¿Por qué algunas mujeres se sienten atraídas por hombres casados? Esto explica la psicología

Sentir atracción por alguien que ya tiene pareja puede resultar incómodo, confuso e incluso contradictorio. A veces la persona sabe perfectamente que ese hombre está casado y, aun así, nota interés, curiosidad o una conexión emocional.

Eso no significa automáticamente que quiera iniciar una relación con él.

La psicología distingue entre sentir atracción y decidir qué hacer con ella. Una emoción puede aparecer sin haber sido buscada; actuar sobre ella implica decisiones, límites y consecuencias.

Tampoco existe un único tipo de mujer que se sienta atraída por hombres casados. Las investigaciones sobre elección de pareja, aprendizaje social, apego y relaciones románticas muestran un panorama mucho más complejo.

El hecho de tener pareja puede funcionar como información social

Uno de los fenómenos estudiados en psicología es conocido como mate-choice copying, que podría traducirse como influencia o imitación social en la elección de pareja.

La idea es relativamente sencilla: cuando una persona observa que alguien ya ha sido elegido como pareja por otra, esa información puede influir en cómo evalúa su atractivo.

Un estudio publicado en Human Nature encontró que, bajo determinadas condiciones experimentales, algunas mujeres calificaban a ciertos hombres como más atractivos cuando aparecían acompañados por una mujer atractiva que cuando eran presentados solos.

Esto no significa que las mujeres prefieran automáticamente a los hombres casados.

La interpretación es más limitada: saber que otra persona considera a ese hombre una pareja adecuada puede funcionar como una señal social adicional.

Es parecido a lo que ocurre en otras decisiones humanas. Cuando no tenemos toda la información sobre algo, prestamos atención a lo que otras personas han elegido.

Estar casado no convierte automáticamente a un hombre en más atractivo

Aquí aparece una diferencia importante.

Los estudios sobre elección de pareja suelen realizarse en condiciones controladas y no reproducen completamente una situación real en la que existe un matrimonio, hijos, compromisos y consecuencias emocionales.

De hecho, una investigación realizada con mujeres solteras y mujeres que ya tenían pareja encontró que la influencia de las elecciones románticas de otras mujeres variaba según el contexto. Entre las participantes solteras, el efecto fue menor cuando el hombre estaba presentado dentro de una relación comprometida que cuando aparecía en una relación temporal.

Por eso sería incorrecto transformar estos hallazgos en una regla como "las mujeres quieren más a los hombres casados".

La evidencia habla de tendencias que pueden aparecer en determinados escenarios, no de un comportamiento universal.

La percepción de deseabilidad también puede influir

Un hombre que mantiene una relación estable puede proyectar ciertas características que algunas personas consideran atractivas.

Puede parecer responsable, atento, estable o capaz de mantener un vínculo afectivo. Pero hay que hacer una distinción: que alguien interprete esas características a partir de lo que observa no significa que realmente conozca cómo funciona esa relación en privado.

La pareja visible puede convertirse en una especie de información social.

Otros experimentos han encontrado que la evaluación que hacen las mujeres de un hombre puede cambiar según la información disponible sobre él. Un estudio publicado en Archives of Sexual Behavior observó que el efecto de copiar preferencias disminuía o desaparecía cuando las participantes recibían información personal más concreta sobre los rasgos o la situación financiera del posible compañero.

Es un detalle interesante porque sugiere que la opinión de otras personas puede tener más peso cuando sabemos poco del individuo.

Cuando aparece información directa, esta puede pasar a ser más importante.

Lo difícil o inaccesible también puede cambiar nuestra percepción

Hay situaciones en las que la disponibilidad de una persona influye en cómo se vive la atracción.

Alguien emocionalmente difícil de alcanzar puede permitir fantasías que no tienen que enfrentarse inmediatamente con las exigencias de una relación cotidiana.

Desde lejos es fácil imaginar cómo sería una relación. No existen todavía discusiones por dinero, responsabilidades domésticas, diferencias de carácter, horarios o decisiones familiares.

La fantasía tiene menos información que la convivencia.

Esto puede ocurrir con un hombre casado, pero también con una persona que vive lejos, alguien famoso, un ex o cualquier individuo emocionalmente poco disponible.

No es necesario asumir que existe un trastorno psicológico detrás de esa atracción.

¿Tiene que ver con el estilo de apego?

El apego es otra perspectiva que puede ayudar a entender ciertos patrones de relaciones, aunque debe utilizarse con cuidado.

Las investigaciones han relacionado algunos estilos de apego inseguro con diferencias en la forma de establecer y mantener vínculos románticos. Por ejemplo, estudios longitudinales han encontrado asociaciones entre el apego inseguro, especialmente el evitativo, y determinadas dificultades posteriores en las relaciones.

Otra investigación encontró que las personas con niveles más altos de apego evitativo mostraban mayor interés por posibles parejas alternativas cuando estaban en una relación, efecto relacionado en parte con un menor compromiso.

Pero esto no permite concluir que una mujer atraída por un hombre casado tenga apego evitativo.

Sería convertir una asociación estadística en un diagnóstico individual.

El estilo de apego puede ser una pieza del rompecabezas para algunas personas y no tener prácticamente ninguna importancia para otras.

El contexto social también importa

Las relaciones no ocurren en aislamiento.

El lugar de trabajo, el círculo de amigos, las redes sociales, la convivencia frecuente y la cercanía emocional pueden crear oportunidades para que aparezca una atracción que inicialmente no existía.

Dos personas pueden comenzar hablando de asuntos cotidianos y, con el tiempo, compartir preocupaciones, experiencias personales y momentos difíciles.

La familiaridad puede cambiar la percepción.

Por eso no toda atracción hacia una persona casada comienza porque su estado civil resulte atractivo. En muchos casos, el interés puede surgir por características completamente independientes de que tenga pareja: sentido del humor, personalidad, apariencia, atención recibida, intereses compartidos o cercanía emocional.

Después aparece el dato de que existe un matrimonio y surge el conflicto.

Atracción y búsqueda deliberada son cosas diferentes

Este punto es fundamental.

La literatura psicológica también estudia lo que en inglés se denomina mate poaching: intentar atraer romántica o sexualmente a una persona sabiendo que ya mantiene una relación exclusiva.

Eso es diferente de simplemente sentir atracción.

Una investigación internacional con 16,954 participantes de 53 países encontró que las experiencias relacionadas con intentar atraer a personas que ya tenían pareja aparecían en culturas muy diferentes, aunque su frecuencia variaba considerablemente según la región, el sexo y otros factores.

Precisamente por eso los investigadores han insistido en definir correctamente el fenómeno. Para hablar de intento de "captar" a la pareja de otra persona, no basta con encontrarla atractiva: tiene que existir conocimiento de la relación y una conducta dirigida a atraerla.

Pensar "ese hombre me atrae" no equivale a intentar romper su matrimonio.

No existe un perfil psicológico único

Puede ser tentador buscar una explicación sencilla: baja autoestima, miedo al compromiso, necesidad de competir con otras mujeres o deseo de conseguir lo prohibido.

El problema es que ninguna de esas explicaciones sirve para todas las personas.

La investigación sobre relaciones con personas previamente comprometidas muestra asociaciones con distintos factores individuales y sociales, pero eso no permite crear un perfil psicológico universal. Incluso los estudios sobre personalidad encuentran patrones estadísticos, no una característica que identifique a todas las personas que han vivido estas situaciones.

Dos mujeres pueden sentirse atraídas por hombres casados por razones completamente distintas.

Una puede haberse enamorado de alguien antes de saber que estaba casado. Otra puede sentirse atraída por una persona con quien pasa muchas horas trabajando. Otra puede repetir relaciones con personas emocionalmente inaccesibles. Y otra simplemente puede experimentar una atracción momentánea que nunca piensa convertir en una relación.

Meter todos esos casos en la misma categoría psicológica sería demasiado simplista.

Cuando el patrón se repite, vale la pena observarlo

Sentirse atraída alguna vez por alguien comprometido no necesariamente dice mucho sobre una persona.

Si ocurre repetidamente y genera sufrimiento, la pregunta puede cambiar.

En lugar de pensar "¿qué tengo mal?", puede ser más útil preguntarse qué características se repiten en esas relaciones.

Por ejemplo:

  • ¿La atracción aumenta precisamente cuando la otra persona no está disponible?
  • ¿Resulta difícil interesarse por personas emocionalmente disponibles?
  • ¿Existe miedo cuando una relación comienza a hacerse seria?
  • ¿Se idealiza a personas que realmente se conocen poco?
  • ¿La relación permite mantener cierta distancia emocional?

Estas preguntas no sirven para diagnosticarse. Sirven para identificar patrones.

Cuando esos patrones provocan angustia o llevan repetidamente a relaciones conflictivas, hablarlos con un profesional de salud mental puede ayudar a comprenderlos desde la historia particular de esa persona, en lugar de aplicar explicaciones generales encontradas en internet.

Los límites siguen siendo una decisión personal

No siempre podemos elegir quién nos resulta atractivo.

Sí podemos decidir cómo responder ante esa atracción.

Una persona puede reconocer que siente algo por alguien casado y, al mismo tiempo, establecer distancia, evitar situaciones que aumenten la intimidad o decidir que no quiere involucrarse.

También puede ocurrir lo contrario y que ambas personas decidan acercarse, con las consecuencias que eso puede tener para todas las relaciones involucradas.

La psicología puede ayudar a explicar algunos mecanismos de la atracción, pero no convierte una emoción en una obligación de actuar.

Quizás esa sea la distinción más importante: sentir atracción hacia un hombre casado no define la personalidad de una mujer, y mucho menos permite diagnosticarla. Para algunas personas puede influir la información social, para otras la cercanía, la percepción de estabilidad, experiencias anteriores o determinados patrones de relación. En muchos casos habrá más de un factor actuando al mismo tiempo.

Comprender la atracción requiere mirar el contexto completo, no colocar una etiqueta sobre quien la siente.

Fuentes

  • PubMed / National Library of Medicine
  • Human Nature
  • Journal of Personality and Social Psychology
  • Archives of Sexual Behavior
  • Evolutionary Psychology
  • Scientific Reports
  • Journal of Personality

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