Puede comenzar sin ninguna ampolla.

Primero aparece ardor.
Hormigueo.
Picazón.
Sensibilidad.
O un dolor extraño concentrado en una zona del cuerpo.
Después de varios días aparece un sarpullido, generalmente en un solo lado.
Ahí muchas personas escuchan por primera vez el diagnóstico:
herpes zóster, conocido también como culebrilla.
Aunque el nombre puede hacer pensar en una infección recién adquirida, el herpes zóster normalmente ocurre por algo diferente: la reactivación del mismo virus que causa la varicela.
El virus puede permanecer durante años dentro del organismo
Cuando una persona tiene varicela y se recupera, el virus varicela-zóster no necesariamente desaparece completamente.
Permanece inactivo en el sistema nervioso.
Años o incluso décadas después puede reactivarse y producir herpes zóster.
Por eso alguien puede preguntarse:
“¿Cómo me contagié de culebrilla si no conozco a nadie que la tenga?”
En realidad, probablemente no “recibió” herpes zóster de otra persona.
El virus ya estaba en su organismo.
No puedes contagiarle directamente herpes zóster a otra persona
Este punto genera mucha confusión.
Una persona con herpes zóster no le transmite herpes zóster directamente a otra persona.
Sin embargo, sí puede transmitir el virus varicela-zóster a alguien susceptible que nunca haya tenido varicela o recibido la vacuna contra la varicela.
Esa persona desarrollaría varicela, no herpes zóster.
Más adelante en su vida, ese virus podría reactivarse y producir zóster.
¿Cómo puede transmitirse el virus?
El CDC señala que el virus puede transmitirse mediante contacto directo con el líquido de las ampollas y también por inhalación de partículas virales procedentes de las lesiones.
Por eso una persona con lesiones activas debería cubrir el sarpullido, evitar tocarlo o rascarlo y lavarse las manos con frecuencia.
Cuando todas las lesiones se han secado y convertido en costras, deja de considerarse contagiosa.
¿Quiénes deben tener especial cuidado alrededor de alguien con zóster?
Hasta que las lesiones formen costras, el CDC recomienda evitar contacto con:
personas embarazadas que nunca hayan tenido varicela ni hayan recibido su vacuna;
bebés prematuros o con bajo peso;
y personas con el sistema inmunitario debilitado.
Cubrir las lesiones también disminuye la posibilidad de transmisión.
¿Cómo comienza el herpes zóster?
Antes de que aparezca el sarpullido pueden presentarse:
dolor;
ardor;
picazón;
hormigueo;
o sensibilidad anormal.
Estos síntomas pueden comenzar varios días antes de que las lesiones sean visibles.
Algunas personas también presentan dolor de cabeza, malestar general o sensibilidad a la luz.
Por eso la fase inicial puede confundirse con otros problemas.
Después aparecen las lesiones características
El patrón clásico consiste en grupos de pequeñas ampollas en una franja localizada.
Con frecuencia aparecen alrededor de un lado del torso.
También pueden presentarse en un lado de la cara.
Normalmente el sarpullido no cruza la línea media del cuerpo.
Ese patrón unilateral es una pista importante.
Pero no todas las erupciones que aparecen de un solo lado son herpes zóster.
Puede confundirse con otros problemas de la piel
El CDC menciona entre los posibles diagnósticos que pueden confundirse con zóster:
herpes simple;
dermatitis de contacto;
foliculitis;
picaduras de insectos;
impétigo;
sarna;
y otras afecciones cutáneas.
Por eso una fotografía en internet no siempre es suficiente para diagnosticarlo.
¿Cuánto dura?
Las ampollas generalmente forman costras en aproximadamente 7 a 10 días.
El sarpullido suele desaparecer dentro de unas 2 a 4 semanas.
Sin embargo, el dolor puede tener una historia diferente.
En algunas personas continúa después de que la piel ya parece completamente recuperada.
La neuralgia posherpética es la complicación más frecuente
El herpes zóster afecta nervios.
En determinadas personas el dolor persiste después de que desaparece el sarpullido.
Esta complicación recibe el nombre de neuralgia posherpética.
Puede durar meses e incluso años y llegar a interferir seriamente con las actividades diarias.
El CDC estima que aproximadamente entre 10 % y 18 % de las personas con herpes zóster desarrollan esta complicación, y el riesgo aumenta con la edad.
El tratamiento temprano importa
Los principales antivirales utilizados contra herpes zóster incluyen:
aciclovir;
valaciclovir;
y famciclovir.
Estos medicamentos pueden reducir la duración y gravedad de la enfermedad.
El CDC señala que el tratamiento es más eficaz cuando se inicia temprano, y su guía clínica destaca especialmente las primeras 72 horas.
Por eso no conviene esperar una semana para comprobar si “se seca solo”.
Los antivirales necesitan valoración médica
No es recomendable utilizar restos de medicamentos que otra persona tenga en casa.
La dosis y duración pueden depender de distintos factores, entre ellos función renal, edad y estado inmunológico.
Si sospechas herpes zóster, lo apropiado es consultar cuanto antes.
El dolor también puede necesitar tratamiento
Para algunas personas el dolor es leve.
Para otras puede ser intenso.
Según el caso, un profesional puede recomendar analgésicos y otros medicamentos destinados al dolor nervioso.
Mayo Clinic señala que en casos determinados pueden utilizarse tratamientos como gabapentina, lidocaína u otras estrategias para controlar el dolor asociado.
No todas las personas necesitan esos medicamentos.
Hay medidas sencillas que pueden aliviar las molestias
El CDC menciona compresas húmedas, loción de calamina y baños tibios con avena como medidas que pueden ayudar a aliviar la picazón.
Mayo Clinic también menciona baños frescos y compresas húmedas para aliviar dolor y picazón.
Estas medidas ayudan con los síntomas.
No sustituyen los antivirales cuando están indicados.
Herpes zóster cerca del ojo requiere especial atención
Una erupción alrededor del ojo o en determinadas áreas de la cara puede afectar estructuras oculares y causar complicaciones graves, incluida pérdida de visión.
Mayo Clinic recomienda contactar rápidamente con un profesional si el dolor y el sarpullido aparecen cerca de un ojo.
No es una situación para tratar únicamente con una crema casera.
También conviene consultar rápidamente si el sistema inmunitario está debilitado
Las personas inmunosuprimidas tienen mayor riesgo de presentar enfermedad más grave o un sarpullido más extendido.
Entre las situaciones que pueden debilitar las defensas están determinadas enfermedades y tratamientos inmunosupresores.
Un sarpullido ampliamente distribuido también merece valoración.
¿El estrés provoca herpes zóster?
Es frecuente escuchar:
“Me dio por estrés”.
La reactivación ocurre cuando el virus vuelve a activarse, y existen factores de riesgo bien establecidos como el envejecimiento y la inmunosupresión.
El estrés se ha estudiado como posible factor relacionado, pero no deberíamos simplificar todos los casos diciendo que fue “causado por estrés”.
Muchas personas desarrollan zóster sin poder identificar un desencadenante concreto.
Haber tenido zóster una vez no garantiza que nunca vuelva
La mayoría de las personas tienen un solo episodio.
Pero es posible desarrollar herpes zóster más de una vez.
Por eso un episodio anterior no proporciona una garantía absoluta frente a futuros episodios.
La vacunación es la principal estrategia preventiva
El CDC recomienda dos dosis de la vacuna recombinante contra herpes zóster, Shingrix, para adultos de 50 años o más.
También se recomienda para adultos de 19 años o más que tengan o vayan a tener inmunodeficiencia o inmunosupresión debido a enfermedad o tratamiento.
Las recomendaciones concretas pueden variar según el país, por lo que conviene revisar el calendario sanitario local.
Herpes zóster no es lo mismo que herpes genital
Aunque ambos nombres incluyen la palabra “herpes”, están causados por virus diferentes.
El herpes zóster está producido por el virus varicela-zóster.
El herpes oral y genital suele relacionarse con los virus herpes simple tipo 1 y tipo 2.
Confundirlos puede generar preocupación innecesaria y estigma.
Tampoco significa que alguien te haya sido infiel
Este mito puede crear problemas personales.
Una persona puede desarrollar herpes zóster décadas después de haber tenido varicela.
No es evidencia de una infección sexual reciente.
El virus ya podía estar latente en su organismo desde la infancia.
¿Cuándo deberías sospecharlo?
Especialmente cuando aparece:
dolor o ardor localizado;
seguido de pequeñas ampollas;
en una franja;
principalmente en un solo lado del cuerpo o rostro.
Pero la confirmación debe realizarla un profesional cuando exista duda.
No esperes a que el dolor sea insoportable
Ese es probablemente el consejo más práctico.
El herpes zóster suele resolverse, pero puede producir complicaciones importantes.
Y existe una ventana donde iniciar tratamiento temprano resulta especialmente útil.
Si aparecen dolor, ardor u hormigueo seguidos de un sarpullido con ampollas concentrado en un lado del cuerpo, consulta pronto.
No porque cada erupción sea peligrosa.
Sino porque, si realmente es herpes zóster, identificarlo temprano puede hacer que el tratamiento llegue cuando más puede ayudar.
Fuentes
Centers for Disease Control and Prevention — Herpes zóster: causas, transmisión, síntomas y tratamiento.
Centers for Disease Control and Prevention — Síntomas y complicaciones de la culebrilla.
Centers for Disease Control and Prevention — Información clínica sobre herpes zóster.
Mayo Clinic — Herpes zóster: síntomas, diagnóstico y tratamiento.
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