Una ciudad comienza a agrietarse.

El suelo deja de ser confiable.
Debajo de las casas existe una gigantesca operación minera.
Y una mujer encargada de la seguridad debe intentar evitar una catástrofe mientras su propia familia queda atrapada dentro del peligro.
Podría parecer otra película de desastre creada completamente por Hollywood.
Pero El abismo de Kiruna tiene algo que la diferencia:
la ciudad existe, la mina existe y el desplazamiento de parte de Kiruna también es completamente real.
Lo que la película hace es tomar esa extraordinaria situación y convertirla en un thriller de supervivencia.
La catástrofe concreta presentada en pantalla pertenece a la ficción.
El problema que la inspira, no.
¿Dónde está Kiruna?
Kiruna se encuentra en el extremo norte de Suecia.
Está dentro de la región de Laponia, muy por encima de gran parte de las principales ciudades del país.
El lugar es conocido por sus paisajes árticos.
Inviernos intensos.
Auroras boreales.
Y especialmente por la minería.
Debajo de Kiruna existe una enorme riqueza mineral
La región posee importantes depósitos de mineral de hierro.
La minería forma parte de la identidad económica de la ciudad desde hace más de un siglo.
La empresa LKAB opera allí una de las minas subterráneas de hierro más importantes del mundo.
El problema está bajo tierra
Extraer mineral modifica el terreno.
A medida que la explotación minera avanza a mayor profundidad, determinadas zonas pueden experimentar deformaciones.
Con el tiempo quedó claro que partes de la ciudad no podían permanecer indefinidamente en su ubicación original.
La solución parece salida de una película
Mover la ciudad.
No toda de una vez.
Y no simplemente cargar cada casa sobre un camión.
El proceso implica construir un nuevo centro urbano y trasladar progresivamente edificios, infraestructura y residentes.
Algunos edificios sí pueden trasladarse físicamente
Determinadas construcciones de importancia cultural o histórica han sido consideradas para movimientos completos o parciales.
Otras necesitan ser reemplazadas.
El resultado es una transformación urbana de enorme escala.
Una ciudad obligada a reinventarse
Imagina vivir en una casa sabiendo que dentro de algunos años quizá tu barrio ya no exista de la misma manera.
Calles.
Comercios.
Escuelas.
Recuerdos.
Todo puede cambiar.
El proyecto no es solamente ingeniería.
También es emocional.
Ahí aparece el potencial cinematográfico
Una ciudad encima de una mina gigantesca.
El terreno modificándose.
Una población que sabe que necesita trasladarse.
No hace falta inventar demasiado para encontrar una premisa extraordinaria.
Pero la película aumenta el peligro
El abismo de Kiruna utiliza ese contexto real para construir un escenario de desastre mucho más inmediato.
En la ficción, movimientos del terreno amenazan la ciudad y generan una carrera contra el tiempo.
Esto no debe confundirse con un documental sobre lo ocurrido realmente.
La protagonista es Frigga Vibenius
Tuva Novotny interpreta a Frigga.
Es una profesional vinculada a la seguridad de la mina.
Conoce los riesgos.
Comprende el terreno.
Y se encuentra en una posición donde las decisiones pueden afectar a muchas personas.
Pero también enfrenta problemas familiares
La película no se limita a derrumbes.
Frigga atraviesa conflictos personales.
Relaciones.
Familia.
Responsabilidades.
Todo esto ocurre mientras la amenaza física aumenta.
Esa combinación sostiene el suspenso
Las películas de desastre funcionan mejor cuando el público no solamente observa edificios destruyéndose.
Necesitamos preocuparnos por alguien.
La historia utiliza a la familia de Frigga para convertir un problema geológico en una experiencia personal.
El reparto incluye otros rostros conocidos
Peter Franzén.
Kardo Razzazi.
Felicia Maxime.
Edvin Ryding.
Todos participan en una trama donde las relaciones familiares se mezclan con la emergencia.
Richard Holm dirige la película
La producción sueca utiliza el paisaje de Kiruna como un elemento fundamental.
No es simplemente un fondo.
La ciudad y su relación con la minería son prácticamente otro personaje.
¿La ciudad realmente se está hundiendo?
Aquí necesitamos precisión.
No debemos imaginar que toda Kiruna está desapareciendo repentinamente dentro de un enorme agujero como ocurre en una película.
La realidad es un proceso de deformación del terreno asociado con la actividad minera.
Las zonas afectadas han obligado a planificar un traslado progresivo.
Eso sigue siendo extraordinario
No necesitamos exagerarlo.
Mover partes de una ciudad porque la actividad que sostiene gran parte de su economía también amenaza determinadas áreas urbanas es suficientemente impresionante.
El dilema es complicado
La mina proporciona empleo.
Genera actividad económica.
Produce un recurso importante.
Pero también modifica físicamente el territorio.
La ciudad depende en gran medida de una industria que al mismo tiempo obliga a transformar la ciudad.
¿Cómo se mueve un centro urbano?
Primero hay que planificar uno nuevo.
Calles.
Servicios.
Viviendas.
Comercios.
Espacios públicos.
Después comienza un proceso que puede durar años.
No es una evacuación temporal.
Es una reconstrucción de la vida urbana.
Incluso edificios históricos entran en la conversación
Kiruna posee construcciones con enorme importancia para la comunidad.
Decidir qué trasladar y qué reconstruir plantea preguntas sobre patrimonio.
¿Qué convierte un lugar en hogar?
¿El edificio?
¿La calle?
¿Las personas?
¿Los recuerdos?
La película aprovecha precisamente esa vulnerabilidad
Cuando sabemos que el suelo ya representa un desafío real, una ficción sobre una catástrofe repentina se siente más cercana.
El espectador entiende que la amenaza no nació completamente de la imaginación.
Pero no ocurrió exactamente lo mostrado en pantalla
Esto es fundamental.
No debemos terminar la película pensando que Kiruna sufrió exactamente la catástrofe narrada.
La historia de Frigga y la crisis dramática pertenecen a la ficción.
El traslado urbano relacionado con la minería es real.
“Basada en la realidad” puede significar muchas cosas
Algunas películas recrean acontecimientos históricos específicos.
Otras inventan personajes dentro de un hecho real.
Y otras, como esta, toman una situación existente y construyen encima una historia ficticia.
Por eso conviene distinguir:
Inspirada en una realidad.
De:
Recreación exacta de hechos reales.
El paisaje aumenta la tensión
Kiruna se encuentra en un entorno extremo.
Nieve.
Oscuridad durante determinadas épocas.
Grandes distancias.
Temperaturas bajas.
Todo ayuda a construir una sensación de aislamiento.
La minería subterránea también genera una atmósfera particular
Túneles.
Roca.
Maquinaria.
Profundidad.
Espacios cerrados.
Son elementos perfectos para un thriller.
Y en Kiruna no son decorados inventados como concepto.
La minería forma parte de la vida local.
La película también plantea una pregunta incómoda
¿Cuánto estamos dispuestos a modificar un territorio para obtener sus recursos?
No existe una respuesta sencilla.
Las sociedades modernas necesitan minerales.
Construcción.
Industria.
Tecnología.
Transporte.
Todo depende de materias primas.
La transición energética tampoco elimina la minería
Paneles solares.
Vehículos eléctricos.
Redes eléctricas.
Baterías.
Infraestructura.
Todos requieren diferentes materiales.
Por eso el debate no es simplemente:
“Cerrar todas las minas”.
La cuestión incluye cómo extraer recursos reduciendo daños y gestionando consecuencias.
Kiruna se ha convertido en un caso observado internacionalmente
Urbanistas.
Arquitectos.
Ingenieros.
Periodistas.
Investigadores.
La transformación de la ciudad despierta interés porque pocas comunidades modernas enfrentan un traslado de esta escala por una razón semejante.
Para los residentes, sin embargo, no es un experimento
Es su hogar.
Las discusiones sobre planificación afectan directamente dónde vivirán.
Qué barrios desaparecerán.
Qué edificios permanecerán.
Y cómo será la nueva ciudad.
Eso añade una dimensión que la película apenas puede mostrar
Un thriller necesita velocidad.
La vida real ocurre lentamente.
Reuniones.
Construcción.
Compensaciones.
Mudanzas.
Planificación.
Años.
La transformación verdadera de Kiruna puede ser menos explosiva que la película, pero muchísimo más compleja.
¿Vale la pena verla?
Para quienes disfrutan del suspenso y las películas de desastre, la premisa es atractiva.
Pero quizá lo más interesante ocurra después de los créditos.
Buscar la historia real de Kiruna transforma completamente nuestra percepción de la película.
De repente comprendemos que el escenario no fue elegido al azar
Existe una mina real.
Existe deformación del terreno.
Existe un nuevo centro urbano.
Existen residentes que han tenido que mudarse.
Y existe un proyecto de transformación que continuará durante años.
La realidad vuelve a demostrar que puede superar a la ficción
Una película puede inventar un derrumbe espectacular.
Pero imaginar que una comunidad entera debe rediseñar parte de su ciudad porque la tierra bajo sus pies está cambiando ya resulta extraordinario.
El abismo de Kiruna no cuenta literalmente una catástrofe que haya ocurrido en Suecia. Sus personajes y el desastre central pertenecen a la ficción. Sin embargo, la película se apoya sobre una realidad fascinante: Kiruna está siendo transformada y parcialmente trasladada debido a los efectos de décadas de minería subterránea. Y quizá ese dato resulte más sorprendente que cualquier escena creada para la pantalla.
Fuentes
- LKAB
- Municipio de Kiruna
- Gobierno de Suecia
- Netflix
- Sveriges Television
- Servicio Geológico de Suecia
JobCTE | Información útil para la vida diaria Descubre consejos prácticos sobre salud, bienestar, hogar, relaciones, curiosidades y estilo de vida. Contenido informativo pensado para ayudarte a tomar mejores decisiones cada día.