¿El pene cambia con la edad? Tamaño, erecciones y señales para consultar al urólogo

Con el paso de los años nuestro cuerpo cambia. Aparecen canas, la piel pierde elasticidad, disminuye progresivamente la masa muscular y pueden modificarse diferentes funciones hormonales. Sin embargo, existe una parte del envejecimiento masculino de la que muchos hombres tienen dudas y pocas veces hablan abiertamente: los cambios en el pene y las erecciones.

¿Puede hacerse más pequeño con la edad? ¿Es normal necesitar más estimulación para conseguir una erección? ¿La disfunción eréctil es inevitable después de los 60? ¿Cuándo un cambio deja de ser parte del envejecimiento y merece una consulta con el urólogo?

La respuesta más importante es que sí pueden producirse cambios con los años, pero perder completamente la capacidad de tener erecciones no debe considerarse una consecuencia inevitable de envejecer.

Además, algunas alteraciones sexuales pueden ser una primera pista de problemas de circulación, diabetes, enfermedades hormonales u otras condiciones que merecen atención.

¿El pene realmente puede cambiar de tamaño?

Sí, aunque generalmente los cambios relacionados exclusivamente con el envejecimiento son graduales.

Cleveland Clinic explica que con los años puede disminuir el flujo sanguíneo hacia el pene debido, entre otros factores, a cambios vasculares. También puede reducirse la elasticidad de los tejidos eréctiles, lo que podría ocasionar una ligera disminución de la longitud máxima durante una erección.

Esto no significa que al llegar a determinada edad todos los hombres perderán varios centímetros.

No existe una edad exacta en la que el pene comience repentinamente a encogerse.

Los cambios varían considerablemente entre personas.

Una erección menos firme puede hacer que parezca más pequeño

Este detalle es fundamental.

En ocasiones, el hombre interpreta que su pene se ha reducido cuando realmente la erección no alcanza la misma rigidez que años atrás.

Una erección depende de una interacción compleja entre cerebro, nervios, hormonas, músculos y, especialmente, circulación sanguínea.

Cuando llega menos sangre al tejido eréctil, la erección puede no alcanzar exactamente la longitud y grosor máximos que tenía anteriormente.

Por tanto, el problema no necesariamente es una reducción anatómica importante.

Puede tratarse de una disminución en la calidad de la erección.

El aumento de peso también puede cambiar la apariencia

Existe otra situación bastante común.

Cuando aumenta la grasa en la zona inferior del abdomen y alrededor del pubis, una parte de la base del pene puede quedar visualmente oculta.

El órgano no necesariamente perdió esa longitud.

Simplemente una mayor proporción queda cubierta por tejido adiposo.

Por eso bajar de peso, cuando existe sobrepeso u obesidad, puede hacer que visualmente parezca recuperarse parte de la longitud.

Además, controlar el peso puede beneficiar la circulación y la salud cardiovascular, factores directamente relacionados con las erecciones.

¿Qué ocurre con las erecciones al envejecer?

Aquí los cambios pueden ser más evidentes.

Mayo Clinic señala que el envejecimiento puede asociarse con mayor riesgo de disfunción eréctil, menor sensibilidad al tacto, orgasmos menos intensos y menor fuerza de la eyaculación.

Algunos hombres también pueden notar que:

  • Necesitan más estimulación para conseguir una erección.
  • La erección tarda más tiempo en aparecer.
  • La rigidez puede ser menor.
  • Necesitan más tiempo entre una relación sexual y otra.
  • Las erecciones espontáneas pueden ser menos frecuentes.
  • La respuesta sexual puede ser más lenta.

Estos cambios no significan automáticamente que exista una enfermedad.

Pero una pérdida persistente o repentina de la función eréctil merece evaluación.

La disfunción eréctil NO es inevitable

Este es uno de los mitos más perjudiciales.

La frecuencia de la disfunción eréctil aumenta con la edad, pero eso no significa que todos los hombres mayores deban aceptarla como algo inevitable.

El NIDDK estadounidense es claro: la disfunción eréctil no es una parte rutinaria del envejecimiento.

Cleveland Clinic explica igualmente que, aunque su frecuencia aumenta con los años, existen hombres de 70 y 80 años saludables que mantienen erecciones satisfactorias.

Por eso la respuesta ante una dificultad persistente no debería ser simplemente:

"Eso es por la edad".

Hay que investigar qué está ocurriendo.

¿Qué se considera disfunción eréctil?

No significa únicamente ser completamente incapaz de conseguir una erección.

También puede existir cuando:

Consigues una erección algunas veces pero otras no.

Logras la erección, pero no mantiene suficiente rigidez.

La erección desaparece antes de terminar la actividad sexual.

La rigidez es insuficiente para mantener relaciones satisfactoriamente.

El NIDDK incluye precisamente estas situaciones dentro de los síntomas de disfunción eréctil.

Si ocurre ocasionalmente, no necesariamente representa un problema médico.

Cansancio, estrés, alcohol, ansiedad y otras circunstancias pueden afectar temporalmente la respuesta sexual.

Lo importante es observar si el problema se vuelve frecuente o persistente.

¿Qué tiene que ver la circulación?

Muchísimo.

Para producir una erección, las arterias deben permitir que suficiente sangre entre al pene.

Por eso diferentes enfermedades que dañan los vasos sanguíneos pueden afectar la función eréctil.

Entre ellas pueden encontrarse:

  • Hipertensión.
  • Diabetes.
  • Colesterol elevado.
  • Enfermedad cardiovascular.
  • Obesidad.
  • Tabaquismo.

El artículo original también destaca que algunos cambios atribuidos simplemente a la edad pueden estar relacionados con enfermedades tratables.

Por eso una dificultad eréctil persistente no debería analizarse únicamente desde el punto de vista sexual.

También puede justificar una revisión de la salud general.

¿Y la testosterona?

Los niveles hormonales también pueden cambiar con la edad.

Mayo Clinic señala que el envejecimiento generalmente se relaciona con niveles menores de testosterona y que niveles hormonales bajos pueden asociarse con mayor riesgo de disfunción eréctil y cambios en la función sexual.

Pero aquí existe otro error muy frecuente.

No toda disfunción eréctil significa testosterona baja.

Un hombre puede presentar niveles normales y aun así experimentar problemas debido a circulación, medicamentos, diabetes, estrés, ansiedad u otras causas.

Por eso no es recomendable comenzar testosterona por cuenta propia simplemente porque las erecciones hayan cambiado.

Primero debe determinarse si realmente existe una deficiencia hormonal.

Los medicamentos también pueden influir

Algunos tratamientos pueden afectar el deseo sexual, las erecciones o la eyaculación.

Entre ellos pueden encontrarse determinados medicamentos utilizados para problemas cardiovasculares, salud mental, próstata y otras condiciones.

Esto no significa que deban suspenderse.

Abandonar repentinamente un medicamento para la presión, depresión u otra enfermedad puede ser peligroso.

Si el problema comenzó después de iniciar o modificar un tratamiento, lo adecuado es comentarlo con el médico.

En determinados casos puede existir otra alternativa.

El estrés también cuenta

Una erección no es solamente un fenómeno físico.

El cerebro desempeña un papel fundamental.

Estrés, ansiedad, problemas de pareja, preocupación por el desempeño sexual y algunas condiciones de salud mental pueden dificultar conseguir o mantener una erección. Mayo Clinic incluye los factores psicológicos entre las posibles causas de problemas de función sexual.

Además, puede desarrollarse un círculo difícil:

Una noche aparece una dificultad.

El hombre comienza a preocuparse.

Durante el siguiente encuentro piensa constantemente en si volverá a suceder.

Esa ansiedad dificulta todavía más la respuesta sexual.

Por eso identificar la causa correcta resulta tan importante.

¿Qué ocurre después de los 40?

No existe un cambio automático al cumplir 40 años.

Pero a partir de esta etapa comienzan a ser más frecuentes algunos factores de riesgo metabólicos y cardiovasculares que pueden afectar la función eréctil.

Cleveland Clinic señala que la frecuencia de dificultades eréctiles aumenta progresivamente con la edad, aunque insiste en que muchas veces el problema está relacionado con otras condiciones de salud y no simplemente con cumplir años.

Un hombre saludable de 45 años puede mantener una función sexual excelente.

Otro de la misma edad con diabetes mal controlada, hipertensión, tabaquismo y obesidad puede presentar dificultades.

La edad importa, pero la salud vascular también.

¿Y después de los 60 o 70?

La respuesta sexual puede hacerse más lenta.

Puede necesitarse mayor estimulación y más tiempo para conseguir otra erección después del orgasmo.

Eso no significa que la vida sexual haya terminado.

Mayo Clinic recuerda que existen hombres de 60, 70, 80 e incluso 90 años que continúan teniendo una vida sexual satisfactoria.

Por tanto, no debería existir vergüenza en consultar cuando aparecen dificultades.

Actualmente existen diferentes opciones de tratamiento dependiendo de la causa.

¿Puede la enfermedad de Peyronie reducir la longitud?

Sí.

La enfermedad de Peyronie produce tejido cicatricial dentro del pene y puede provocar una curvatura anormal durante la erección.

Dependiendo de la localización y extensión de la cicatriz, también puede ocasionar cambios en longitud, forma y función.

Una pequeña curvatura que siempre ha existido puede ser completamente normal.

Lo preocupante es una curvatura nueva, especialmente cuando progresa, produce dolor o dificulta las relaciones sexuales.

Mayo Clinic recomienda consultar ante una curvatura severa o que cause dolor o interfiera con la actividad sexual.

¿Hay ejercicios para aumentar el tamaño perdido por la edad?

Debemos ser cuidadosos con este tema.

Internet está lleno de ejercicios, aparatos, aceites, suplementos y técnicas que prometen recuperar centímetros.

No existe una rutina casera universal que garantice aumentar permanentemente el tamaño del pene.

Además, manipular agresivamente los tejidos puede producir lesiones.

Los dispositivos médicos de tracción tienen usos específicos en determinadas condiciones, pero eso es muy diferente de comprar cualquier aparato anunciado en redes sociales.

Si existe una reducción notable y verdadera de longitud, primero interesa descubrir por qué ocurrió.

¿Qué ayuda a conservar buenas erecciones?

Curiosamente, muchas de las recomendaciones para proteger las erecciones son exactamente las mismas que utilizamos para proteger el corazón.

Mayo Clinic recomienda medidas como ejercicio, una alimentación rica en frutas y vegetales, mantener una cintura saludable, dormir adecuadamente y dejar de fumar.

También resulta importante controlar:

La presión arterial.

El colesterol.

La glucosa.

El peso.

El consumo excesivo de alcohol.

La actividad física.

No existe un alimento secreto que garantice erecciones perfectas.

La salud vascular general es mucho más importante.

Cuidado con las pastillas y suplementos de internet

Los productos que prometen "potencia masculina natural", "agrandar el pene" o "erecciones instantáneas" deberían generar especial precaución.

Que un producto utilice plantas o se anuncie como natural no demuestra que sea seguro.

Tampoco significa que funcione.

Si existe disfunción eréctil, actualmente hay tratamientos médicos efectivos, pero deben elegirse teniendo en cuenta las enfermedades de la persona y los medicamentos que utiliza.

Por ejemplo, determinados fármacos para la disfunción eréctil pueden interactuar peligrosamente con medicamentos que contienen nitratos.

¿Cuándo consultar al urólogo?

No es necesario correr al médico por una única noche en la que una erección no fue perfecta.

Pero sí conviene consultar cuando el cambio es persistente, nuevo o significativo.

Especialmente si aparece:

  • Dificultad frecuente para conseguir o mantener una erección.
  • Pérdida notable y repentina de longitud.
  • Curvatura nueva o progresiva.
  • Dolor durante la erección.
  • Sangre en la orina o semen.
  • Lesiones, bultos, úlceras o erupciones.
  • Secreción por el pene.
  • Ardor al orinar.
  • Cambios repentinos en el deseo sexual.
  • Dolor intenso después de una lesión.

Mayo Clinic incluye varias de estas situaciones entre las señales que requieren valoración profesional.

No tengas vergüenza de mencionarlo

Muchos hombres esperan meses o incluso años antes de hablar sobre problemas de erección.

Algunos creen que admitirlo representa una pérdida de masculinidad.

Otros compran suplementos por internet intentando evitar una consulta.

Pero para un urólogo hablar sobre erecciones es completamente rutinario.

Además, la evaluación puede incluir mucho más que examinar el pene.

El NIDDK explica que el diagnóstico puede considerar historia médica, sexual y de salud mental, exploración física y diferentes análisis dependiendo de cada caso.

El objetivo es encontrar la causa.

¿La disfunción eréctil tiene tratamiento?

En muchos casos, sí.

El tratamiento depende del origen del problema.

Puede incluir mejorar hábitos de vida, controlar enfermedades como diabetes o hipertensión, revisar determinados medicamentos, tratar factores psicológicos y utilizar medicamentos específicos cuando son apropiados.

Cuando los tratamientos iniciales no funcionan también existen otras opciones médicas.

Por eso simplemente aceptar que "ya estoy viejo" puede hacer que un hombre conviva innecesariamente con un problema tratable.

Conclusión

El pene y la respuesta sexual masculina sí pueden experimentar cambios con el paso de los años.

La circulación puede disminuir, los tejidos pueden perder cierta elasticidad, la sensibilidad puede modificarse y las erecciones pueden requerir mayor estimulación. En algunos hombres, la longitud máxima durante la erección también puede disminuir ligeramente.

Pero hay una diferencia fundamental entre envejecimiento y enfermedad.

La disfunción eréctil persistente no debe asumirse simplemente como una consecuencia inevitable de hacerse mayor.

Problemas cardiovasculares, diabetes, hipertensión, medicamentos, alteraciones hormonales y factores psicológicos pueden participar, y muchos de ellos pueden tratarse.

Por eso, si notas una pérdida repentina de tamaño, erecciones persistentemente débiles, una nueva curvatura, dolor o cualquier cambio significativo, una consulta con el urólogo puede aclarar qué está ocurriendo.

La salud sexual también forma parte de la salud general.

Y muchas veces prestar atención a un cambio en las erecciones puede servir para detectar y tratar un problema que va mucho más allá de la vida sexual.

Fuentes

  • Mayo Clinic — Salud del pene y cambios con la edad
  • NIDDK — Disfunción eréctil
  • Cleveland Clinic — Disfunción eréctil y envejecimiento
  • Cleveland Clinic — Cambios en el tamaño del pene
  • DK EaCash — artículo original

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