“ALERTA ROJA”.

“Viene el terremoto más fuerte de la historia”.
“Será de magnitud 9.5 o 9.6”.
“No salgan de sus casas”.
Mensajes como estos vuelven a circular en Facebook, TikTok y otras redes sociales provocando preocupación entre miles de personas.
La publicación suele estar acompañada por imágenes de carreteras destruidas, edificios dañados y referencias a un supuesto megaterremoto que estaría próximo a ocurrir.
Pero existe un dato fundamental que cambia completamente la historia:
actualmente la ciencia no puede predecir un terremoto indicando con precisión cuándo ocurrirá, dónde será y qué magnitud tendrá.
El Servicio Geológico de Estados Unidos, USGS, lo explica claramente: ni esa institución ni otros científicos han conseguido predecir de manera fiable un gran terremoto.
Entonces, ¿de dónde salió la advertencia de un terremoto 9.5 o 9.6?
La publicación viral no es una nueva alerta científica
El mensaje que volvió a circular utiliza una predicción atribuida a Mhoni Vidente.
Sin embargo, existe un detalle que muchas publicaciones recientes omiten.
La historia original fue publicada en abril de 2024, más de dos años antes de que volviera a viralizarse en 2026.
En aquella ocasión se hablaba de un supuesto terremoto de magnitud 9.5 o 9.6 que podría afectar zonas de Asia, mencionando lugares como Indonesia, Japón o el océano Índico.
Con el paso del tiempo, capturas de pantalla y fragmentos de aquella publicación comenzaron a compartirse nuevamente.
El resultado es predecible.
Una persona ve hoy:
“Viene un terremoto 9.6”.
Y piensa que se trata de una advertencia emitida hace unas horas.
No es así.
¿Existe una alerta científica por un terremoto de magnitud 9.5?
No.
No existe actualmente una tecnología capaz de anunciar:
“el próximo martes ocurrirá un terremoto 9.5 en este lugar”.
Una verdadera predicción sísmica tendría que especificar tres elementos fundamentales:
fecha y hora;
localización;
magnitud.
El USGS señala que actualmente los científicos pueden calcular probabilidades de terremotos durante determinados períodos, pero eso es muy diferente de predecir un evento concreto.
Por ejemplo, los investigadores pueden determinar que una falla tiene cierta probabilidad de producir un terremoto importante durante los próximos 30 años.
Pero no pueden decir:
“será el próximo jueves a las 3:20 de la tarde”.
Entonces, ¿los terremotos no pueden predecirse?
Actualmente, no de la manera que muchas personas imaginan.
Los científicos estudian constantemente:
fallas geológicas;
movimiento de placas tectónicas;
terremotos históricos;
deformación de la corteza;
actividad sísmica;
y acumulación de esfuerzos.
Toda esa información permite elaborar mapas de peligro.
También ayuda a construir edificios más resistentes y preparar planes de emergencia.
Pero conocer que una región puede sufrir grandes terremotos no significa saber cuándo ocurrirá el próximo.
Predicción y alerta sísmica no son lo mismo
Aquí existe una confusión enorme.
Una predicción ocurriría antes de que comience el terremoto.
Una alerta sísmica temprana funciona cuando el terremoto ya comenzó.
Los sensores detectan las primeras ondas y transmiten información rápidamente.
Como determinadas ondas sísmicas viajan más rápido que las ondas destructivas, algunas localidades alejadas del epicentro pueden recibir unos segundos de advertencia.
Dependiendo de la distancia, esos segundos pueden utilizarse para:
detener trenes;
cerrar determinadas instalaciones;
interrumpir procedimientos peligrosos;
buscar protección;
o activar protocolos automáticos.
Pero eso no significa que el terremoto haya sido predicho.
El terremoto ya está ocurriendo.
¿Puede realmente existir un terremoto de magnitud 9.5?
Sí.
Y aquí encontramos la parte verdadera que hace que el rumor parezca más creíble.
Un terremoto de magnitud 9.5 no es imposible.
De hecho, ya ocurrió.
El 22 de mayo de 1960, Chile sufrió el terremoto más grande registrado instrumentalmente hasta ahora.
Alcanzó una magnitud de 9.5.
Es conocido como el Gran Terremoto de Chile o terremoto de Valdivia.
Por eso no sería correcto decir:
“un terremoto 9.5 jamás puede ocurrir”.
Sí puede.
Lo que no podemos afirmar es:
“sabemos que uno viene próximamente”.
¿Qué tan grande fue el terremoto de Chile de 1960?
Enorme.
El terremoto rompió una zona de falla de aproximadamente 600 millas de longitud y más de 100 millas de ancho, según documentación histórica del USGS.
Además, generó un tsunami que atravesó el océano Pacífico.
Las consecuencias no quedaron limitadas a Chile.
El tsunami produjo víctimas y daños en lugares extremadamente alejados del epicentro, incluyendo Hawái y Japón.
Ese acontecimiento demuestra la enorme energía necesaria para producir un terremoto de magnitud 9.5.
¿Y un terremoto 9.6?
Aquí necesitamos hacer una precisión interesante.
El terremoto de Chile de 1960 está oficialmente catalogado por el USGS como magnitud 9.5.
Sin embargo, determinados catálogos y métodos históricos han producido estimaciones ligeramente diferentes; la propia ficha técnica del USGS muestra una solución de catálogo de 9.6 junto con la magnitud oficial preferida de 9.5.
Esto no significa que haya ocurrido un segundo terremoto de 9.6.
Se trata del mismo evento evaluado mediante diferentes estimaciones.
La magnitud oficial utilizada generalmente para el terremoto de Valdivia continúa siendo 9.5.
¿Puede ocurrir un terremoto de magnitud 10?
Según el conocimiento actual, un terremoto de magnitud 10 o superior no puede producirse en las fallas conocidas de la Tierra.
¿Por qué?
Porque la magnitud está relacionada, entre otros factores, con el tamaño de la falla que se rompe.
Para producir un terremoto 10 sería necesaria una falla extraordinariamente extensa.
El USGS explica que no se conoce ninguna falla suficientemente larga para generar un terremoto de magnitud 10.
Por tanto, las películas que presentan terremotos 10, 11 o 12 destruyendo continentes entran en el terreno de la ficción.
La escala de magnitud no funciona como muchas personas creen
Un terremoto 9 no es simplemente “un poquito” más fuerte que uno de magnitud 8.
La escala es logarítmica.
Cada incremento representa un aumento enorme en la energía liberada.
Por eso pasar de:
7 a 8;
8 a 9;
o 9 a 9.5
supone diferencias extraordinarias.
Esa es precisamente la razón por la que los terremotos superiores a magnitud 9 son tan poco frecuentes.
¿Un terremoto pequeño anuncia uno gigantesco?
No necesariamente.
Esta es otra idea que suele aparecer después de varios temblores consecutivos.
Alguien observa:
“ayer tembló”.
“hoy volvió a temblar”.
“seguro viene uno grande”.
Pero una secuencia de terremotos pequeños no constituye automáticamente una señal de que se aproxima un megaterremoto.
Muchas regiones sísmicas registran cientos o miles de pequeños movimientos.
La enorme mayoría no termina en un terremoto catastrófico.
¿Un gran terremoto puede provocar otros terremotos?
Sí, en determinadas circunstancias.
Un terremoto grande modifica la distribución de esfuerzos en la corteza terrestre.
Sus ondas también pueden atravesar enormes distancias.
Eso puede favorecer actividad sísmica adicional en zonas que ya estaban geológicamente preparadas para moverse.
Pero existe una diferencia fundamental:
eso se estudia después de que ocurrió el terremoto inicial.
No permite anunciar con exactitud que:
“dentro de cuatro días ocurrirá un terremoto 9.5 en otro país”.
¿Los animales pueden predecir terremotos?
Historias sobre animales aparecen después de prácticamente todos los grandes terremotos.
“Los perros comenzaron a ladrar”.
“Las aves abandonaron el lugar”.
“Los peces se comportaban raro”.
“Las serpientes salieron”.
El problema es que estos comportamientos también ocurren cuando no hay terremotos.
Para convertirse en un sistema científico de predicción, una señal tendría que funcionar de manera consistente y repetible.
Hasta ahora no existe un método basado en el comportamiento animal capaz de predecir de forma fiable fecha, ubicación y magnitud de un terremoto.
¿Las nubes anuncian terremotos?
Tampoco.
Fotografías de determinadas formaciones nubosas son utilizadas frecuentemente como supuesta evidencia.
Pero no existe un tipo de “nube de terremoto” científicamente validado capaz de anunciar grandes sismos.
Lo mismo ocurre con:
cambios repentinos de temperatura;
dolores corporales;
fases lunares;
alineaciones planetarias;
o determinadas fechas.
El USGS advierte precisamente que muchas supuestas predicciones se basan en señales sin respaldo científico.
¿Por qué algunas predicciones parecen acertar?
Imaginemos esta predicción:
“En los próximos meses habrá un terremoto fuerte en Asia”.
Asia contiene algunas de las regiones sísmicamente más activas del planeta.
Si esperamos suficiente tiempo, probablemente ocurrirá algún terremoto importante.
Entonces la publicación original reaparece.
“¡Lo predijo!”
Pero para demostrar científicamente una predicción habría que establecer previamente:
lugar concreto;
momento;
magnitud;
margen de error;
y método utilizado.
Y después demostrar que ese método funciona repetidamente.
No basta con hacer muchas predicciones y destacar únicamente las que parecen coincidir.
Japón sí puede sufrir grandes terremotos
Japón se encuentra en una región tectónicamente compleja y posee un riesgo sísmico real.
También Indonesia.
Chile.
México.
Alaska.
Y muchas otras regiones situadas cerca de límites de placas.
Por eso los científicos estudian probabilidades y escenarios de terremotos grandes.
Pero decir:
“Japón puede sufrir otro gran terremoto en el futuro”
es científicamente razonable.
Decir:
“Japón tendrá un terremoto 9.6 la próxima semana”
es completamente diferente.
¿México está en riesgo?
México también posee una actividad sísmica importante.
Partes del territorio están relacionadas con la interacción de varias placas tectónicas.
Eso explica por qué el país registra numerosos terremotos.
Pero nuevamente:
riesgo sísmico no significa predicción.
Que una región haya tenido grandes terremotos históricamente no permite conocer el día del próximo.
¿Y República Dominicana y el Caribe?
El Caribe también posee fallas y límites tectónicos capaces de generar terremotos importantes.
República Dominicana, Puerto Rico, Haití y otras zonas caribeñas tienen un riesgo sísmico real.
Pero tampoco existe actualmente una predicción científica que permita afirmar:
“tal día ocurrirá un terremoto de determinada magnitud en el Caribe”.
Precisamente por eso la preparación resulta más útil que intentar adivinar fechas.
¿Debemos preocuparnos cuando vemos una “alerta roja” en Facebook?
Primero debemos comprobar quién emitió la alerta.
Una publicación puede utilizar:
letras rojas;
sirenas;
mayúsculas;
fotografías dramáticas;
y palabras como “URGENTE”.
Nada de eso convierte el mensaje en una alerta oficial.
Una advertencia real debería proceder de organismos de:
Protección Civil;
instituciones sismológicas;
servicios geológicos;
o autoridades gubernamentales competentes.
Las fotografías de carreteras partidas tampoco predicen nada
Una carretera destruida genera impacto inmediato.
Pero debemos preguntarnos:
¿cuándo fue tomada esa fotografía?
Muchas imágenes utilizadas para anunciar supuestos terremotos futuros pertenecen realmente a desastres anteriores.
Una fotografía puede mostrar perfectamente las consecuencias reales de un terremoto.
Pero no puede demostrar que otro está por ocurrir.
Es una diferencia sencilla, pero muy importante.
¿Debemos quedarnos dentro de casa por esta predicción?
No existe fundamento científico para permanecer encerrado únicamente porque una publicación viral asegure que “viene un terremoto”.
De hecho, la seguridad durante un terremoto depende de:
tipo de estructura;
ubicación;
daños existentes;
entorno;
y protocolos oficiales.
Si las autoridades ordenan evacuar un edificio debido a daños o peligro real, esa instrucción debe seguirse.
Pero una imagen de Facebook no debería sustituir las indicaciones de Protección Civil.
Lo que sí debemos hacer
Aunque no podamos predecir terremotos, podemos prepararnos.
Conviene conocer:
zonas seguras;
rutas de evacuación;
puntos de reunión familiar;
ubicación de llaves de gas, agua y electricidad;
y teléfonos importantes.
También es razonable mantener suministros básicos de emergencia y documentos esenciales accesibles.
Además, objetos pesados como:
estanterías;
televisores;
muebles altos;
y determinados electrodomésticos
deberían estar correctamente asegurados cuando sea posible.
Prepararse no significa vivir con miedo
Existe una enorme diferencia entre prevención y pánico.
Prevención es:
“Vivo en una región sísmica y sé qué hacer”.
Pánico es:
“Alguien publicó que mañana ocurrirá un 9.6 y no voy a salir de casa”.
La primera conducta reduce riesgos.
La segunda puede provocar ansiedad sin ninguna base científica.
¿Por qué estas publicaciones regresan cada cierto tiempo?
Porque están construidas para sobrevivir.
Observa las palabras utilizadas:
“VIENE”.
“ALERTA”.
“PRÓXIMAMENTE”.
“PREPÁRATE”.
No necesariamente incluyen una fecha clara.
Por eso una captura publicada en 2024 puede compartirse en 2026 y seguir pareciendo nueva.
Dentro de cinco años podría volver a circular y provocar exactamente la misma reacción.
El terremoto de 1960 demuestra dos cosas
Primero:
sí pueden existir terremotos extraordinariamente grandes.
El de Chile alcanzó magnitud 9.5 y continúa siendo el mayor registrado instrumentalmente.
Segundo:
que algo sea físicamente posible no significa que podamos predecir cuándo volverá a ocurrir.
Los investigadores incluso han estudiado los terremotos anteriores al gigantesco evento chileno y han encontrado que reglas aparentemente lógicas, como relacionar directamente el tiempo transcurrido desde el terremoto anterior con el tamaño del siguiente, tampoco permiten predecir adecuadamente estos gigantescos eventos.
Lo que sí sabemos
Un terremoto de magnitud 9.5 puede ocurrir.
Ya ocurrió en Chile.
Determinadas zonas de subducción pueden producir terremotos gigantescos.
Países como Japón, Indonesia, Chile y México poseen regiones con importante actividad sísmica.
El Caribe también tiene riesgo sísmico.
Y los científicos pueden estudiar probabilidades y escenarios.
Lo que NO sabemos
No sabemos:
qué día ocurrirá el próximo terremoto 9;
si el próximo terremoto gigantesco será exactamente 9.5;
en qué año ocurrirá;
ni podemos afirmar que una predicción viral de 9.6 vaya a cumplirse.
El USGS mantiene una posición muy clara: actualmente no existe un método científico capaz de predecir un gran terremoto proporcionando fecha, ubicación y magnitud.
Conclusión
La publicación que asegura que “viene un terremoto de magnitud 9.5 o 9.6” mezcla una posibilidad geológica real con una predicción que no tiene respaldo científico.
Sí.
Un terremoto de magnitud 9.5 es posible.
El 22 de mayo de 1960, Chile sufrió uno de esa magnitud, el mayor registrado instrumentalmente hasta ahora.
Pero eso no significa que exista actualmente una alerta científica anunciando otro terremoto semejante.
La predicción viral reutiliza declaraciones publicadas originalmente en abril de 2024 y atribuidas a Mhoni Vidente. No constituye una advertencia emitida por un organismo sismológico.
Los científicos pueden identificar:
zonas peligrosas;
fallas;
probabilidades;
escenarios;
y patrones históricos.
Lo que todavía no pueden hacer es decir:
“tal día, a tal hora, en este lugar ocurrirá un terremoto 9.5”.
Por eso, cuando una publicación diga:
“NO SALGAN DE CASA, VIENE EL TERREMOTO MÁS GRANDE DE LA HISTORIA”
la respuesta correcta no es entrar inmediatamente en pánico.
Es comprobar la fuente.
Porque los terremotos representan un peligro real.
Las predicciones virales no son una herramienta científica para saber cuándo ocurrirán.
Fuentes
- United States Geological Survey (USGS). Can You Predict Earthquakes?
- United States Geological Survey (USGS). Can “MegaQuakes” Really Happen? Like a Magnitude 10 or Larger?
- United States Geological Survey (USGS). Información oficial sobre el Gran Terremoto de Chile de 1960.
- United States Geological Survey (USGS). The Giant Chilean Earthquake and Tsunami of 1960.
- Servicio Sismológico Nacional de México. Información sobre predicción de terremotos y actividad sísmica.
- CENAPRED. Información sobre rumores de terremotos y prevención sísmica.
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