A simple vista parece un gesto sin importancia.

Cierras el puño.
Escondes el pulgar entre dos dedos.
Y listo.
Muchas personas lo hacen jugando con niños.
Otras lo recuerdan de sus padres o abuelos.
Y algunas lo utilizan sin tener idea de que ese pequeño movimiento de la mano ha tenido significados muy diferentes a lo largo de la historia.
En distintos lugares se conoce como la higa.
Y dependiendo de la época y la cultura, pudo significar:
rechazo;
burla;
insulto;
protección;
buena suerte;
o defensa contra el llamado mal de ojo.
El artículo original destaca precisamente esa transformación: un gesto que en determinadas regiones europeas funcionó como una negativa silenciosa y que posteriormente terminó convertido en un amuleto protector dentro de tradiciones hispanas, portuguesas e italianas.
Pero hay algo importante desde el principio:
no existe un único significado universal para este gesto.
Su interpretación cambia según el lugar, la época y el contexto.
¿Cómo se hace exactamente?
La forma más conocida consiste en cerrar la mano y colocar el pulgar entre los dedos índice y medio.
A veces el pulgar queda apenas visible.
Otras veces sobresale claramente entre ambos dedos.
En algunas representaciones tradicionales, el gesto se convierte incluso en una pequeña figura de madera, piedra, metal o coral utilizada como colgante.
A esas pequeñas manos también se les llama comúnmente higas.
¿Por qué el gesto parece tan extraño?
Porque visualmente tiene una forma muy característica.
No es simplemente un puño cerrado.
El pulgar rompe la posición habitual de la mano y aparece atrapado entre los dedos.
Eso probablemente ayudó a que el símbolo fuera fácil de reconocer y transmitir entre generaciones.
Antes de:
emojis;
mensajes;
redes sociales;
o teléfonos,
los gestos podían comunicar muchísimo sin pronunciar una palabra.
Una posición específica de la mano podía expresar:
rechazo;
desprecio;
juramento;
protección;
saludo;
o amenaza.
La higa pertenece a ese universo antiguo de comunicación corporal.
¿Originalmente significaba “no”?
Una de las interpretaciones históricas mencionadas en el artículo viral es que, en determinadas regiones europeas, el gesto se utilizaba como una forma silenciosa de rechazo.
Algo parecido a:
“No te daré lo que pides”.
O:
“Ni lo sueñes”.
La publicación describe incluso que podía hacerse discretamente, fuera de la vista directa de la otra persona, como una manera de expresar negativa o ironía sin iniciar un conflicto abierto.
Pero debemos tener cuidado con convertir eso en una regla universal para toda Europa antigua.
Los significados de los gestos no eran idénticos en todos los pueblos ni en todos los siglos.
También llegó a convertirse en un insulto
En determinadas culturas, la higa tuvo un significado ofensivo.
Su forma fue interpretada simbólicamente en relación con los genitales.
Por esa razón podía utilizarse como un gesto obsceno o de desprecio.
Esto explica algo curioso:
el mismo símbolo que para una persona significaba protección podía resultar insultante para otra.
No es algo exclusivo de la higa.
Hoy todavía ocurre con muchos gestos.
El pulgar levantado, determinados movimientos de los dedos o incluso algunas señales hechas con la mano pueden tener significados completamente diferentes dependiendo del país.
¿Qué tiene que ver con el mal de ojo?
Aquí aparece probablemente el significado más conocido dentro del mundo hispano.
Durante siglos se extendió la creencia de que determinadas personas podían provocar daño mediante:
envidia;
miradas;
intenciones negativas;
o el llamado mal de ojo.
Para protegerse aparecieron numerosos objetos y símbolos.
Entre ellos:
ojos azules;
corales;
medallas;
herraduras;
manos;
y precisamente la higa.
El gesto terminó convirtiéndose en un amuleto protector.
La publicación original explica que estas pequeñas figuras se colocaban incluso en pulseras, llaveros o cerca de bebés con la intención de protegerlos de la envidia y la mala suerte.
¿Qué es realmente el mal de ojo?
El mal de ojo pertenece al terreno de las creencias populares y supersticiones.
La idea aparece, con variaciones, en numerosas culturas.
Según la tradición, una mirada cargada de:
envidia;
admiración excesiva;
celos;
o malas intenciones
podría provocar:
enfermedad;
mala suerte;
cansancio;
problemas;
o desgracias.
Desde el punto de vista científico, no existe evidencia de que una mirada pueda producir estos efectos sobrenaturales.
Pero culturalmente la creencia ha tenido una enorme influencia durante siglos.
Y los amuletos utilizados para protegerse forman parte de esa historia.
La higa no era solamente un gesto
Con el tiempo, la posición de la mano comenzó a reproducirse como objeto.
Podían fabricarse pequeñas higas de:
azabache;
coral;
madera;
metal;
hueso;
piedra;
o diferentes materiales.
Estas piezas se utilizaban como:
colgantes;
pulseras;
amuletos;
llaveros;
o adornos.
En algunos hogares se colocaban especialmente cerca de niños pequeños.
No porque hubiera evidencia médica de protección.
Sino porque las familias heredaban la creencia de generación en generación.
¿Por qué se utilizaba tanto con bebés?
Dentro de muchas tradiciones populares, los bebés eran considerados especialmente vulnerables al mal de ojo.
Una persona podía decir:
“Ese niño está demasiado hermoso”.
Y después la familia temía que una admiración excesiva pudiera atraer algo negativo.
Por eso aparecieron prácticas como:
poner pulseras;
usar higas;
colocar pequeños amuletos;
rezar;
o realizar determinados rituales.
Estas costumbres mezclaban:
religión;
superstición;
folclore;
y tradición familiar.
El azabache se volvió especialmente popular
En muchas regiones hispanas, las higas fabricadas en azabache adquirieron especial importancia.
El azabache es un material orgánico de color negro que ha sido utilizado históricamente para fabricar joyas y objetos protectores.
Su color oscuro también favoreció la asociación con la idea de absorber o rechazar influencias negativas.
Por eso todavía hoy es posible encontrar:
pulseras de azabache;
higas;
manos protectoras;
y otros amuletos tradicionales.
¿La higa realmente protege?
Desde el punto de vista científico:
no existe evidencia de que el gesto o el amuleto protejan contra enfermedades, accidentes o “energías negativas”.
Su valor es principalmente:
histórico;
cultural;
simbólico;
familiar;
o religioso para quienes así lo interpretan.
Esto no significa que una persona no pueda conservar una higa por tradición.
Puede hacerlo.
Pero no debería utilizarse para reemplazar:
atención médica;
medidas de seguridad;
vacunas;
tratamientos;
o decisiones basadas en evidencia.
Entonces, ¿por qué estas creencias sobreviven?
Porque las tradiciones no necesitan siempre una explicación científica para mantenerse.
Muchas sobreviven porque están asociadas con:
familia;
infancia;
identidad;
comunidad;
recuerdos;
y emociones.
Una abuela utiliza una higa.
Su hija la conserva.
Después se la coloca a su nieta.
Décadas después, quizá nadie recuerde exactamente por qué empezó.
Pero el objeto continúa.
Eso es precisamente lo que destaca el artículo original: gran parte de la supervivencia del gesto se debe a la transmisión familiar, incluso cuando el significado original comenzó a perderse.
De insulto a protección: ¿cómo puede cambiar tanto un gesto?
Porque los símbolos cambian.
Una misma imagen puede adquirir significados nuevos cuando pasa de una cultura a otra.
Pensemos en:
colores;
animales;
flores;
números;
o símbolos religiosos.
Lo que representa buena suerte en un país puede representar muerte o mala fortuna en otro.
La higa pasó por un proceso parecido.
En determinados lugares pudo ser:
un gesto obsceno;
una negativa;
una burla.
En otros terminó interpretándose como:
protección;
fortuna;
defensa contra la envidia.
Italia también tiene una tradición parecida
En Italia existe un gesto conocido como mano fico o variantes relacionadas con la “fica”.
Históricamente también pudo utilizarse de manera ofensiva o protectora.
La semejanza demuestra que el símbolo no perteneció exclusivamente al mundo hispano.
La propia publicación viral menciona tradiciones relacionadas en España, Portugal, Italia y otros lugares.
Pero nuevamente:
la interpretación específica dependía del contexto local.
¿Y en Brasil?
Brasil también heredó y transformó elementos culturales portugueses relacionados con la higa.
Las pequeñas manos conocidas como figa continúan apareciendo en joyería y amuletos.
Pueden combinarse incluso con otros símbolos protectores.
Eso demuestra cómo una misma tradición puede viajar con:
migraciones;
colonización;
religión;
comercio;
y relaciones culturales.
Después cada sociedad adapta el significado.
¿Tiene un origen romano?
Aquí debemos ser cuidadosos.
En internet encontramos afirmaciones muy concretas sobre el origen exacto de prácticamente cualquier gesto:
“Los romanos lo inventaron”.
“Los egipcios ya lo hacían”.
“Viene de los templarios”.
Pero muchas veces esas afirmaciones se repiten sin suficiente evidencia.
La higa tiene una larga historia europea y mediterránea.
Sin embargo, determinar un único momento y lugar donde alguien hizo el gesto por primera vez es prácticamente imposible.
Los gestos humanos pueden aparecer independientemente en distintas sociedades.
Por eso es más correcto hablar de tradiciones históricas documentadas que afirmar que existe un inventor específico.
¿Por qué la forma fue considerada obscena?
La explicación tradicional relaciona visualmente:
el pulgar
con una representación fálica,
mientras los dedos podían interpretarse simbólicamente como genitales femeninos.
Ese componente sexual explica por qué en determinadas épocas la señal fue utilizada como insulto.
Paradójicamente, símbolos sexuales también fueron utilizados históricamente como protección.
La lógica tradicional era que una imagen poderosa, ofensiva o provocadora podía ahuyentar aquello que se consideraba maligno.
Los amuletos protectores suelen utilizar símbolos llamativos
Esto aparece en muchas culturas.
Un objeto destinado a proteger no siempre tiene una apariencia delicada.
Puede ser:
un ojo;
un cuerno;
una mano;
una figura sexual;
un animal;
o incluso una representación grotesca.
La intención simbólica es:
rechazar aquello que amenaza.
La higa encaja perfectamente dentro de esa tradición.
¿Tiene relación con “te robé la nariz”?
Sí, visualmente.
El juego infantil donde un adulto coloca el pulgar entre los dedos y dice:
“Te robé la nariz”
utiliza prácticamente la misma posición de la mano.
Para muchos niños actuales, ese es probablemente el único significado conocido.
Y ahí vemos perfectamente cómo cambia un símbolo.
Lo que pudo representar:
insulto;
negativa;
o protección
terminó convertido en una broma infantil.
La publicación original menciona precisamente esta transformación cultural.
¿Podría alguien ofenderse si haces el gesto?
Sí.
Aunque para ti sea una broma.
Los gestos no tienen significados universales.
Una persona de otra cultura puede interpretarlo de manera diferente.
Esto ocurre todavía hoy.
Antes de utilizar señales con las manos en otro país, especialmente en contextos formales, conviene conocer las costumbres locales.
Algo completamente inocente en República Dominicana podría ser ofensivo en otro lugar.
Y viceversa.
El lenguaje corporal cambia constantemente
Hoy tenemos gestos asociados con:
corazones hechos con los dedos;
pulgar levantado;
señal de paz;
OK;
mano abierta;
o determinados movimientos popularizados en TikTok.
Dentro de cien años algunos pueden seguir existiendo.
Otros desaparecerán.
Y otros podrían adquirir significados completamente distintos.
Eso fue exactamente lo que ocurrió con la higa.
Internet también revive símbolos antiguos
Las redes sociales tienen una capacidad curiosa.
Un objeto que parecía pertenecer a:
museos;
abuelos;
o mercados tradicionales
puede volverse viral nuevamente.
Alguien publica:
“Si haces esto con la mano, mira lo que realmente significa”.
Millones de personas se sorprenden.
Después buscan el símbolo.
Otros recuerdan:
“Mi abuela hacía eso”.
“Yo tenía una pulsera así”.
“Mi mamá me ponía una cuando era pequeño”.
Y una tradición antigua vuelve a entrar en conversación.
Pero cuidado con convertir folclore en hechos sobrenaturales
Aquí existe una diferencia importante.
Podemos afirmar:
“Históricamente algunas personas utilizaban la higa contra el mal de ojo”.
Eso es una afirmación cultural.
Otra cosa sería decir:
“La higa realmente bloquea energías negativas”.
Eso sería presentar una creencia sobrenatural como un hecho comprobado.
No es lo mismo.
Para escribir correctamente sobre tradiciones, debemos separar:
lo que la gente creía;
de
lo que podemos demostrar.
¿La religión cristiana acepta estos amuletos?
Depende muchísimo de la tradición y de la persona.
Algunos cristianos consideran que utilizar amuletos atribuyéndoles poderes sobrenaturales entra en conflicto con su fe.
Otros los conservan simplemente como:
joya;
tradición;
recuerdo familiar;
o símbolo cultural.
Y algunas personas mezclan prácticas religiosas con supersticiones tradicionales.
Eso ha ocurrido durante siglos.
No existe una única respuesta cultural aplicable a todos los creyentes.
¿Se siguen vendiendo higas?
Sí.
Todavía pueden encontrarse como:
joyería;
objetos artesanales;
amuletos;
recuerdos;
y piezas de colección.
En algunos lugares se comercializan acompañadas de otros símbolos, como:
ojos protectores;
cruces;
herraduras;
o cuernos.
Para algunas personas son accesorios.
Para otras mantienen un significado espiritual.
¿Qué pasa si alguien te regala una?
No existe ninguna obligación especial.
Puedes interpretarla como:
un recuerdo;
una joya;
una tradición familiar;
o un símbolo de buenos deseos.
Que la persona que te la regala crea en su poder protector no significa que tú tengas que compartir esa creencia.
Los objetos culturales pueden conservar valor emocional incluso cuando cambia su significado.
¿Por qué nuestros abuelos parecían conocer tantos gestos?
Porque durante generaciones la comunicación cotidiana incluía códigos que hoy están desapareciendo.
Gestos para:
evitar hablar delante de niños;
rechazar discretamente;
advertir;
burlarse;
o protegerse simbólicamente.
Además, muchas comunidades transmitían conocimientos oralmente.
No existía necesidad de buscar:
“qué significa esta señal”
porque todos dentro del grupo ya lo sabían.
Cuando esas tradiciones se pierden, el gesto permanece pero la explicación desaparece.
¿Es correcto decir que la higa tiene “un significado secreto”?
Solo en sentido figurado.
No existe actualmente una sociedad secreta universal donde este gesto tenga un significado oculto único.
Lo interesante es precisamente lo contrario:
ha tenido muchos significados.
Esa diversidad es lo que hace interesante su historia.
Lo que sí sabemos
El gesto consiste tradicionalmente en colocar el pulgar entre los dedos índice y medio.
Se conoce en varias tradiciones como higa.
Ha sido utilizado históricamente con significados relacionados con:
rechazo;
insulto;
protección;
buena suerte;
y defensa contra el mal de ojo.
También se convirtió en un objeto físico utilizado como amuleto.
Y su interpretación continúa cambiando según la cultura.
Lo que no deberíamos asegurar
No existe evidencia científica de que:
bloquee malas energías;
prevenga enfermedades;
impida desgracias;
proteja mágicamente a los bebés;
o neutralice la envidia mediante algún mecanismo físico.
Esas afirmaciones pertenecen al terreno de la tradición y la superstición.
También resulta difícil establecer con total certeza:
quién inventó el gesto;
en qué año apareció;
o una única cultura de origen.
Conclusión
Ese pequeño gesto de esconder el pulgar entre los dedos tiene una historia mucho más amplia de lo que parece.
Hoy puede servir para jugar:
“te robé la nariz”.
Pero durante siglos tuvo otros significados.
En determinados contextos europeos fue utilizado como señal de rechazo o insulto.
En tradiciones hispanas, portuguesas, italianas y brasileñas terminó convirtiéndose en la higa, un símbolo utilizado para protegerse del mal de ojo, la envidia y la mala suerte.
Las pequeñas manos también se transformaron en amuletos usados en:
collares;
pulseras;
llaveros;
y objetos colocados cerca de niños.
Eso demuestra cómo un simple movimiento puede cambiar completamente de significado con el paso del tiempo.
Lo que debemos separar es la historia de la afirmación sobrenatural.
Podemos comprobar que millones de personas creyeron en su poder protector.
No podemos demostrar científicamente que realmente proteja contra malas energías.
Y quizá precisamente ahí está lo más interesante.
No necesitamos creer que una higa tenga poderes para reconocer el enorme valor cultural de un símbolo que consiguió sobrevivir durante generaciones.
La próxima vez que veas a alguien cerrar el puño y sacar el pulgar entre dos dedos, probablemente ya no parecerá simplemente una broma.
Estás mirando un gesto que ha pasado por siglos de superstición, insultos, protección y tradición familiar antes de terminar en nuestras manos.
Fuentes
- Noticias Tu Salud. El antiguo gesto con la mano que esconde un significado sorprendente. 24 de mayo de 2026.
- FamiliaSalud. El antiguo gesto con la mano que esconde un significado sorprendente.
- Fuentes históricas y estudios culturales sobre la higa, la figa y los gestos apotropaicos en las tradiciones mediterráneas y europeas.
- Estudios de iconografía y gestualidad medieval sobre usos protectores y simbólicos de las manos.
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