El apio aparece constantemente en recetas de jugos verdes, infusiones y bebidas “detox”.

La promesa suele ser bastante atractiva:
“limpia los riñones”, “desintoxica el hígado”, “elimina líquidos”, “baja la presión” y “purifica la sangre”.
Como además es un vegetal fresco, ligero y rico en agua, resulta fácil pensar que debe tener algún tipo de efecto especial sobre los órganos encargados de filtrar y procesar sustancias.
Pero aquí conviene separar nutrición de marketing.
El apio, cuyo nombre científico es Apium graveolens, sí contiene agua, fibra, micronutrientes y diferentes compuestos vegetales. Algunas preparaciones concentradas, especialmente extractos de semilla de apio, también han sido estudiadas por posibles efectos sobre presión arterial y parámetros metabólicos.
Lo que no está demostrado es que un vaso de jugo de apio “limpie” el hígado o los riñones.
Primero: tus riñones no necesitan una bebida para “limpiarse”
Los riñones trabajan continuamente.
Filtran la sangre.
Eliminan productos de desecho.
Ayudan a regular líquidos y electrolitos.
Participan en el control de la presión arterial.
Por eso la idea de que estén llenos de toxinas esperando que llegue un jugo verde para arrastrarlas es una simplificación incorrecta.
Cuando existe enfermedad renal, el tratamiento se basa en controlar factores como presión arterial, sodio, proteínas, potasio y otras necesidades específicas, no en realizar “limpiezas” con apio. El NIDDK recomienda individualizar la alimentación de quienes tienen enfermedad renal y destaca especialmente la importancia de limitar sodio y ajustar otros nutrientes según la función de los riñones.
Entonces, ¿por qué el apio tiene fama de ser bueno para los riñones?
Probablemente por varias razones.
Tiene un contenido elevado de agua.
Es un vegetal relativamente bajo en calorías.
Puede formar parte de una alimentación rica en verduras.
Y algunas personas lo consideran “diurético” porque después de consumir mucho líquido orinan más.
Pero beber un vaso grande de jugo también aumenta la entrada de líquido al organismo.
Eso, por sí solo, puede aumentar la cantidad de orina.
No demuestra que el apio esté “desintoxicando” los riñones.
¿Puede ayudar a la presión arterial?
Aquí sí existe investigación interesante.
Un ensayo clínico aleatorizado estudió a personas con hipertensión que tomaron extracto de semilla de apio durante cuatro semanas, además de su tratamiento habitual.
La presión sistólica promedio disminuyó de aproximadamente 141 a 130 mmHg, mientras la diastólica pasó de alrededor de 92 a 84 mmHg.
Eso parece bastante llamativo.
Pero hay un detalle fundamental:
el estudio utilizó cápsulas estandarizadas de extracto de semilla de apio, no un vaso de jugo preparado en casa.
No podemos asumir que comer unas ramas o beber apio licuado produzca exactamente el mismo efecto.
Una revisión reciente también encontró resultados prometedores
En 2025 se publicó un metaanálisis de 10 ensayos clínicos con 511 participantes.
Los investigadores encontraron mejoras en presión arterial sistólica y diastólica, glucosa en ayunas y triglicéridos. Sin embargo, no observaron efectos generales significativos sobre colesterol total, LDL o HDL.
Los autores también señalaron algo importante:
la mayoría de los estudios eran pequeños y existía bastante heterogeneidad entre ellos.
Por eso concluyeron que hacen falta ensayos más grandes y de mayor duración.
Así que decir:
“el apio puede tener efectos cardiometabólicos interesantes”
es razonable.
Decir:
“el apio cura la hipertensión”
no lo es.
¿Y qué pasa con la función renal?
Existe un ensayo pequeño donde el extracto de semilla de apio produjo cambios favorables en algunos marcadores como urea y creatinina, además de ciertos parámetros hepáticos.
Pero nuevamente estamos hablando de apenas 51 participantes y de una preparación concentrada administrada bajo condiciones de estudio.
Esto no demuestra que beber apio diariamente prevenga insuficiencia renal.
Tampoco significa que una persona con creatinina elevada deba comenzar a tomar grandes cantidades.
Los propios autores señalaron que se necesitan estudios más grandes.
¿El apio “desintoxica” el hígado?
No existe evidencia clínica sólida para utilizar esa expresión.
El hígado ya está diseñado para transformar, procesar y eliminar numerosas sustancias.
No funciona como un filtro doméstico que acumula suciedad hasta que alguien toma una bebida especial.
Algunos estudios con apio han medido enzimas hepáticas.
Pero eso es diferente de demostrar una “limpieza”.
El metaanálisis reciente encontró que algunos estudios observaron cambios en marcadores hepáticos, mientras otros no mostraron diferencias significativas.
Por tanto, no tenemos base para afirmar que el apio regenere o desintoxique el hígado en personas sanas.
¿Puede ayudar al hígado graso?
El hígado graso está relacionado con múltiples factores.
Peso corporal.
Resistencia a la insulina.
Diabetes.
Triglicéridos.
Alimentación.
Actividad física.
Y en algunos casos consumo de alcohol.
Comer verduras, incluido el apio, puede formar parte de una alimentación saludable.
Pero no existe evidencia suficiente para presentar el jugo de apio como tratamiento específico del hígado graso.
El enfoque real depende de la causa y suele incluir control de peso, actividad física y manejo de los factores metabólicos.
¿Es mejor comer el apio o beberlo en jugo?
En general, comerlo entero ofrece una ventaja:
conservas la fibra.
Cuando preparas un jugo y descartas buena parte de la pulpa, también eliminas una parte importante de la fibra.
La fibra participa en la salud digestiva y en la saciedad.
Por eso, si disfrutas el apio, puedes utilizarlo perfectamente en:
ensaladas;
sopas;
guisos;
batidos donde se conserve toda la pulpa;
o simplemente comerlo crudo.
No existe necesidad de convertirlo obligatoriamente en jugo.
¿Y el famoso jugo de apio en ayunas?
No existe evidencia convincente de que tomarlo con el estómago vacío active un proceso especial de desintoxicación.
No hay una hora mágica.
Tampoco el hígado y los riñones “se limpian mejor” a las 7:00 de la mañana.
Si te gusta el jugo de apio, puedes tomarlo.
Pero el ayuno no transforma un vegetal en medicamento.
¿Puede ayudar a eliminar líquidos retenidos?
Aquí debemos tener mucho cuidado.
La retención de líquidos puede aparecer por razones muy diferentes:
consumo elevado de sodio;
problemas venosos;
medicamentos;
enfermedades renales;
insuficiencia cardíaca;
problemas hepáticos;
entre otras.
Intentar “sacar el agua” con bebidas caseras sin saber la causa puede ser un error.
Si una persona presenta hinchazón persistente en piernas, abdomen o rostro, necesita conocer por qué está ocurriendo.
No basta con tomar apio.
El apio sí puede ser útil dentro de una dieta baja en sodio
Este beneficio es mucho más realista.
El NIDDK recomienda reducir el sodio para ayudar a controlar la presión arterial en personas con enfermedad renal.
El apio puede utilizarse como parte de comidas frescas junto con otras verduras, hierbas y especias.
Eso puede ayudar a desplazar alimentos ultraprocesados muy salados.
Pero aquí existe un matiz interesante:
el apio contiene algo de sodio natural.
No es un alimento “sin sodio”.
Eso tampoco significa que sea problemático en cantidades normales para la mayoría de las personas.
¿Y el potasio?
El potasio es importante para el funcionamiento del corazón y los músculos.
Pero en algunas personas con enfermedad renal avanzada puede acumularse demasiado en la sangre.
MedlinePlus explica que cuando los riñones ya no funcionan bien puede ser necesario limitar el potasio y adaptar cuidadosamente las frutas y verduras.
Curiosamente, el apio aparece entre las verduras que pueden encajar en determinados planes renales de menor contenido de potasio, aunque esto depende de la porción y del caso individual.
Eso demuestra algo importante:
la alimentación renal no se decide mediante listas de internet.
Debe individualizarse.
¿Puede una persona con enfermedad renal beber jugo de apio?
Depende de su situación.
Una persona con función renal normal no tiene las mismas necesidades que alguien con enfermedad renal crónica avanzada.
En enfermedad renal pueden existir restricciones relacionadas con:
líquidos;
potasio;
sodio;
proteínas;
y fósforo.
El NIDDK recomienda trabajar con un dietista especializado para adaptar la alimentación según el funcionamiento de los riñones.
Por eso una bebida saludable para una persona puede no ser adecuada en grandes cantidades para otra.
¿El apio puede bajar demasiado la presión?
Si alguien tiene la presión normalmente baja o utiliza varios medicamentos antihipertensivos, consumir productos muy concentrados de semilla de apio merece más precaución.
Esto es especialmente relevante porque los ensayos clínicos sí han observado reducciones de presión con extractos estandarizados.
Una ensalada con apio no es lo mismo que varias cápsulas de extracto.
La concentración importa.
¿Semilla de apio y tallo son lo mismo?
No.
Esta diferencia se pierde constantemente.
La mayoría de los estudios clínicos con resultados llamativos sobre presión utilizaron extracto de semilla de apio.
Eso no equivale a:
una rama;
un vaso de jugo;
una sopa;
o agua aromatizada.
Los suplementos concentran compuestos en cantidades que pueden ser mucho mayores que las de una porción culinaria.
Por eso no podemos usar resultados de cápsulas para prometer que un jugo casero producirá el mismo efecto.
¿El apio ayuda a bajar de peso?
Puede formar parte de una dieta orientada al control del peso porque es un vegetal de baja densidad calórica.
Pero no “quema grasa”.
El beneficio aparece principalmente cuando sustituye alimentos más calóricos dentro de un patrón general adecuado.
Un jugo de apio tampoco derrite la grasa abdominal.
Y consumir litros diariamente no acelera mágicamente el metabolismo.
¿Puede mejorar la glucosa?
El metaanálisis de 2025 encontró una reducción significativa de glucosa en ayunas con distintas preparaciones de apio.
También un pequeño ensayo en personas con diabetes tipo 2 estudió polvo de apio y observó resultados en parámetros cardiometabólicos. Sin embargo, los propios investigadores señalaron que existen pocos ensayos controlados sobre la planta completa.
Así que el apio resulta interesante desde el punto de vista nutricional.
Pero no sustituye medicamentos contra la diabetes.
¿Puede provocar efectos secundarios?
Generalmente el apio utilizado como alimento se tolera bien.
Sin embargo, las preparaciones concentradas pueden producir algunas molestias.
En los estudios incluidos en el metaanálisis se reportaron efectos como:
reflujo;
náuseas;
dolor abdominal;
irritación cutánea;
cefalea;
y, en algunos casos, hinchazón.
No fueron frecuentes ni significativamente mayores que con placebo en los estudios analizados.
Pero demuestran que incluso una planta “natural” puede generar efectos adversos.
¿Qué pasa con las alergias?
El apio puede desencadenar reacciones alérgicas en algunas personas.
Especialmente quienes presentan determinadas sensibilidades a pólenes pueden experimentar reactividad cruzada.
Si una persona desarrolla hinchazón de labios, ronchas, dificultad para respirar o síntomas importantes después de consumirlo, necesita atención médica.
Ese es un problema completamente diferente de sus posibles beneficios nutricionales.
Entonces, ¿cómo aprovechar el apio de una forma razonable?
No necesitas preparar una “cura de siete días”.
Puedes incorporarlo normalmente a tu alimentación.
Por ejemplo:
en ensalada con pepino y tomate;
en sopa;
en un guiso;
con hummus;
en un batido que conserve la fibra;
o como parte de un plato de vegetales.
También puede aportar sabor a las comidas y ayudarte a aumentar el consumo total de verduras.
Eso ya constituye una ventaja.
¿Qué protege realmente a los riñones?
Mucho más que cualquier jugo:
controlar la presión arterial;
controlar la diabetes;
evitar exceso de sal;
mantener un peso adecuado;
no fumar;
usar medicamentos correctamente;
y realizar controles médicos cuando existen factores de riesgo.
El NIDDK destaca precisamente el control de sodio y una alimentación adaptada como parte esencial del manejo de la enfermedad renal.
No existe un vegetal capaz de compensar años de hipertensión o diabetes mal controladas.
¿Y qué protege realmente al hígado?
Una alimentación equilibrada.
Evitar consumo excesivo de alcohol.
Mantener un peso saludable.
Tratar diabetes y alteraciones metabólicas.
Vacunarse cuando corresponde contra hepatitis.
Y evitar medicamentos o suplementos innecesarios que puedan dañarlo.
El apio puede formar parte perfectamente de esa dieta.
Pero no reemplaza ninguna de estas medidas.
Entonces, ¿el apio es un aliado para riñones e hígado?
Como alimento, puede formar parte de una dieta saludable.
Aporta agua, fibra y compuestos vegetales.
Además, algunas preparaciones de apio, especialmente extractos de semilla, han mostrado resultados prometedores sobre presión arterial, glucosa y triglicéridos en ensayos clínicos y metaanálisis.
Pero la evidencia disponible no demuestra que:
“limpie” los riñones;
desintoxique el hígado;
elimine toxinas;
cure enfermedad renal;
o regenere un hígado enfermo.
Y los resultados obtenidos con extractos concentrados no pueden trasladarse automáticamente a un vaso de jugo.
La mejor manera de ver el apio es mucho más sencilla:
es un vegetal saludable, no un tratamiento de limpieza.
Puedes comerlo regularmente.
Puedes añadirlo a tus comidas.
Incluso puedes disfrutar un jugo ocasional si te gusta.
Pero tus riñones y tu hígado no necesitan una bebida milagrosa para empezar a funcionar.
Necesitan que cuides los factores que realmente determinan su salud.
Fuentes
- Noticias TuSaludd. Apio: un aliado natural para la salud de tus riñones y hígado.
- National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases (NIDDK). Comer correctamente en la enfermedad de los riñones.
- MedlinePlus. Dieta para la enfermedad renal crónica.
- Liu y colaboradores. Effects of celery (Apium graveolens) on blood pressure, glycemic and lipid profile in adults: a systematic review and meta-analysis of randomized controlled trials. 2025.
- Shayani Rad y colaboradores. Effect of celery (Apium graveolens) seed extract on hypertension: A randomized, triple-blind, placebo-controlled, cross-over clinical trial. 2022.
- Shayani Rad y colaboradores. Safety evaluation and biochemical efficacy of celery seed extract capsules in hypertensive patients. 2022.
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