Plantas medicinales y cáncer: qué dice la ciencia y por qué no deben usarse como cura

Cuando una persona recibe un diagnóstico de cáncer es comprensible que busque todas las opciones posibles.

En internet aparecen rápidamente recomendaciones sobre hojas, raíces, tés, extractos y suplementos que supuestamente pueden "matar las células cancerosas", "limpiar el organismo" o incluso sustituir la quimioterapia.

Algunas de esas publicaciones utilizan estudios científicos reales, pero los interpretan de una manera que la propia investigación no permite.

Otras simplemente presentan testimonios como si fueran pruebas.

La posición de organismos como el Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos (NCI) y el Centro Nacional de Salud Complementaria e Integral (NCCIH) es clara: no se ha demostrado que una hierba, suplemento, alimento o combinación de estos cure el cáncer o evite por sí sola que vuelva a aparecer.

Eso no significa que las plantas no tengan interés médico.

Significa algo diferente: una sustancia vegetal prometedora en un laboratorio todavía tiene que demostrar que funciona y es segura en seres humanos.

Muchas medicinas comenzaron con sustancias presentes en la naturaleza

Decir que una planta no debe utilizarse como una cura casera contra el cáncer no significa despreciar la naturaleza.

La medicina lleva siglos estudiando sustancias producidas por plantas, microorganismos y otros organismos.

El punto fundamental es el proceso.

Una molécula con actividad biológica puede aislarse, estudiarse, administrarse en cantidades controladas y pasar por diferentes etapas de investigación antes de convertirse en un tratamiento.

Tomar directamente la planta no equivale a recibir un medicamento desarrollado a partir de uno de sus compuestos.

La concentración puede variar, la absorción puede ser diferente y la planta contiene muchas otras sustancias además de aquella que interesa a los investigadores.

"Mata células cancerosas" puede ser una frase engañosa

Esta es una de las trampas más frecuentes de las publicaciones virales.

Un estudio coloca células tumorales en un recipiente de laboratorio, aplica un extracto vegetal y observa cambios.

El titular termina diciendo:

"Esta planta destruye el cáncer".

Pero matar células en una placa de laboratorio no demuestra que beber un té consiga el mismo resultado dentro del cuerpo humano.

Primero habría que determinar si la sustancia puede absorberse, llegar al tumor en una concentración suficiente y hacerlo sin provocar una toxicidad inaceptable.

Después hacen falta estudios en personas.

Muchos compuestos que parecen prometedores durante las primeras etapas de investigación nunca llegan a convertirse en tratamientos eficaces.

¿Qué dice la evidencia sobre los suplementos herbales?

El NCCIH explica que la investigación sobre suplementos de hierbas y sustancias derivadas de plantas para tratar el cáncer continúa en etapas iniciales y que la evidencia científica disponible es limitada.

Esto es muy diferente de decir que "la ciencia demostró que las plantas no sirven para nada".

Hay investigaciones en marcha.

Algunos productos naturales pueden terminar aportando información valiosa para desarrollar tratamientos.

Pero actualmente no existe evidencia para recomendar los suplementos herbales en general como sustitutos de los tratamientos oncológicos establecidos.

El mayor peligro puede ser retrasar un tratamiento eficaz

Una persona puede pensar:

"Voy a probar este remedio natural durante unos meses y, si no funciona, comenzaré el tratamiento".

Ese retraso puede tener consecuencias.

El cáncer no es una sola enfermedad y su evolución varía enormemente según el tipo, estadio y características biológicas.

En algunos casos, comenzar el tratamiento adecuado en el momento indicado puede ser decisivo.

El NCCIH advierte específicamente que los métodos no comprobados no deberían utilizarse para sustituir o retrasar el tratamiento médico del cáncer.

Utilizar una terapia complementaria junto al tratamiento médico es una situación distinta de abandonar el tratamiento para utilizarla en su lugar.

Natural tampoco significa libre de efectos secundarios

Una planta produce sustancias químicas.

Precisamente por eso puede tener efectos sobre nuestro organismo.

Algunas pueden alterar la presión arterial, coagulación, glucosa o funcionamiento del hígado. Otras pueden producir toxicidad en cantidades elevadas.

Y los suplementos concentrados pueden proporcionar cantidades muy diferentes de las que una persona obtendría consumiendo normalmente un alimento.

El NCI recuerda que los suplementos herbales pueden resultar dañinos solos, combinados con otras sustancias o utilizados en grandes cantidades.

Por eso "es natural" nunca debería ser la única prueba de seguridad.

Algunas hierbas pueden interferir con medicamentos contra el cáncer

Este problema merece mucha más atención.

Cuando una persona recibe quimioterapia, terapia dirigida u otros medicamentos, el organismo necesita absorberlos, metabolizarlos y eliminarlos de determinada manera.

Algunas sustancias vegetales pueden modificar esos procesos.

El NCI explica que los suplementos y productos herbales pueden cambiar la forma en que determinados medicamentos contra el cáncer son absorbidos, metabolizados o eliminados.

Un ejemplo conocido es la hierba de San Juan.

Existen datos clínicos de interacciones con medicamentos oncológicos. El NCI describe estudios en los que la hierba de San Juan modificó la exposición a fármacos como irinotecán e imatinib, lo que puede reducir la eficacia del tratamiento.

Esto demuestra por qué un producto vendido sin receta puede importar muchísimo durante el tratamiento.

Incluso los antioxidantes requieren precaución

"Antioxidante" suele utilizarse en publicidad como sinónimo de saludable.

Pero durante un tratamiento contra el cáncer la situación puede ser más compleja.

El NCCIH señala que existe incertidumbre sobre los efectos de suplementos de vitaminas, minerales y antioxidantes durante el tratamiento y que algunos podrían interferir con la eficacia de determinadas terapias.

Eso no significa que una persona con cáncer deba evitar automáticamente frutas y verduras.

Alimentarse normalmente y tomar suplementos concentrados son cosas diferentes.

Las decisiones sobre suplementos durante el tratamiento deberían discutirse con el oncólogo, farmacéutico o nutricionista clínico que conozca el caso.

¿Hay terapias complementarias que sí pueden ayudar?

Sí, y esta distinción es importante.

"Complementaria" significa que se utiliza junto al tratamiento médico, no que lo reemplaza.

Según el NCCIH, algunas intervenciones complementarias cuentan con evidencia para ayudar a controlar determinados síntomas o efectos secundarios relacionados con el cáncer y su tratamiento. Entre ellas se estudian prácticas como acupuntura, yoga y técnicas basadas en mindfulness, dependiendo del problema específico y de la situación del paciente.

El objetivo en estos casos no es afirmar que esas prácticas destruyen el tumor.

Puede ser reducir determinados síntomas, manejar estrés, mejorar bienestar o ayudar con efectos secundarios concretos.

Ese es un uso completamente diferente.

¿Y productos como cúrcuma, jengibre o té verde?

Aquí también hay que evitar generalizaciones.

El jengibre, por ejemplo, ha sido estudiado para las náuseas relacionadas con la quimioterapia, pero el NCCIH señala que los resultados de las investigaciones han sido mixtos.

La curcumina, presente en la cúrcuma, también ha sido objeto de numerosos estudios. Sin embargo, el NCCIH indica que las investigaciones realizadas en personas han sido pequeñas y heterogéneas y que actualmente no existe evidencia suficiente para recomendar productos con curcumina como tratamiento contra el cáncer.

El té verde ofrece otro ejemplo de por qué hay que ser prudentes. Los extractos concentrados pueden interactuar con medicamentos, y el NCI recoge investigaciones sobre posibles interacciones entre componentes del té verde y diferentes terapias oncológicas.

Una planta puede ser objeto de investigación y al mismo tiempo no estar demostrada como cura.

Ambas cosas pueden ser ciertas.

Si estás en tratamiento, informa también sobre los suplementos

Muchas personas dicen a su oncólogo qué medicamentos toman, pero olvidan mencionar los productos naturales.

Es importante incluirlos.

El NCCIH recomienda informar a los profesionales de salud sobre todos los suplementos y medicamentos utilizados, incluyendo dosis y frecuencia.

Eso incluye cápsulas, extractos, polvos, mezclas herbales y productos que puedan parecer inofensivos.

No se trata de enfrentar "medicina natural" contra "medicina convencional".

Se trata de evitar interacciones y tomar decisiones con la mejor evidencia disponible.

La esperanza no necesita falsas promesas

Buscar esperanza después de un diagnóstico de cáncer es completamente humano.

Precisamente por eso las afirmaciones extraordinarias deben examinarse con especial cuidado.

Una historia personal en redes sociales no demuestra que una planta haya curado un tumor. Tampoco lo demuestra un experimento realizado únicamente en células.

Para saber si un tratamiento realmente funciona necesitamos estudios clínicos capaces de evaluar eficacia, seguridad, dosis y resultados.

Actualmente, el NCI señala que no existe evidencia de que una dieta especial, alimento, vitamina, mineral, suplemento o hierba pueda por sí sola frenar el cáncer, curarlo o impedir que regrese.

Eso no cierra la puerta a la investigación sobre plantas.

Al contrario: permite investigarlas seriamente sin convertir resultados preliminares en promesas que pueden poner en peligro a pacientes.

Las plantas medicinales pueden contener compuestos interesantes. Algunas terapias complementarias pueden ayudar con ciertos síntomas. Y futuras investigaciones seguramente continuarán descubriendo sustancias útiles.

Pero una posibilidad científica no es todavía una cura.

Fuentes

  • National Cancer Institute (NCI)
  • National Center for Complementary and Integrative Health (NCCIH)
  • National Institutes of Health (NIH)
  • PubMed / National Library of Medicine

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