefieren parejas altas.
Otras se sienten atraídas por cuerpos musculosos.
Algunas prefieren figuras delgadas y otras encuentran más atractivas las siluetas curvilíneas.
También existen personas para quienes la apariencia tiene relativamente poca importancia frente al sentido del humor, inteligencia, personalidad, valores o intereses compartidos.
Tener una preferencia no significa necesariamente menospreciar a quienes no encajan en ella.
Existe una diferencia enorme entre decir:
“Esta silueta me atrae más”.
Y afirmar:
“Este cuerpo es mejor que los demás”.
La primera frase expresa una preferencia.
La segunda convierte esa preferencia en un juicio sobre otras personas.
¿Existe realmente el cuerpo perfecto?
Desde una perspectiva científica, no existe una única silueta corporal que pueda declararse universalmente perfecta.
Sí existen patrones de atractivo encontrados en diferentes investigaciones.
Por ejemplo, estudios han observado preferencias relacionadas con determinadas proporciones entre cintura y cadera o cintura y pecho.
Pero incluso estos patrones presentan variaciones.
Cultura, contexto, características individuales y otros factores pueden modificar las preferencias.
Por eso una persona puede mirar las cuatro opciones y elegir A inmediatamente mientras otra considera D muchísimo más atractiva.
Ninguna necesita estar “equivocada”.
¿Por qué el reto A, B, C o D funciona tan bien en Facebook?
Porque obliga al cerebro a tomar una decisión sencilla.
No tienes que leer una historia larga.
Solo mirar.
Comparar.
Elegir.
Después aparece una segunda curiosidad: queremos descubrir qué seleccionaron los demás.
Alguien comenta “B”.
Otra persona responde “definitivamente D”.
Una tercera pregunta cómo alguien pudo ignorar C.
Y en cuestión de minutos aparece una conversación completa.
El artículo original señala precisamente que este formato funciona porque prácticamente cualquier persona puede participar y la decisión se produce rápidamente.
Es la misma fórmula utilizada con casas, automóviles, comidas, vestidos, destinos turísticos y muchas otras comparaciones.
Las redes sociales también pueden distorsionar nuestras expectativas
Existe además otro elemento.
Muchas de las imágenes corporales que observamos en internet no representan necesariamente aquello que veríamos en la vida cotidiana.
Poses.
Iluminación.
Filtros.
Retoque fotográfico.
Ángulos cuidadosamente seleccionados.
Y actualmente también imágenes generadas mediante inteligencia artificial.
El resultado puede crear proporciones difíciles de encontrar naturalmente.
Por eso utilizar fotografías virales como referencia absoluta para comparar nuestro propio cuerpo puede generar expectativas poco realistas.
El artículo original también advierte que las fotografías publicadas en internet pueden estar alteradas mediante edición, poses, iluminación, filtros o generación artificial.
Entonces, ¿qué revela realmente tu elección?
Mucho menos de lo que prometen los test virales.
Si elegiste A, B, C o D, la conclusión científicamente más razonable es sencilla:
esa silueta se aproxima más a tu preferencia estética entre las cuatro opciones que te mostraron.
Tu elección podría estar influida por experiencias personales, cultura, entorno social, exposición a determinados ideales y preferencias individuales.
Pero no permite diagnosticar tu personalidad.
Tampoco revela automáticamente qué clase de pareja eres.
No permite saber si eres fiel, celoso, romántico o dominante.
Y mucho menos permite juzgar la salud o personalidad de las mujeres representadas.
Las investigaciones sí muestran que las personas forman impresiones psicológicas a partir de la forma corporal y que existen patrones relacionados con el atractivo físico.
Pero una impresión no es una realidad.
Por eso puedes participar perfectamente en el reto.
Mira las cuatro opciones.
Escoge tu favorita.
Compara tu respuesta con la de otras personas.
Solo recuerda que tu elección puede decir algo sobre lo que te atrae, pero cuatro siluetas no pueden contar toda tu historia.
Fuentes
- Price, M. E., Pound, N., Dunn, J., Hopkins, S., & Kang, J. Body Shape Preferences: Associations with Rater Body Shape and Sociosexuality. PLOS ONE, 2013.
- Hu, Y., Parde, C. J., Hill, M. Q., Mahmood, N., & O’Toole, A. J. First Impressions of Personality Traits From Body Shapes. Psychological Science, 2018.
- Jackson, L. A., & McGill, O. D. Body Type Preferences and Body Characteristics Associated with Attractive and Unattractive Bodies by African Americans and Anglo Americans. Sex Roles, 1996.
- Dixson, B. J., Dixson, A. F., Li, B., & Anderson, M. J. Studies of Human Physique and Sexual Attractiveness: Sexual Preferences of Men and Women in China. American Journal of Human Biology.
- DK EaCash. ¿Cuál eliges? Lo que tu preferencia por una silueta corporal realmente dice de ti. Agosto de 2026.
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