Está en sofritos, ensaladas, salsas, sopas, carnes y prácticamente en cualquier cocina.

Pero últimamente la cebolla también aparece debajo de los pies, al lado de la cama, dentro de calcetines, convertida en jarabe y hasta presentada como una supuesta herramienta para "absorber virus".
La cebolla sí es un alimento interesante.
Contiene fibra, vitaminas, minerales y numerosos compuestos vegetales. Entre los más estudiados se encuentra la quercetina, un flavonoide presente especialmente en determinadas variedades de cebolla.
Lo que no hace es absorber enfermedades de una habitación, sacar toxinas por los pies ni reemplazar medicamentos.
Para aprovecharla no hace falta convertirla en un remedio extraño.
Comerla sigue siendo la forma más lógica de utilizarla.
¿Qué aporta una cebolla?
La cebolla, cuyo nombre científico es Allium cepa, pertenece al mismo género que el ajo, el puerro y otros vegetales similares.
Tiene un contenido elevado de agua y aporta relativamente pocas calorías.
También contiene carbohidratos, algo de fibra y pequeñas cantidades de diferentes micronutrientes.
Pero gran parte del interés científico se ha concentrado en sus compuestos vegetales.
Una revisión sobre cebolla describe dos grupos especialmente relevantes: los flavonoides y los compuestos organosulfurados responsables, entre otras cosas, de buena parte de su aroma y sabor característicos.
Dentro de los flavonoides aparece repetidamente la quercetina.
La quercetina de la cebolla sí puede absorberse
No todo lo que se dice sobre los compuestos de la cebolla es teoría de laboratorio.
Estudios realizados en personas han demostrado que la quercetina presente en la cebolla puede absorberse después de consumirla.
En un pequeño estudio con voluntarios sanos, las concentraciones plasmáticas de quercetina aumentaron después de una comida que contenía cebolla.
Otra investigación comparó quercetina procedente de cebolla roja con la de un suplemento y confirmó que los compuestos presentes naturalmente en la cebolla pueden ser biodisponibles.
Eso demuestra que nuestro organismo realmente procesa estos compuestos.
Lo que no demuestra es que comer una cebolla cure enfermedades.
¿Puede ayudar con el colesterol?
Aquí encontramos resultados interesantes, aunque todavía deben interpretarse con cuidado.
Un metaanálisis publicado en 2023 reunió 14 ensayos clínicos aleatorizados sobre suplementación con productos derivados de cebolla.
Los investigadores encontraron mejoras en algunos parámetros metabólicos, incluyendo colesterol LDL, colesterol total y presión arterial sistólica en determinados análisis. También observaron que los resultados podían variar según la duración y la dosis de las intervenciones.
Esto sugiere que algunos componentes de la cebolla merecen continuar estudiándose.
Pero hay una diferencia importante entre suplementos estandarizados utilizados en ensayos clínicos y añadir cebolla a una hamburguesa o beber un vaso de jugo de cebolla.
No podemos trasladar automáticamente la dosis y el efecto de un extracto a la cebolla utilizada normalmente en la cocina.
Algunos estudios son prometedores, pero pequeños
Un estudio piloto con 24 adultos con colesterol ligeramente elevado evaluó 100 mililitros diarios de jugo de cebolla durante ocho semanas.
Los investigadores observaron reducciones en colesterol total y LDL dentro del grupo que recibió el jugo.
Es un resultado interesante.
Pero 24 personas representan una muestra pequeña.
Un estudio pequeño puede generar una hipótesis que después debe confirmarse en investigaciones mayores.
No sería correcto convertirlo en una recomendación de beber jugo de cebolla para reemplazar estatinas u otros tratamientos.
¿La cebolla ayuda a adelgazar?
También existen investigaciones sobre este tema.
Un ensayo de 12 semanas estudió un polvo de cebolla rico en quercetina en adultos japoneses con sobrepeso.
En el conjunto completo de participantes no apareció una diferencia significativa en grasa visceral entre el grupo que recibió cebolla y el placebo, aunque determinados subgrupos mostraron resultados favorables.
Otro ensayo realizado con extracto de piel de cebolla rico en quercetina encontró cambios favorables en peso y porcentaje de grasa corporal en personas con sobrepeso u obesidad.
De nuevo aparece la misma advertencia.
Estos estudios investigaron productos y cantidades específicas.
No demuestran que añadir cebolla a cualquier comida haga perder peso.
La pérdida de grasa corporal depende principalmente del equilibrio energético y de múltiples factores relacionados con alimentación, actividad física, sueño, medicamentos, genética y salud metabólica.
¿Puede controlar la diabetes?
La cebolla contiene compuestos que han despertado interés por posibles efectos sobre el metabolismo de la glucosa.
Pero la evidencia clínica no permite recomendarla como tratamiento para la diabetes.
De hecho, no todos los estudios sobre quercetina muestran beneficios metabólicos.
Un ensayo con 68 personas con sobrepeso u obesidad y presión arterial elevada encontró que 162 miligramos diarios de quercetina durante seis semanas no produjeron cambios significativos en glucosa, insulina ni diferentes marcadores inflamatorios en comparación con placebo.
Esto demuestra por qué no conviene seleccionar únicamente los estudios positivos.
La ciencia avanza comparando el conjunto de resultados.
Una persona con diabetes puede comer cebolla dentro de una alimentación adecuada, pero no debería suspender medicamentos porque una publicación asegura que la cebolla "normaliza el azúcar".
¿Previene el cáncer?
Aquí el lenguaje necesita todavía más cuidado.
Estudios observacionales han encontrado asociaciones entre un mayor consumo de vegetales del género Allium y menor riesgo de determinados tipos de cáncer.
Una revisión que reunió múltiples metaanálisis encontró asociaciones favorables para algunos resultados, incluido cáncer gástrico.
Pero una asociación no demuestra que la cebolla por sí sola prevenga el cáncer.
Las personas que consumen más vegetales pueden diferenciarse en muchos otros hábitos.
Además, cáncer no es una única enfermedad.
No existe evidencia para utilizar cebolla, jugo de cebolla o extractos caseros como tratamiento de un tumor.
¿Es mejor cruda o cocida?
No existe una respuesta universal.
La cebolla cruda conserva una textura y sabor particulares y puede incorporarse fácilmente a ensaladas, sándwiches y otros platos.
Cocinarla modifica algunos de sus compuestos y cambia su sabor.
Eso no significa que se vuelva "mala".
La cocción también hace que muchas personas toleren mejor la cebolla y permite utilizarla en una variedad enorme de comidas.
En términos prácticos, puedes consumirla de ambas maneras.
Una dieta saludable no depende de elegir exclusivamente alimentos crudos.
¿Poner cebolla en los calcetines elimina toxinas?
No.
Este es uno de los mitos más curiosos.
No existe un mecanismo demostrado mediante el cual colocar rodajas de cebolla bajo los pies extraiga toxinas de la sangre mientras dormimos.
La piel funciona como una barrera.
Nuestros principales sistemas de eliminación y procesamiento de sustancias incluyen órganos como hígado y riñones.
Si una cebolla aparece oscura o deteriorada después de permanecer horas en contacto con humedad, calor y aire, eso no demuestra que haya absorbido toxinas del cuerpo.
Tampoco limpia los virus de una habitación
Otro remedio antiguo consiste en colocar una cebolla cortada junto a la cama de una persona con gripe para que "absorba" los microorganismos.
No existe evidencia científica de que funcione.
Una cebolla cortada no actúa como un filtro capaz de atraer virus del aire y proteger a las personas de una infección respiratoria.
Para reducir la transmisión de enfermedades existen medidas específicas que dependen del patógeno: ventilación, higiene, vacunación cuando corresponda y otras recomendaciones sanitarias.
Dejar media cebolla sobre una mesa no sustituye esas medidas.
¿Sirve para la tos?
Algunas familias preparan jarabes caseros de cebolla con miel.
La miel sí cuenta con cierta evidencia para aliviar la tos aguda en algunos niños mayores de un año.
Eso no demuestra que la cebolla sea responsable del efecto.
Además, la miel nunca debe darse a menores de 12 meses debido al riesgo de botulismo infantil.
Y una tos persistente, dificultad respiratoria, fiebre importante o empeoramiento general necesita valoración médica.
Un remedio casero puede aliviar un síntoma leve sin tratar necesariamente la causa.
¿Puede causar molestias?
Sí.
La cebolla puede provocar gases, distensión abdominal o molestias digestivas en algunas personas.
Es particularmente relevante para personas sensibles a ciertos carbohidratos fermentables.
También puede empeorar síntomas en algunas personas con trastornos gastrointestinales.
Esto no significa que la cebolla sea perjudicial en general.
Significa que la tolerancia individual importa.
Un alimento saludable para la población general puede producir síntomas en una persona concreta.
No necesitas extractos para aprovecharla
La investigación sobre extractos de cebolla y quercetina es interesante porque permite estudiar dosis controladas y mecanismos concretos.
Pero para una persona sana no existe necesidad de convertir automáticamente cada compuesto vegetal en una cápsula.
De hecho, una revisión crítica publicada en 2024 señaló que todavía existe incertidumbre sobre cuánto se traducen determinados efectos experimentales de la quercetina en beneficios clínicamente significativos a las concentraciones obtenidas con una alimentación normal.
La ciencia nutricional rara vez funciona con un ingrediente milagroso.
Funciona mejor observando patrones completos.
La cebolla no necesita mitos para ser un buen alimento
Puedes comer cebolla porque añade sabor.
Porque combina con una enorme variedad de alimentos.
Porque aporta fibra y diferentes compuestos vegetales.
Y porque puede formar parte de una dieta rica en verduras.
No hace falta dormir con ella dentro de los calcetines.
No necesitas dejarla al lado de la cama para "capturar" virus.
Y no deberías abandonar un medicamento para sustituirlo por jugo de cebolla.
Las investigaciones sobre quercetina y compuestos azufrados son reales y algunas muestran resultados prometedores. También existen resultados modestos, contradictorios o todavía insuficientes.
Esa es precisamente la diferencia entre ciencia y remedio viral.
La cebolla puede ser saludable sin ser milagrosa.
Y quizá su mejor lugar siga siendo el que ha ocupado durante siglos: dentro de nuestra comida, no debajo de nuestros pies.
Fuentes
- PubMed / National Library of Medicine
- Clinical Nutrition ESPEN
- European Journal of Clinical Nutrition
- Nutrients
- Food & Nutrition Research
- National Institutes of Health
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