Una persona se sienta frente a ti y cruza las piernas. Inmediatamente recuerdas uno de esos videos que aseguran descifrar el lenguaje corporal: si las cruza hacia ti, le gustas; si las cruza hacia otro lado, quiere marcharse; si aprieta demasiado las rodillas, está ocultando algo.

Parece una manera sencilla de conocer los pensamientos ajenos.
Pero la psicología no permite descubrir las intenciones de una persona únicamente por la posición de sus piernas.
Cruzar las piernas puede estar relacionado con comodidad, costumbre, normas sociales o circunstancias físicas. En determinadas situaciones también puede acompañar un estado emocional, pero no existe un significado universal que funcione para todo el mundo.
¿Por qué cruzamos las piernas?
La explicación más habitual es bastante sencilla: buscamos una posición cómoda.
Cuando permanecemos sentados, nuestro cuerpo realiza pequeños ajustes para distribuir el peso y aliviar determinadas zonas musculares.
Cambiamos de posición, inclinamos la espalda, apoyamos los brazos o cruzamos las piernas.
Muchos de esos movimientos ocurren sin que les prestemos demasiada atención.
Una persona puede adoptar exactamente la misma postura mientras disfruta una conversación, espera nerviosamente una entrevista o mira tranquilamente una película.
La posición es idéntica, pero las circunstancias son completamente diferentes.
El lenguaje corporal existe, pero no es un diccionario
Los gestos, las expresiones faciales y las posturas forman parte de nuestra comunicación.
Sin embargo, interpretarlos como si cada movimiento tuviera una traducción fija es un error.
No podemos afirmar que los brazos cruzados siempre significan rechazo.
Tampoco que mirar hacia un lado demuestra una mentira.
Y mucho menos que cruzar las piernas hacia determinada dirección revela atracción romántica.
El comportamiento humano depende de numerosos factores que no podemos observar a simple vista.
La importancia del contexto
Imagina que alguien cruza las piernas durante una entrevista laboral.
Podría sentirse nervioso.
También podría estar acostumbrado a sentarse así.
Quizá la silla es incómoda.
O tal vez lleva varias horas sentado y simplemente necesita cambiar de postura.
Ahora imagina a esa misma persona en su casa, conversando con familiares.
Probablemente vuelva a cruzar las piernas.
¿Significa eso que está experimentando exactamente la misma emoción?
Evidentemente, no.
Por eso una interpretación responsable necesita considerar la situación completa.
¿Cruzar las piernas puede indicar nerviosismo?
En determinadas circunstancias, sí puede formar parte de un conjunto de conductas relacionadas con la tensión.
Por ejemplo, alguien puede mantener las piernas fuertemente cruzadas, mover constantemente un pie y presentar dificultades para relajarse durante una conversación que le resulta incómoda.
Pero incluso ese conjunto de señales no permite establecer un diagnóstico.
Podría tener frío, estar cansado o experimentar molestias físicas.
La observación puede despertar una pregunta.
No proporciona automáticamente la respuesta.
¿Y si cruza las piernas hacia ti?
Una de las interpretaciones más populares afirma que orientar las rodillas o los pies hacia otra persona demuestra interés.
En algunas interacciones, la orientación corporal puede acompañar la atención.
Pero no existe una regla fiable que permita deducir atracción sexual o romántica únicamente a partir de ese gesto.
La disposición de las sillas, el espacio disponible y los hábitos personales también influyen.
Alguien puede sentirse atraído por ti y sentarse de una manera completamente diferente.
Otra persona puede orientar sus piernas hacia ti sin experimentar ninguna atracción.
Las normas culturales también influyen
No todas las sociedades consideran apropiadas las mismas posturas.
En determinados contextos, cruzar las piernas se asocia con formalidad o elegancia.
En otros, mostrar la planta del zapato hacia alguien puede considerarse descortés.
También existen diferencias relacionadas con la educación recibida y las expectativas sociales.
Una postura aprendida durante la infancia puede convertirse en un hábito automático que permanece durante décadas.
Por eso resulta arriesgado interpretar los movimientos de alguien sin considerar su contexto cultural.
¿Las mujeres cruzan más las piernas que los hombres?
Durante mucho tiempo, determinadas normas de vestimenta y comportamiento promovieron ciertas maneras de sentarse entre las mujeres.
También se enseñaban posturas consideradas apropiadas para ocasiones formales.
Sin embargo, cruzar las piernas es una conducta habitual en personas de diferentes géneros.
La frecuencia y el estilo pueden estar relacionados con la ropa, la anatomía, la comodidad, la cultura y las costumbres individuales.
No existe una postura capaz de revelar por sí sola la personalidad o identidad de alguien.
Lo que las redes sociales suelen exagerar
Los videos sobre lenguaje corporal tienen una ventaja evidente: prometen respuestas rápidas a preguntas difíciles.
¿Le gusto?
¿Está mintiendo?
¿Quiere terminar la conversación?
¿Está interesado en mí?
Un creador puede responder todas esas preguntas utilizando un solo gesto.
El problema es que las relaciones humanas no funcionan con semejante precisión.
Una persona puede mantener contacto visual por educación.
Otra puede evitarlo por timidez.
Y una tercera puede mirar constantemente a los ojos mientras oculta información.
El contexto y las diferencias individuales importan.
No existe un gesto infalible para detectar mentiras
Esta aclaración merece especial atención.
Algunas publicaciones afirman que cruzar las piernas, mover los pies o cambiar de postura son señales de engaño.
La investigación psicológica no respalda la existencia de un gesto corporal aislado que permita identificar de manera fiable a una persona que está mintiendo.
Incluso profesionales entrenados pueden equivocarse cuando intentan detectar mentiras únicamente mediante observación.
Por eso no conviene utilizar una postura para acusar a alguien de deshonestidad.
Observar cambios puede aportar más información
Conocer el comportamiento habitual de una persona puede ser más útil que interpretar un gesto aislado.
Si alguien suele sentarse relajadamente y de repente adopta una postura rígida cuando aparece determinado tema, ese cambio podría indicar incomodidad.
Pero todavía necesitamos descubrir por qué.
Quizá el tema le preocupa.
Quizá recordó algo desagradable.
O quizá comenzó a sentir dolor.
La mejor manera de aclararlo puede ser simplemente preguntar.
Cruzar las piernas también tiene efectos físicos
Más allá de la psicología, esta postura genera preguntas sobre la salud.
Algunas personas experimentan hormigueo después de permanecer demasiado tiempo con las piernas cruzadas.
Esto puede ocurrir por presión temporal sobre determinados nervios.
También puede generar incomodidad muscular cuando mantenemos una misma posición durante períodos prolongados.
Normalmente, cambiar de postura y moverse ayuda a aliviar esas molestias.
¿Puede aumentar la presión arterial?
Algunas investigaciones han observado aumentos temporales de determinadas mediciones de presión arterial cuando las personas cruzan las piernas, especialmente al colocar una rodilla sobre la otra.
Por eso, al medir la presión, las recomendaciones habituales incluyen mantener los pies apoyados en el suelo y las piernas sin cruzar.
Una lectura tomada mientras estamos sentados incorrectamente puede no reflejar adecuadamente nuestra presión en reposo.
Esto no significa que cruzar las piernas ocasionalmente provoque hipertensión crónica.
Son cuestiones diferentes.
¿Produce várices?
Existe una creencia muy extendida según la cual cruzar las piernas produce inevitablemente várices.
Pero las várices están relacionadas con problemas en el funcionamiento de las venas y sus válvulas, además de factores como antecedentes familiares, edad, embarazo y otras circunstancias.
Cruzar las piernas no se considera por sí solo una causa demostrada de várices.
Sin embargo, permanecer sentado durante muchas horas sin moverse puede resultar perjudicial para la circulación.
Conviene cambiar de posición y realizar pausas activas.
¿Cómo sentarse durante muchas horas?
No existe una única postura perfecta que debamos mantener durante todo el día.
Lo importante es evitar permanecer inmóviles durante períodos excesivamente prolongados.
Si trabajas frente a una computadora, puedes alternar posiciones, apoyar los pies cómodamente y levantarte periódicamente.
También conviene ajustar la altura de la silla y la pantalla.
Cuando aparecen molestias persistentes, un profesional puede evaluar si existe algún problema muscular, articular o neurológico.
La comunicación sigue siendo más importante
Supongamos que estás hablando con alguien y notas que cruza las piernas, mira hacia la puerta y responde con frases cortas.
Podrías pensar que desea terminar la conversación.
Pero en lugar de interpretar cada gesto como una prueba definitiva, puedes preguntarle si tiene prisa o necesita hacer otra cosa.
Esa pregunta ofrece una oportunidad de aclaración.
También demuestra consideración.
Observar el lenguaje corporal puede ayudar a prestar atención a otras personas, siempre que no lo utilicemos como sustituto de escucharlas.
Lo que realmente revela esta postura
Cruzar las piernas es una conducta cotidiana que puede responder a múltiples razones.
A veces buscamos comodidad.
Otras veces seguimos hábitos aprendidos.
En determinadas circunstancias puede acompañar nerviosismo, atención o necesidad de espacio.
Pero ninguna de esas interpretaciones puede establecerse con certeza a partir de una fotografía o unos segundos de video.
La próxima vez que alguien cruce las piernas frente a ti, recuerda que un gesto puede ofrecer pistas, pero no permite leer la mente.
Fuentes
- American Psychological Association
- Investigaciones sobre comunicación no verbal
- American Heart Association
- Mayo Clinic
- EaCash
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