Dos dientes de ajo.

Una cucharadita de orégano.
Agua caliente.
Es una combinación sencilla que probablemente tengas ahora mismo en tu cocina.
En redes sociales y páginas de remedios naturales, la infusión de ajo y orégano se recomienda para fortalecer las defensas, combatir infecciones, mejorar la digestión, disminuir la inflamación, reducir el colesterol e incluso proteger el corazón.
La publicación original atribuye precisamente todos estos beneficios a la combinación y recomienda beberla en ayunas o antes de dormir.
Pero hay algo importante que debemos aclarar desde el principio:
que el ajo y el orégano contengan compuestos interesantes no significa que una taza preparada con ambos se convierta automáticamente en un medicamento.
En el caso del ajo sí existen investigaciones clínicas sobre algunos efectos cardiovasculares. Para muchas otras afirmaciones, especialmente las relacionadas con “subir las defensas”, curar infecciones o desintoxicar el organismo, la evidencia es considerablemente más limitada.
Entonces, ¿vale la pena tomarla?
Veamos qué sabemos realmente.
¿Qué contiene esta infusión?
La receta original utiliza:
- 2 dientes de ajo machacados.
- 1 cucharadita de orégano seco o un pequeño puñado de orégano fresco.
- 1 litro de agua.
El procedimiento consiste en hervir el ajo aproximadamente 10 minutos, apagar el fuego, añadir el orégano y dejarlo reposar otros 5 a 10 minutos.
Puede beberse caliente o tibia.
La página también propone añadir limón y miel para modificar el sabor.
Hasta aquí tenemos simplemente una infusión elaborada con dos alimentos utilizados habitualmente en la cocina.
La discusión comienza cuando intentamos atribuirle propiedades medicinales.
El ajo es el ingrediente con más evidencia
El ajo, cuyo nombre científico es Allium sativum, lleva muchísimo tiempo siendo estudiado.
Contiene diferentes compuestos de azufre y uno de los más conocidos es la alicina, que se forma cuando el ajo fresco se corta o machaca.
El Centro Nacional de Salud Complementaria e Integral de Estados Unidos (NCCIH) reconoce que se ha realizado bastante investigación sobre el ajo, especialmente relacionada con colesterol y otros lípidos sanguíneos.
Eso significa que no estamos hablando únicamente de tradición popular.
Hay investigación.
Pero los resultados son mucho más modestos que algunas publicaciones virales.
¿Puede reducir el colesterol?
Posiblemente un poco.
El NCCIH señala que los suplementos de ajo pueden reducir en pequeña medida el colesterol total y el LDL en personas que ya presentan colesterol elevado.
Una revisión de 39 ensayos clínicos con aproximadamente 2,300 participantes encontró que determinadas preparaciones de ajo utilizadas durante más de dos meses podían reducir el colesterol total y LDL alrededor de un 10 % en personas con niveles ligeramente elevados.
Parece interesante.
Y lo es.
Pero existe una diferencia fundamental entre decir:
“Algunas preparaciones de ajo pueden producir una reducción modesta del colesterol”
y afirmar:
“Toma té de ajo con orégano y limpiarás tus arterias”.
La segunda afirmación no está demostrada.
Además, gran parte de los estudios utiliza preparaciones o suplementos específicos de ajo, no necesariamente la infusión casera de dos dientes hervidos en un litro de agua.
¿Puede bajar la presión arterial?
También existe alguna evidencia.
El NCCIH señala que determinadas preparaciones de ajo podrían producir una pequeña reducción de la presión arterial en personas con hipertensión, aunque buena parte de la investigación disponible es pequeña, preliminar o de calidad limitada.
Una revisión de ensayos clínicos encontró reducciones de presión entre personas hipertensas que utilizaron preparaciones de ajo. Sin embargo, los propios investigadores concluyeron que la evidencia todavía no era suficientemente fuerte y que hacían falta mejores estudios.
Cochrane llega a una conclusión igualmente prudente: puede existir cierto efecto sobre la presión, pero todavía no sabemos si el ajo reduce realmente eventos cardiovasculares graves o mortalidad entre pacientes hipertensos.
Por eso una persona con hipertensión no debería sustituir sus medicamentos por esta infusión.
¿Protege el corazón?
Aquí debemos diferenciar entre factores de riesgo y enfermedad cardiovascular.
Si algo produce una pequeña reducción del colesterol o de la presión arterial, puede resultar interesante desde el punto de vista cardiovascular.
Pero eso no demuestra automáticamente que evite infartos.
El NCCIH es bastante claro: no existe evidencia de que tomar suplementos de ajo prevenga por sí mismo la enfermedad cardíaca.
Los posibles efectos sobre colesterol y presión son pequeños en comparación con los medicamentos utilizados cuando están clínicamente indicados.
Así que el ajo puede formar parte de una alimentación saludable.
Pero no es un sustituto de estatinas, antihipertensivos u otros tratamientos recetados.
¿El ajo realmente “sube las defensas”?
Esta es probablemente una de las afirmaciones más conocidas.
Cuando llega un resfriado:
“Come ajo”.
Cuando aparece gripe:
“Haz un té de ajo”.
Cuando alguien se enferma frecuentemente:
“Tienes las defensas bajas; toma ajo”.
El problema es que el sistema inmunitario es muchísimo más complejo.
El NCCIH señala que los suplementos de ajo se promocionan como potenciadores del sistema inmunológico, especialmente durante la temporada de resfriados y gripe.
Sin embargo, existe muy poca investigación clínica de calidad sobre este supuesto beneficio. Una revisión de 2022 encontró únicamente dos estudios que sugerían posibles efectos y ambos tenían pocos participantes y limitaciones metodológicas.
Por tanto, no podemos afirmar que beber esta infusión diariamente “fortalezca las defensas” de manera clínicamente demostrada.
¿Y si estoy resfriado?
Una bebida caliente puede resultar agradable.
El vapor, el líquido caliente y la hidratación pueden proporcionar sensación de bienestar cuando existe congestión o irritación de garganta.
Si además añades un poco de miel, puede resultar más agradable.
Pero eso es diferente de afirmar que el ajo y el orégano están eliminando el virus.
Una infusión puede acompañar tu recuperación.
No necesita convertirse en un antiviral casero.
El orégano también contiene compuestos interesantes
El orégano no es solamente una especia para pizzas y carnes.
Contiene diferentes compuestos vegetales, entre ellos carvacrol y timol, que han llamado la atención de investigadores por sus propiedades químicas y actividad antimicrobiana observada principalmente en estudios experimentales.
La publicación original atribuye al orégano propiedades antimicrobianas, digestivas, respiratorias y antiinflamatorias.
Pero aquí aparece nuevamente el mismo problema:
una actividad observada en laboratorio no demuestra automáticamente que beber una infusión cure una infección dentro del cuerpo humano.
“Antibacteriano” no significa que sustituya antibióticos
Esta diferencia es fundamental.
Podemos encontrar numerosos compuestos vegetales capaces de afectar microorganismos dentro de una placa de laboratorio.
Pero nuestro cuerpo no es una placa de laboratorio.
Cuando bebemos una infusión:
el compuesto pasa por el sistema digestivo;
puede transformarse;
se absorbe en cantidades variables;
se metaboliza;
y finalmente alcanza diferentes concentraciones en los tejidos.
Por eso no podemos concluir:
“Como el orégano mata bacterias en laboratorio, el té cura una infección”.
Si existe una infección bacteriana que necesita antibióticos, esta bebida no debería utilizarse como sustituto.
¿Puede eliminar hongos?
Tampoco debemos extrapolar resultados experimentales.
El orégano y algunos de sus componentes han sido estudiados por actividad antifúngica.
Pero beber té de orégano no constituye un tratamiento clínicamente establecido para:
candidiasis;
hongos en los pies;
infecciones vaginales;
hongos en las uñas;
u otras infecciones fúngicas.
Si existe una infección persistente, necesita un diagnóstico adecuado.
¿Ayuda con la digestión?
Aquí la experiencia personal puede variar mucho.
Las hierbas aromáticas se utilizan tradicionalmente después de las comidas y algunas personas sienten que una infusión caliente les ayuda con la sensación de pesadez.
La publicación original asegura que ajo y orégano favorecen la digestión y la salud intestinal.
Sin embargo, no tenemos evidencia clínica sólida para presentar esta combinación específica como tratamiento para problemas digestivos.
Además, existe una paradoja interesante.
Para algunas personas el ajo puede provocar precisamente:
gases;
hinchazón;
ardor;
malestar estomacal.
El NCCIH reconoce la acidez y las molestias digestivas entre los posibles efectos secundarios del ajo.
Así que lo que a una persona le parece digestivo puede resultar incómodo para otra.
¿Reduce la inflamación?
Este es otro término que aparece constantemente en internet.
“Desinflama el cuerpo”.
“Combate la inflamación silenciosa”.
“Elimina la inflamación crónica”.
El problema es que inflamación puede significar muchas cosas diferentes.
Una inflamación provocada por una infección no es exactamente igual a la inflamación relacionada con una lesión o a determinados procesos crónicos.
Que un alimento contenga antioxidantes o compuestos con actividad antiinflamatoria experimental no significa que una taza de té vaya a tratar enfermedades inflamatorias.
Podemos decir que ajo y orégano aportan compuestos bioactivos.
No necesitamos convertirlos en medicamentos antiinflamatorios.
¿Desintoxica el cuerpo?
No existe evidencia para esa afirmación.
La publicación original incluye entre los beneficios del ajo que “ayuda a desintoxicar el cuerpo”.
Pero nuestro organismo ya dispone de sistemas especializados para procesar y eliminar sustancias.
Principalmente:
el hígado;
los riñones;
el sistema digestivo;
y los pulmones.
No existe evidencia de que esta infusión realice una “limpieza” general del organismo.
Tampoco existe una acumulación genérica de toxinas que necesite ser expulsada cada mañana con ajo.
¿Hay que tomarla obligatoriamente en ayunas?
No.
La publicación original recomienda beber una taza en ayunas o antes de dormir y no superar dos tazas diarias.
Pero esas indicaciones no equivalen a una dosis médica establecida mediante ensayos clínicos.
No existe evidencia convincente de que el estómago vacío multiplique los beneficios de esta combinación.
De hecho, alguien con estómago sensible puede tolerar peor el ajo precisamente cuando no ha comido.
Si te produce ardor o dolor, tomarla en ayunas probablemente no sea una gran idea.
¿Tomarla antes de dormir tiene algún beneficio especial?
Tampoco está demostrado.
No existe evidencia de que el cuerpo absorba mágicamente mejor sus compuestos durante la noche.
Para algunas personas una bebida caliente puede formar parte de una rutina relajante.
Pero otras pueden experimentar:
reflujo;
gases;
pesadez;
o necesidad de levantarse a orinar
si toman mucho líquido inmediatamente antes de acostarse.
El mejor horario es principalmente aquel en que la toleres.
¿Puede ayudar con la glucosa?
El ajo también ha sido investigado en personas con diabetes.
El NCCIH señala que algunos suplementos de ajo podrían reducir ligeramente la glucosa sanguínea.
Pero nuevamente:
ligeramente.
No significa que pueda reemplazar:
metformina;
insulina;
otros medicamentos;
actividad física;
o alimentación adecuada.
Y tampoco podemos asumir que la infusión casera produce exactamente el mismo efecto observado con suplementos estandarizados.
¿Puede tener efectos secundarios?
Sí.
El ajo consumido como alimento suele ser seguro para la mayoría de las personas.
Pero puede producir:
mal aliento;
olor corporal;
acidez;
gases;
y molestias estomacales.
Además, algunas personas pueden presentar alergia.
Por eso una bebida natural tampoco debería consumirse pensando que es completamente incapaz de causar molestias.
Atención si tomas anticoagulantes
Este es uno de los puntos más importantes.
El NCCIH advierte que tomar ajo puede aumentar el riesgo de sangrado.
Por tanto, alguien que utiliza medicamentos anticoagulantes o antiagregantes debería consultar antes de consumir grandes cantidades de ajo o suplementos regularmente.
La publicación original también recomienda consultar a un médico en personas que utilizan anticoagulantes.
Esto demuestra algo importante:
“natural” también puede interactuar con medicamentos.
¿Y durante el embarazo?
Utilizar ajo y orégano en cantidades normales como condimentos culinarios es diferente de consumir concentrados, suplementos o grandes cantidades con intención medicinal.
La publicación original recomienda consultar antes de convertir esta infusión en una rutina durante el embarazo.
Es una precaución razonable.
No necesitamos asumir que una preparación es segura en cualquier cantidad simplemente porque sus ingredientes están en nuestra cocina.
¿Limón y miel hacen que funcione mejor?
Pueden hacerla más agradable.
Eso sí.
El limón aporta sabor y vitamina C.
La miel añade dulzor.
Pero no existe evidencia de que añadir ambos convierta la mezcla en un tratamiento más potente para el colesterol, presión arterial o sistema inmunológico.
Y si añades mucha miel, también estás aumentando el consumo de azúcar.
Una cucharadita es muy diferente de llenar media taza hasta que deje de saber a ajo.
¿Cuál sería una forma razonable de prepararla?
Si simplemente quieres disfrutarla como bebida, puedes utilizar la receta de forma moderada.
Machaca dos dientes de ajo.
Hierve aproximadamente un litro de agua.
Añade el ajo y déjalo unos minutos.
Retira del fuego.
Agrega una cucharadita de orégano seco.
Déjalo reposar entre cinco y diez minutos.
Después cuela.
Puedes beber una pequeña taza y comprobar cómo la toleras. La receta original utiliza proporciones y tiempos similares.
No necesitas convertirla en una obligación diaria.
Comer ajo también cuenta
Este punto suele olvidarse.
No tienes que beber ajo para obtener sus componentes.
Puedes utilizarlo regularmente en:
vegetales;
carnes;
pescados;
legumbres;
salsas;
sopas;
y muchas otras comidas.
Lo mismo ocurre con el orégano.
Puede incorporarse perfectamente a una alimentación saludable sin necesidad de presentarlo como remedio medicinal.
De hecho, mejorar el patrón alimentario completo probablemente tenga mucha más importancia para la salud que obsesionarse con una sola infusión.
Entonces, ¿vale la pena tomar té de ajo y orégano?
Puede ser una bebida perfectamente válida si te gusta y la toleras.
El ajo es un alimento interesante y existe evidencia de que determinadas preparaciones pueden producir pequeñas reducciones del colesterol, presión arterial y glucosa en algunas personas.
Pero la evidencia no permite afirmar que esta infusión:
cure infecciones;
elimine hongos;
evite la gripe;
“suba” poderosamente las defensas;
desintoxique el organismo;
limpie las arterias;
o sustituya medicamentos.
Y aquí está probablemente la diferencia más importante entre nutrición y remedios milagrosos.
Un alimento puede ser saludable sin tener que curarlo todo.
El ajo y el orégano pueden formar parte de una buena alimentación.
Puedes disfrutar esta infusión ocasionalmente.
Pero si tienes hipertensión, colesterol elevado, diabetes o una infección, utiliza los tratamientos indicados y no los sustituyas por una taza de té.
Porque una infusión puede complementar tus hábitos.
Lo que no debería hacer es reemplazar la medicina cuando realmente la necesitas.
Fuentes
- Noticias TuSaludd. La Infusión de Ajo y Orégano un Remedio Natural que Fortalece tu Salud. Agosto de 2026.
- National Center for Complementary and Integrative Health (NCCIH). Garlic: Usefulness and Safety.
- National Center for Complementary and Integrative Health (NCCIH). High Cholesterol and Natural Products: What the Science Says.
- National Center for Complementary and Integrative Health (NCCIH). Complementary Health Approaches for Hypertension: What the Science Says.
- Cochrane. Garlic for Hypertension.
- Rohner, A. y colaboradores. A systematic review and meta-analysis on the effects of garlic preparations on blood pressure in individuals with hypertension. American Journal of Hypertension.
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